Lorena Hernández del Río
Domingo, 06 de Septiembre de 2020
POR DERECHO

Todo en el mundo es teatro: Garzón y sus numeritos

[Img #43363]Hace varios días, cuando terminé con mis usuales minutos de meditación y me dispuse a seguir con los quehaceres diarios, pensé que la dichosa mascarilla me estaba dando reacción cutánea. Sin embargo, recordé que llevaba un número considerable de horas sin llevarla puesta. Intenté recordar que actividad había desarrollado antes de comenzar la relajación. Me di cuenta de que la actividad previa fue la lectura de la prensa diaria. Intenté recordar qué noticia me había causado estupor y vi cómo algunas de ellas reivindicaban el puesto de salida. Sin embargo, una de ellas se colocó a gran distancia de las demás. Se trataba de la noticia del ministro Garzón y sus numeritos telefónicos 902.

Recordé algunos de los titulares en los que el señor ministro hablaba de prohibir las líneas 902 por justicia social y en algunos medios de comunicación se centraba la llamada de atención en indicar que semejante conquista se conseguirá, según parece celebrar con desparpajo el señor ministro, nada menos que antes del próximo verano. ¡Tan largo me lo fiais!

Se me ocurre que quizá el señor Garzón no está haciendo otra cosa que demagogia, por cuanto el Tribunal de Justicia europeo, en una sentencia que data de hace tres años, concretamente de dos de marzo de 2017, ya declaró ilegales los números de teléfono de atención al cliente que poseían tarifas especiales por servicios post-venta.  En su veredicto exigía el alto tribunal que todos los servicios post venta se facturasen a precio de llamada normal, ya fuese efectuada esta desde un terminal fijo o desde un móvil. La sentencia traía causa de una cuestión planteada por Alemania debido a que una empresa de aparatos electrónicos y eléctricos ofrecía a sus clientes un servicio con el prefijo 0180 (equivalente al 902 español), resultando esta llamada de coste superior al de una llamada estándar. Lo que quedó meridianamente claro es que como las tarifas más altas que la estándar resultaban gravosas y por tanto disuasorias para los clientes que pudieran estar interesados en reclamar o emplear tal servicio post venta, pues tales tarifas no se ajustaban a derecho.

Para quienes sean capaces de adoptar un espíritu crítico, actitudes como la del Sr. Garzón provoca, cuando menos, desazón o sarpullidos y cuando no, algo indescriptiblemente exasperante. Sigo pensando en la propaganda realizada desde el Ministerio de Consumo y me inquieta.

En el frontispicio del teatro Globo de Londres, copia de aquel en el que William Shakespeare representó sus obras,  se puede leer la siguiente expresión latina: “Totus mundus agit histrionem”, algo así como: “Todo en el mundo es teatro”.

Ahora que andamos escasos de interpretaciones culturales de toda índole, desde mis añoradas corridas de toros hasta los conciertos veraniegos, quizá el ministerio del Sr. Garzón sea el nuevo teatro, eso sí, parapetado de técnicas extremadamente sofisticadas (y presumiblemente costosas) de propaganda política.

Lorena Hernández del Río

Comentarios Comentar esta noticia
Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.61

Todavía no hay comentarios

Quizás también te interese...

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.