EL CONSENSO
El teletrabajo como oportunidad
Pedro Calzada @peterRoad
Hace solo tres meses que el teletrabajo parecía imposible de implantar. La flexibilidad que otorga el hecho de trabajar desde casa era una promesa permanente ligada a los cambios en la modernización de las rígidas estructuras organizativas, pero nadie parecía tener la valentía de ser el primero en “lanzarse a la piscina” y probar la resistencia de sus organizaciones, en un modelo de interrelación laboral no presencial.
La crisis sanitaria que hemos vivido ha hecho temblar muchas cosas y, entre ellas, el “presencialismo” en empresas privadas y también en el sector público. De repente, el teletrabajo ya no era un experimento, sino la única salida posible para continuar con la actividad laboral. De hecho, la compañía Facebook ha anunciado recientemente una apuesta decidida por el teletrabajo y espera que, en la próxima década, más de la mitad de sus empleados trabajen en remoto, sin que importen el país de residencia o el huso horario.
La generalización del teletrabajo traerá aparejada nuevos retos en materia de derechos laborales, pero podría tener un impacto positivo desde un punto de vista de equilibrio territorial. Trabajar en remoto permitirá que se pueda acceder a puestos de trabajo de alta cualificación sin la necesidad de mudarse a los grandes centros financieros, lo cual puede redundar en una revitalización de las provincias y un alivio en la delicada situación medioambiental en urbes como Madrid o Barcelona.
Hace solo tres meses que el teletrabajo parecía imposible de implantar. La flexibilidad que otorga el hecho de trabajar desde casa era una promesa permanente ligada a los cambios en la modernización de las rígidas estructuras organizativas, pero nadie parecía tener la valentía de ser el primero en “lanzarse a la piscina” y probar la resistencia de sus organizaciones, en un modelo de interrelación laboral no presencial.
La crisis sanitaria que hemos vivido ha hecho temblar muchas cosas y, entre ellas, el “presencialismo” en empresas privadas y también en el sector público. De repente, el teletrabajo ya no era un experimento, sino la única salida posible para continuar con la actividad laboral. De hecho, la compañía Facebook ha anunciado recientemente una apuesta decidida por el teletrabajo y espera que, en la próxima década, más de la mitad de sus empleados trabajen en remoto, sin que importen el país de residencia o el huso horario.
La generalización del teletrabajo traerá aparejada nuevos retos en materia de derechos laborales, pero podría tener un impacto positivo desde un punto de vista de equilibrio territorial. Trabajar en remoto permitirá que se pueda acceder a puestos de trabajo de alta cualificación sin la necesidad de mudarse a los grandes centros financieros, lo cual puede redundar en una revitalización de las provincias y un alivio en la delicada situación medioambiental en urbes como Madrid o Barcelona.




















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