Miércoles, 25 de Marzo de 2026

Redacción
Sábado, 20 de Junio de 2020
COVID-19

El 16 de julio, homenaje nacional a las víctimas del COVID-19, presidido por el rey, con jefes de estado europeos

Última comparecencia del presidente del Gobierno por el estado de alarma, en la que agradece el trabajo de sanitarios y la voluntad de los españoles

"No podemos aceptar que la política se convierta en un generador de odio. Debemos renunciar a la falta de respeto, al insulto o la amenaza. Por encima de las diferencias que nos separan, nos une la voluntad de convivir".

 

Man?ana, domingo, todo el pai?s, toda Espan?a, culminara? la desescalada, y ante la entrada en esa que se ha denominado "nueva normalidad", el presidente del Gobierno ha comparecido ante los medios, en la última intervención de los sábados. 

 

Primero echó la vista atrás, reconociendo que los países de Occidente y sus mandatarios no supieron prever la realidad del nuevo coronavirus y la pandemia que ha ocasionado:  "en marzo de 2020, todos los pai?ses del mundo nos prepara?bamos para los Juegos Oli?mpicos de Tokio, la NASA presentaba un nuevo vehi?culo robotizado que enviari?a a Marte y los pai?ses europeos delibera?bamos sobre nuestros presupuestos comunitarios. En Espan?a, el nuevo Gobierno acababa de asumir sus funciones y los espan?oles se preparaban para celebraciones tan populares como Las Fallas y la Semana Santa". "Todos lo ignora?bamos, pero un virus desconocido ya habi?a entrado hace tiempo, silenciosamente, en nuestras vidas. Habi?a atravesado las fronteras, procedente de Asia, sin que los sistemas de prevencio?n de todo el continente fueran capaces de detectarlo. Nadie sabi?a que esta?bamos a las puertas de lo que hemos sufrido, la mayor conmocio?n sanitaria, social y econo?mica de estos u?ltimos 80 an?os".

 

Recordó que la COVID-19 se ha cobrado la vida, hasta hoy, de cerca de medio millo?n de seres humanos en todo el mundo, segu?n los registros oficiales de la OMS. Ma?s de 28.000 compatriotas han perdido la vida en nuestro pai?s.

 

"La prioridad absoluta hace 99 di?as era frenar la propagacio?n del virus, frenar la curva de contagio, evitar, en definitiva el colapso de nuestros hospitales. En resumen, el propo?sito comu?n que teni?amos todos era salvar vidas. Por ello, el 14 de marzo anuncie? la activacio?n del estado de alarma y nuestro pai?s se paro? en seco. Recuerdo las palabras que utilice? como nuestra columna vertebral para vencer al virus: sacrificio, resistencia y moral de victoria".

 

"Es au?n doloroso recordar aquellos momentos oscuros, el sufrimiento insoportable, la oscuridad, en definitiva, en la que nos movi?amos. Nadie podi?a predecir cua?ndo y co?mo podi?a terminar aquella pesadilla. El desasosiego de las familias que perdi?an a sus familiares, a sus seres queridos, sin poder despedirse de ellos. Las heridas, en consecuencia, psicolo?gicas, emocionales, en muchas familias, y tambie?n en el conjunto del pai?s, las heridas econo?micas y sociales".

 

"Hubo que parar la vida para contener al virus. Tuvimos que sostener un tejido econo?mico que estaba sano para que pudiera sobrevivir despue?s de la pandemia, pero que tuvimos que congelar entonces. Tuvimos tambie?n que ofrecer un escudo a las familias, sobre todo a aquellas ma?s desfavorecidas, que habri?an sucumbido sin la ayuda de lo pu?blico. Y lo hicimos. Lo hicimos unidos".

 

"Fuimos golpeados con fuerza, con extrema dureza, pero resistimos. Y lo hicimos con la misma fuerza. Doblegamos la curva, contuvimos la propagacio?n del virus. Y lo hicimos unidos".

 

"Gracias al estado de alarma hemos beneficiado a todas y cada una de las comunidades auto?nomas, a todas y cada una de las ciudades auto?nomas. Gracias al estado de alarma hemos podido salvar miles y miles de vidas en el conjunto del pai?s. Segu?n estudios cienti?ficos independientes 450.000 vidas se han salvado en nuestro pai?s y ma?s de tres millones de vidas en todo el continente europeo, gracias a las medidas de confinamiento que hemos realizado el conjunto de pai?ses europeos".

