CIUDAD
Con y sin precinto, con y sin agua, fuentes zamoranas
La falta de criterio sobre las fuentes de agua desconcierta al ciudadano
Un día antes de que se decretara desde Madrid el estado de alarma, que nos impedía realizar muchas cosas, nuestro Ayuntamiento, en vista de cómo se estaba poniendo el panorama sanitario y para prevenir de posibles contagios de la enfermedad, adoptó algunas medidas. Se cerraban los juegos infantiles, se clausuraban los aparatos de ejercicios de las zonas biosaludables y se precintaban las fuentes de agua. Obviamente, la manera de situar una banda de plástico bicolor alrededor del objeto en cuestión no resulta la forma más eficaz para impedir su uso, pero teniendo en cuenta, que se trata de elementos al aire libre, poco más puede realizarse en una situación de urgencia y como indicativo de que no se debe usar, por no resultar conveniente basta, al menos para las personas responsables.
Y el tiempo pasó, y volvimos, aun con ciertas restricciones, a disfrutar y con muchas más ganas de esas cosas que siempre estuvieron a nuestro alcance y que ahora valoramos un poco más. Se volvió a poder jugar una pachanga en las pistas, a dejar a los niños deslizarse por el tobogán, a pasear tranquilamente, a descansar plácidamente en un banco y llegado el momento y con tanto calorcito, a acercarse a la fuente da agua y beber para refrescarse.
No. No es así. ¿Se puede o no se puede? tengamos en cuenta, si nos hemos fijado, que algunas de los grifos mantienen la banda que colocaron en su momento, mientras que de otros ha desaparecido. Pero no hay mucha relación entre mantener el precinto en las fuentes y poder, o no poder beber agua. Hay fuentes que están conectadas y, con solo apretar el pulsador, disponemos del líquido solicitado saliendo del caño, y otras por mucho que se pulse, nada puede salir. Es la incógnita y la aventura de todas y cada una de las fuentes repartidas por la ciudad.
La solución al enigma está, como en otras tantas cosas, en manos de nuestros gobernantes municipales. Si se pueden utilizar retírense los precintos, de no ser así, hagan lo pertinente, para cortar el agua. Atendiendo a la lógica, si otros elementos de parques, pueden y sin desinfección alguna, usarse entre un usuario y otro. Las fuentes de bebida, que son hasta más necesarias, deberían de estar en servicio, ¿o no? Hágannoslo saber.
Manuel Herrero Alonso
Un día antes de que se decretara desde Madrid el estado de alarma, que nos impedía realizar muchas cosas, nuestro Ayuntamiento, en vista de cómo se estaba poniendo el panorama sanitario y para prevenir de posibles contagios de la enfermedad, adoptó algunas medidas. Se cerraban los juegos infantiles, se clausuraban los aparatos de ejercicios de las zonas biosaludables y se precintaban las fuentes de agua. Obviamente, la manera de situar una banda de plástico bicolor alrededor del objeto en cuestión no resulta la forma más eficaz para impedir su uso, pero teniendo en cuenta, que se trata de elementos al aire libre, poco más puede realizarse en una situación de urgencia y como indicativo de que no se debe usar, por no resultar conveniente basta, al menos para las personas responsables.
Y el tiempo pasó, y volvimos, aun con ciertas restricciones, a disfrutar y con muchas más ganas de esas cosas que siempre estuvieron a nuestro alcance y que ahora valoramos un poco más. Se volvió a poder jugar una pachanga en las pistas, a dejar a los niños deslizarse por el tobogán, a pasear tranquilamente, a descansar plácidamente en un banco y llegado el momento y con tanto calorcito, a acercarse a la fuente da agua y beber para refrescarse.
No. No es así. ¿Se puede o no se puede? tengamos en cuenta, si nos hemos fijado, que algunas de los grifos mantienen la banda que colocaron en su momento, mientras que de otros ha desaparecido. Pero no hay mucha relación entre mantener el precinto en las fuentes y poder, o no poder beber agua. Hay fuentes que están conectadas y, con solo apretar el pulsador, disponemos del líquido solicitado saliendo del caño, y otras por mucho que se pulse, nada puede salir. Es la incógnita y la aventura de todas y cada una de las fuentes repartidas por la ciudad.
La solución al enigma está, como en otras tantas cosas, en manos de nuestros gobernantes municipales. Si se pueden utilizar retírense los precintos, de no ser así, hagan lo pertinente, para cortar el agua. Atendiendo a la lógica, si otros elementos de parques, pueden y sin desinfección alguna, usarse entre un usuario y otro. Las fuentes de bebida, que son hasta más necesarias, deberían de estar en servicio, ¿o no? Hágannoslo saber.
Manuel Herrero Alonso





















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