NOCTURNOS
Ella es literatura
![[Img #42116]](http://eldiadezamora.es/upload/images/07_2020/3257_solo-ella.jpg)
Reconozco que hubo una mujer que pasó por mi vida, pero no termina de irse, que me inspiró. Su hermosura, talento, tono de su voz, elegancia provocaron en mi alma una profunda conmoción. Al alba, buscaba metáforas para definirla; de madrugada, dibujaba su rostro en mi almohada. Caminaba por rúas que me guardaban su perfume. La respiraba hasta que acariciara mis bronquios. Acudía a cafeterías donde reposaban sus recuerdos. Después escribía, porque, con cada palabra, besaba sus labios. La amaba con sintaxis. La adoraba en cada adjetivo. Le hacía el amor verbo a verbo, entre oraciones copulativas y subordinadas.
He llegado a creer que su cuerpo era un diccionario de amor-pasión. Entre sus senos debe esconder definiciones de ósculo, de succión, de mimo. Alrededor de su ombligo, hay explicaciones de deleite, placer y vida; mientras que en su boca se hallan géneros, equivalencias, sinónimos.
Me apasiona esta mujer como si fuera literatura. La leo amándola. La subrayo acariciándola. Nunca acabaré de leer la novela de su carne, porque me excita, me obliga a reflexionar, me desvela, intuyo un final, me enamora. Ella es una obra maestra, escrita por Dios para leerla eternamente, para hacerle el amor más allá del tiempo.
Eugenio-Jesús de Ávila
![[Img #42116]](http://eldiadezamora.es/upload/images/07_2020/3257_solo-ella.jpg)
Reconozco que hubo una mujer que pasó por mi vida, pero no termina de irse, que me inspiró. Su hermosura, talento, tono de su voz, elegancia provocaron en mi alma una profunda conmoción. Al alba, buscaba metáforas para definirla; de madrugada, dibujaba su rostro en mi almohada. Caminaba por rúas que me guardaban su perfume. La respiraba hasta que acariciara mis bronquios. Acudía a cafeterías donde reposaban sus recuerdos. Después escribía, porque, con cada palabra, besaba sus labios. La amaba con sintaxis. La adoraba en cada adjetivo. Le hacía el amor verbo a verbo, entre oraciones copulativas y subordinadas.
He llegado a creer que su cuerpo era un diccionario de amor-pasión. Entre sus senos debe esconder definiciones de ósculo, de succión, de mimo. Alrededor de su ombligo, hay explicaciones de deleite, placer y vida; mientras que en su boca se hallan géneros, equivalencias, sinónimos.
Me apasiona esta mujer como si fuera literatura. La leo amándola. La subrayo acariciándola. Nunca acabaré de leer la novela de su carne, porque me excita, me obliga a reflexionar, me desvela, intuyo un final, me enamora. Ella es una obra maestra, escrita por Dios para leerla eternamente, para hacerle el amor más allá del tiempo.
Eugenio-Jesús de Ávila













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