 

"Comienza ahora una etapa nueva. Hemos, como he dicho antes, recuperado la calle, hemos reconquistado la movilidad, nuestra economi?a empieza a latir, nuestras fronteras empezara?n a abrirse en el di?a de man?ana, estamos en condiciones de avanzar, tenemos el deber de avanzar".

 

Pidió a los españoles que no bajaran la guardia, "tendremos que mantener la guardia alta, tambie?n desde el punto de vista institucional y seguir a rajatabla las reglas de higiene y de proteccio?n. Sobre todo, con la mayor responsabilidad personal que hemos desempen?ado hasta ahora. Cada uno podemos ser un muro frente al virus o una vi?a de contagio. Depende de cada uno de nosotros y nosotras. Eso es lo que hemos aprendido a lo largo de estas semanas tan difi?ciles".

 

"La OMS considera que la pandemia esta? en fase de expansio?n y ayer mismo se reportaron 180.000 nuevos contagios en el mundo. Para que se hagan una idea, 18 veces ma?s que el di?a en que declaramos en nuestro pai?s el estado de alarma. La advertencia, en consecuencia, es clara: el virus puede volver y puede sacudirnos de nuevo en una segunda ola y tenemos entre todos que evitarlo a toda costa".

 

Por eso, el Estado esta? preparando, entre otras cuestiones, "una reserva estrate?gica con productos esenciales para hacer frente a posibles futuras emergencias sanitarias en nuestro Sistema Nacional de Salud. Una reserva estrate?gica que ha de complementar las reservas que deben constituir las comunidades auto?nomas en el ejercicio de sus competencias vinculadas con la sanidad y la salud pu?blica".

 

"Estamos vigilantes, pero tambie?n, y esto me gustari?a compartirlo con todos ustedes, estamos orgullosos de lo que hemos conseguido juntos. Y en este di?a, lo justo es reconocer a quienes ma?s han hecho. Lo justo es conceder el protagonismo a todas las personas que con su esfuerzo, con su dedicacio?n, con su compromiso han protegido a nuestro pai?s, al conjunto de ciudadanos en estos meses terribles. 

 

Agradecimientos

 

El discurso tuvo un amplio espacio dedicado a los agradecimientos públicos:

 

"Gracias en primer lugar a quienes han estado en primera li?nea, a los profesionales sanitarios, que han dado todo lo que teni?an, y tambie?n lo que no teni?an, para salvar nuestras vidas. A veces, incluso, a costa de las suyas propias. Gracias.

 

Gracias a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, a las Polici?as Autono?micas, a las Polici?as Locales, a las Fuerzas Armadas por desplegar su profesionalidad y amparo en todos los rincones y por acudir en socorro de los mayores cuando estaban ma?s desvalidos.

 

Gracias tambie?n a los trabajadores, que nunca se detuvieron para que los dema?s pudie?ramos parar en seco: a los agricultores, a los empleados de supermercado, a los transportistas, al personal de limpieza, a los profesionales de las telecomunicaciones de suministro de energi?a de agua. Son muchos. En todos los frentes. Gracias.

 

Gracias tambie?n a quienes se han reinventado a toda velocidad para mantener nuestra mente activa, nuestra mente sana: a los profesores, a los maestro, a los educadores sociales, a los psico?logos.

 

Gracias tambie?n al mundo de la cultura por demostrar su imprescindible valor social abrie?ndonos puertas y ventanas al pensamiento y al entretenimiento durante estas semanas tan largas de confinamiento. Lo?gicamente tambie?n dar las gracias por su esfuerzo y su compromiso a nuestros deportistas.

 

Gracias a los profesionales de la comunicacio?n que mantuvieron prendida la luz de la informacio?n cuando pareci?a que todo estaba oscuro a nuestro alrededor.

 

Gracias a los trabajadores que cuidan de nuestros mayores y que en estos meses han tenido sobre sus hombros la carga ma?s dura.

 

Gracias tambie?n a los cienti?ficos, que trabajan di?a y noche precisamente para lograr ese remedio terape?utico o esa vacuna que nos permita superar esta epidemia.

 

Gracias, gracias a los pequen?os que han tenido que soportar una experiencia que muchas veces pues les costaba entender.

