DENUNCIAS
El Banco de España, convertido en basurero
Un espacio municipal que incumple lo que se exige para los solares privados
Manuel Herrero
Un mal día, el banco de España, situado en una moderna edificación, en la plaza de Cristo Rey, cerraba sus puertas definitivamente. El servicio que prestaba a los zamoranos pasaba a ser atendido desde la sede de Valladolid, en la región vecina. Dejamos de ver al guardia en la garita de acceso, el trasiego de vehículos entrando y saliendo y al personal acudiendo a su puesto de trabajo, para desempeñar su cometido. Quedaba un edifico, otro más, desocupado. Dada su ubicación céntrica y que para darle un uso solo necesitaba de un acondicionamiento, desde el Ayuntamiento de la ciudad decidieron alquilarlo a su propietario. Albergaría el cuartel de la Policía Municipal, ya que el que ocupa actualmente no reúne las mínimas condiciones y lleva años pendiente de su traslado a un espacio funcional.
Después de muchos retrasos, las obras de acondicionamiento comenzaron. Pero, literalmente, fueron abandonadas por la empresa adjudicataria, lo que obligó a entrar en litigios, que condujeron a buscar una nueva adjudicación, que no se consiguió en principio y que obligó a repetir la licitación para la conclusión de la obra, aumentándose la cuantía económica.
Lo cierto es que tanto el edifico como todo el recinto tras la valla pertenece al Ayuntamiento, que paga una renta. Por aquello de estar de obra, aunque no se mueva un solo ladrillo desde hace mucho tiempo, el solar está completamente abandonado y las consecuencias son evidentes. Además de las acumulaciones de materiales de construcción, vigas, palés de ladrillos y contenedores de escombros, abandonados por los constructores, a la intemperie, se encuentran otras basuras lanzadas desde la acera, que se han mezclado con la maleza del interior. Allí, sobre el terreno, pueden encontrase gran variedad de desperdicios, botes, botellas de plástico y de vidrio, bolsas y otros envases contaminantes.
Es de esperar que, concluida la obra, se proceda a un ajardinamiento, puede que similar al que hubo en su momento, aunque deben retirarse previamente todas las basuras acumuladas. Mientras, allí están, en un recinto municipal, en pleno centro urbano, con edificios habitados cercanos y sin que nadie se ocupe de su retirada y limpieza. Cualquier resto de los allí existentes puede haberse pasado nada menos que seis años en el mismo sitio. De momento, una colonia de gatos ferales, campa a sus anchas por el recinto. ¿Será por mucho tiempo?
Manuel Herrero
Un mal día, el banco de España, situado en una moderna edificación, en la plaza de Cristo Rey, cerraba sus puertas definitivamente. El servicio que prestaba a los zamoranos pasaba a ser atendido desde la sede de Valladolid, en la región vecina. Dejamos de ver al guardia en la garita de acceso, el trasiego de vehículos entrando y saliendo y al personal acudiendo a su puesto de trabajo, para desempeñar su cometido. Quedaba un edifico, otro más, desocupado. Dada su ubicación céntrica y que para darle un uso solo necesitaba de un acondicionamiento, desde el Ayuntamiento de la ciudad decidieron alquilarlo a su propietario. Albergaría el cuartel de la Policía Municipal, ya que el que ocupa actualmente no reúne las mínimas condiciones y lleva años pendiente de su traslado a un espacio funcional.
Después de muchos retrasos, las obras de acondicionamiento comenzaron. Pero, literalmente, fueron abandonadas por la empresa adjudicataria, lo que obligó a entrar en litigios, que condujeron a buscar una nueva adjudicación, que no se consiguió en principio y que obligó a repetir la licitación para la conclusión de la obra, aumentándose la cuantía económica.
Lo cierto es que tanto el edifico como todo el recinto tras la valla pertenece al Ayuntamiento, que paga una renta. Por aquello de estar de obra, aunque no se mueva un solo ladrillo desde hace mucho tiempo, el solar está completamente abandonado y las consecuencias son evidentes. Además de las acumulaciones de materiales de construcción, vigas, palés de ladrillos y contenedores de escombros, abandonados por los constructores, a la intemperie, se encuentran otras basuras lanzadas desde la acera, que se han mezclado con la maleza del interior. Allí, sobre el terreno, pueden encontrase gran variedad de desperdicios, botes, botellas de plástico y de vidrio, bolsas y otros envases contaminantes.
Es de esperar que, concluida la obra, se proceda a un ajardinamiento, puede que similar al que hubo en su momento, aunque deben retirarse previamente todas las basuras acumuladas. Mientras, allí están, en un recinto municipal, en pleno centro urbano, con edificios habitados cercanos y sin que nadie se ocupe de su retirada y limpieza. Cualquier resto de los allí existentes puede haberse pasado nada menos que seis años en el mismo sitio. De momento, una colonia de gatos ferales, campa a sus anchas por el recinto. ¿Será por mucho tiempo?


















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