NOCTURNOS
Un Romeo viejo
![[Img #41292]](http://eldiadezamora.es/upload/images/07_2020/8616_unica.png)
Sé que quieres que te ame, pero yo no sé amar como tú mereces. No me pidas que te escriba más cartas de amor, porque mi sintaxis resulta pobre y mi vocabulario escaso. Tampoco me exijas que te dedique sonetos, porque desconozco el misterio de la poesía. La rima es una mujer que nunca he sabido seducir.
Tú mereces a otro tipo de hombre: erudito, serio, con poder, sin pasado, con futuro. Y yo soy un fue y no creo que llega a nada más importante de lo que he llegado a ser: un señor vulgar, un periodista mediocre, ucronía encerrada en un cuerpo de varón.
Pero, con todos mis defectos, te amo. Y, te confieso que tú me descubriste la razón de por qué se llega a amar a una mujer. Hasta que te apareciste en mi vida, solo tuvo amoríos, sexo sin importancia, nirvanas que nunca alcanzaron el cielo del hedonismo, tedio de carne, aburrimiento tras epidermis femenina. No entendía que se pudiera amar hasta quitarse la vida. Reflexioné. Me pregunté por qué no me enamoraba. Cierto que me gustaban mucho algunas mujeres, no tantas. Pero siempre me quise más a mí que a ellas. Después de unas cuantas conversaciones, paseos y cópulas, el hastío, el tedio y su primo el aburrimiento se apoderaban de mí.
Y tuviste que existir tú para transformarme, para cambiar mi cerebro, para conocer el amor. Y si seré estúpido que me he enamorado por primera vez de mi vida de una mujer que nunca me amará. Soy una pasión inútil. Un hombre ridículo. Un Romeo envejecido. Una violeta marchita.
Eugenio-Jesús de Ávila
![[Img #41292]](http://eldiadezamora.es/upload/images/07_2020/8616_unica.png)
Sé que quieres que te ame, pero yo no sé amar como tú mereces. No me pidas que te escriba más cartas de amor, porque mi sintaxis resulta pobre y mi vocabulario escaso. Tampoco me exijas que te dedique sonetos, porque desconozco el misterio de la poesía. La rima es una mujer que nunca he sabido seducir.
Tú mereces a otro tipo de hombre: erudito, serio, con poder, sin pasado, con futuro. Y yo soy un fue y no creo que llega a nada más importante de lo que he llegado a ser: un señor vulgar, un periodista mediocre, ucronía encerrada en un cuerpo de varón.
Pero, con todos mis defectos, te amo. Y, te confieso que tú me descubriste la razón de por qué se llega a amar a una mujer. Hasta que te apareciste en mi vida, solo tuvo amoríos, sexo sin importancia, nirvanas que nunca alcanzaron el cielo del hedonismo, tedio de carne, aburrimiento tras epidermis femenina. No entendía que se pudiera amar hasta quitarse la vida. Reflexioné. Me pregunté por qué no me enamoraba. Cierto que me gustaban mucho algunas mujeres, no tantas. Pero siempre me quise más a mí que a ellas. Después de unas cuantas conversaciones, paseos y cópulas, el hastío, el tedio y su primo el aburrimiento se apoderaban de mí.
Y tuviste que existir tú para transformarme, para cambiar mi cerebro, para conocer el amor. Y si seré estúpido que me he enamorado por primera vez de mi vida de una mujer que nunca me amará. Soy una pasión inútil. Un hombre ridículo. Un Romeo envejecido. Una violeta marchita.
Eugenio-Jesús de Ávila














Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.112