 

Gracias tambie?n a los jo?venes que han contenido su vitalidad para proteger precisamente lo que ma?s queri?an, a sus padres, madre, abuelos y abuelas. Sufrieron los jo?venes, el paro?n de las clases o la expulsio?n del mercado de trabajo, que se ha cebado sobre todo entre los ma?s jo?venes. Por eso formacio?n, empleo, vivienda son tres demandas legi?timas de nuestros jo?venes a las cuales las instituciones pu?blicas y sin duda alguna el Gobierno de Espan?a van a dar respuesta. Formacio?n, empleo, vivienda, esto es: emancipacio?n, futuro.

 

Y gracias a los mayores que han aportado serenidad cuando senti?an muy cerca la amenaza del COVID19.

 

Me gustari?a tambie?n dar las gracias a las mujeres. Representan entre nosotros la mayori?a del personal sanitario, son mayori?a en el comercio, la alimentacio?n, los servicios de limpieza hospitalaria, de residencias, tambie?n en los cuidados a una sociedad que se senti?a desvalida. Algunas, adema?s por desgracia han tenido que sufrir en esta situacio?n la violencia de ge?nero que se ha exacerbado desgraciadamente durante estos meses de encierro. Nunca las olvidaremos. Y por ellas y por sus hijos e hijas trabajamos sin descanso.

 

Me gustari?a tambie?n agradecer a todos los Gobiernos autono?micos, a todos los Gobiernos municipales, a los consells, a los municipios, a las provincias, con independencia de su color poli?tico.el trabajo que han hecho conjunto con el Gobierno de Espan?a.

 

Y me permitira?n tambie?n que como presidente del gobierno de? las gracias al Ministerio de Sanidad, a todos y cada uno de sus trabajadores y trabajadoras que lo han hecho sin descanso. Di?a y noche desde el primero al u?ltimo del Ministerio de Sanidad. Gracias de verdad, gracias de corazo?n.

 

Gracias en definitiva a todos los ciudadanos por el sacrificio, por la responsabilidad, y por la disciplina y la moral de victoria que han desplegado en estas semanas tan complicadas para todos.

 

Gracias en consecuencia a todos y a todas por quedarse en casa. De corazo?n. Es un orgullo, un honor, ser presidente del Gobierno de este gran pai?s.

 

El trabajo de todos nos honra como pai?s y honra la memoria de quienes hemos perdido por el camino. A todos ellos a todas ellas, a quienes nos han salvado y a quienes murieron sin poder ser salvados desgraciadamente, rendiremos un gran homenaje de Estado el pro?ximo di?a 16 de julio; un homenaje que presidira? el Jefe del Estado S.M. el Rey y al que asistira?n los presidentes y presidentas autono?micos, las ma?ximas autoridades europeas y tambie?n en representacio?n de la Organizacio?n Mundial de la salud, su director general.

 

Pero me gustari?a tambie?n decir y compartir con ustedes algo, hay otro homenaje ma?s duradero que podemos tributarles, sobre todo a aquellos que han estado en primera li?nea y sobre todo a aquellos que hemos perdido como consecuencia de esta pandemia: Volver a levantar nuestro pai?s desde la unidad.

 

Unidad para empezar sobre todo con los ma?s de?biles, con los ma?s vulnerables. Asegurando el techo, la energi?a, el sustento. Sin dejar a nadie atra?s. Como hemos hecho al aprobar sin ningu?n voto en contra en el Congreso de los diputados el Ingreso Mi?nimo Vital. Una medida histo?rica en nuestro pai?s sin precedentes tambie?n en el mundo que llega en un momento cri?tico. No i?bamos a permitir ma?s infancias rotas, ma?s generaciones sin futuro o ma?s familias sin esperanzas".

 

Reconstrucción

 

"Ahora toca la reconstruccio?n, la recuperacio?n, que debe ser lo ma?s ra?pida posible. Pero que no consiste en restaurar un viejo edificio para devolverlo a su estado anterior: debemos remozar el antiguo edificio de nuestra economi?a.

 

Hemos de poner las bases de una Nueva Economi?a. Asi? lo estamos trabajando con Europa, que ha presentado una agenda marcada por el cambio de nuestro modelo energe?tico, por la transicio?n ecolo?gica, por la digitalizacio?n de nuestras empresas, por la educacio?n y la ciencia. Ese es el sentido de los Planes que hemos presentado para sectores dan?ados por el Covid 19 como el Turismo y la Automocio?n. Ese es el sentido de la aprobacio?n de medidas tan importantes en el Consejo de ministros que se esta?n tramitando como la Ley de cambio clima?tico, el Plan de Economi?a circular o la ley de educacio?n. Y los planes que aprobaremos en el a?mbito de la ciencia, la digitalizacio?n, de la vivienda, el comercio o los jo?venes. Una transformacio?n positiva en base a criterios de sostenibilidad y de inclusio?n social como el Ingreso Mi?nimo Vital aprobado por el Congreso de los Diputados hace escasos di?as.

 

Necesitamos sectores recuperados cuanto antes pero tambie?n renovados y adaptados a un mundo que debe erradicar las emisiones contaminantes, que debe hacer frente a la emergencia clima?tica y que ha de contener el derroche de energi?a. En definitiva, necesitamos recuperar nuestra economi?a y al mismo tiempo renovarla para hacerla ma?s sostenible e inclusiva. Precisamos dar respuesta desde la economi?a tambie?n a este nuevo mundo surgido de la pandemia del COVID.

 

Este es el camino que tenemos ante nosotros. Tambie?n el de poner en pie un Nuevo Estado del Bienestar que subsane las carencias que se han evidenciado en esta crisis.

 

Por eso, impulsaremos una Comisio?n mixta de Evaluacio?n en el Congreso y el Senado para analizar con rigor el estado de nuestra Sanidad, de nuestra ciencia, de nuestro sistema de atencio?n a mayores y de nuestro sistema de proteccio?n social".

 

Respuesta europea

 

"De la pandemia emerge tambie?n una Nueva Europa que ha aprendido la leccio?n y ha buscado el acuerdo, la unio?n y la solidaridad a trave?s de ese Plan de Recuperacio?n para la crisis que comportara? transferencias y pre?stamos para que los pai?ses ma?s golpeados puedan relanzar sus economi?as impulsando su transformacio?n digital, la formacio?n, la ciencia y cambiando el modelo energe?tico y tambie?n puedan asistir a los sectores sociales ma?s afectados por la crisis.

 

En la crisis de 2008, ya comprobamos que el egoi?smo y la divisio?n entre los pai?ses, y dentro de los pai?ses, ahondo? los males de la economi?a y los prolongo? en el tiempo. Hubo entonces, y los hay ahora, dentro y fuera de nuestras fronteras, quienes vieron en la pobreza y en el paro, no un problema econo?mico, sino una especie de castigo merecido por los pueblos del sur de Europa por supuestos defectos morales que no eran tales. Pero lo cierto es que no fue ninguna penitencia lo que enderezo? la economi?a y nos permitio? recuperar la senda de crecimiento; fue el cambio en la poli?tica monetaria del Banco Central Europeo lo que mejoro? la economi?a, el empleo y la prosperidad del conjunto de economi?as europeas.

 

Tenemos por delante el horizonte de la reactivacio?n de nuestra economi?a, no solo para reconstruirla, sino, sobre todo, para hacerla ma?s sostenible, ma?s digital, ma?s productiva, ma?s inclusiva. Para poner en pie una Nueva Economi?a. Hemos aprendido de la anterior crisis que la insolidaridad no reactiva nada, sino que ahonda y prolonga los problemas de las empresas y de la precarizacio?n de los trabajadores. Tambie?n aqui? es bueno no olvidar tan pronto las lecciones de un pasado tan reciente. Tambie?n aqui? necesitamos hacer las cosas de una manera diferente a como se hicieron en el pasado. Y es, en definitiva lo que ya estamos haciendo entre todos.

 

Esta vez Europa debe salvar a Europa. Y no como se hizo antes. Y a mi? no me cabe duda de que lo hara?. Y de este modo tambie?n el espi?ritu europeo, no me cabe duda, recibira? un nuevo impulso.

 

Y en el plano espan?ol, de nuestro pai?s, Espan?a debe entenderse con Espan?a. Por eso, en los pro?ximos di?as, desde el Gobierno compartiremos con las fuerzas poli?ticas que participan del ideal europeo el desarrollo de las negociaciones de las propuestas de la Comisio?n Europea y solicitaremos un respaldo activo a las posiciones del Gobierno de Espan?a. Europa debe vernos como somos, unidos en la defensa de los intereses nacionales y del avance de la causa europea.

 

Espan?a, como he dicho antes, debe entenderse con Espan?a. Una de esas consecuencias de esa filosofi?a de que Espan?a debe reencontrarse con Espan?a, debe ser la de la reflexio?n que compartimos de que da la sensacio?n que la experiencia vivida es que gastamos demasiadas energi?as, demasiado tiempo, en crear diferencias y divisiones y confrontacio?n entre nosotros. Diferencias que luego resultan peor que inu?tiles, porque son dan?inas, cuando surgen los problemas de verdad, como son los que hemos visto y sufrido estas semanas, como la enfermedad y la muerte.

 

Nos lo decimos cuando asistimos impotentes a un fallecimiento o a una desgracia. Pero parece como que pronto lo olvidamos. Lo u?til es unir fuerzas y propo?sitos; lo eficaz, lo que tiene sentido en estas horas tan cri?ticas, es cooperar.

 

Es algo que hacemos en muchos a?mbitos de la vida, si lo pensamos: lo hacemos en el trabajo, lo hacemos en la escuela, lo hacemos en la familia, lo hacemos con nuestros vecinos y vecinas. Y cada vez que lo hacemos comprobamos que da resultado.

 

Sin embargo, desde hace mucho, la sensacio?n que tiene la opinio?n pu?blica, el conjunto de ciudadanos y ciudadanas, es que esto no ocurre en la poli?tica. Y no tiene sentido que en todos los a?mbitos de la vida seamos capaces de convivir, menos en el a?mbito de la poli?tica donde lo que no se destila es precisamente ese entendimiento.

 

No podemos aceptar como algo natural e inevitable que la poli?tica se convierta en un generador de confrontacio?n, de provocacio?n, de odio. El Parlamento esta? precisamente dispuesto en semici?rculo para hablar. Para hablar con claridad, incluso con dureza. Pero tambie?n para dialogar. No es un ruedo en el solamente se deba pelear, no es un campo para el insulto o la provocacio?n o la mera confrontacio?n.

 

No se trata de renunciar por esto a las propias ideas, a defenderlas con pasio?n, ni a nadie se le pide defender intereses que van contra sus valores o sus convicciones. A lo u?nico que debemos renunciar es a la falta de respeto, al insulto, al acoso, a la amenaza, a la provocacio?n. Se trata de recordar que por encima de las diferencias legi?timas que nos separan nos une una voluntad de convivir.

 

Ninguno de nosotros tenemos el poder de obligar a nadie a que abandone las formas crispadas y broncas en la vida poli?tica, pero todos y cada uno de nosotros tenemos el poder de abandonarlas en nuestra propia accio?n. En definitiva, en el camino del entendimiento, el respeto es un paso, pero ese paso es tambie?n una meta a la vez que un paso.

 

Todos hemos comprobado que la cooperacio?n ha sido fundamental en el combate contra la enfermedad y tambie?n contra la muerte. Y todos sabemos que en el horizonte acechan otros enemigos igualmente temibles como son el paro, la pobreza, la exclusio?n social. Y tambie?n contra esos enemigos la mejor defensa es la unidad y la cooperacio?n.

 

La unidad -lo he dicho en muchas ocasiones- ha evitado contagios, la unidad ha salvado miles y miles y miles de vidas en nuestro pai?s. La unidad puede y debe salvar empresas, puede y debe salvar empleos. Tambie?n por eso nos necesitamos todos y todas.

 

Si tuvimos el coraje suficiente para resistir juntos, no tengamos miedo alguno ahora de avanzar unidos. Avanzar unidos sera? el horizonte de los cuatro an?os de legislatura que tenemos por delante.

 

Y yo estoy convencido de que el mejor homenaje que los vivos podemos hacer a los fallecidos es honrar la vida, hacer un pai?s mejor y ma?s justo, ma?s vivible.

 

Como saben, esta sera? mi u?ltima comparecencia de este periodo excepcional y quiero acabarla da?ndoles las gracias por su atencio?n.

 

Y sobre todo, agradeciendo a todas los ciudadanos y ciudadanas que, sin distincio?n de ideas o de lugar de residencia, han actuado responsablemente, con generosidad; con espi?ritu y moral de victoria. Han sido solidarios y comprensivos, han hecho frente al sufrimiento y las dificultades de manera ejemplar.

 

"Todas esas personas, que han sido, no nos quepa duda, la inmensa mayori?a de la ciudadani?a espan?ola, son las que nos definen como pueblo. Una Espan?a que, adema?s de proteger, avanza unida. Asi? debe ser. Avanzar unidos y unidas".

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