Lorena Hernández del Río
Domingo, 27 de Septiembre de 2020
POR DERECHO

Un rayo de luz

[Img #44146]En la iglesia de la localidad de Santa Marta de Tera, hace escasamente una semana, al igual que sucede desde hace al menos 800 años, en ciertos días de los meses de marzo y septiembre se pudo observar el rayo de luz solar equinoccial, penetrando el sol a través del óculo del hastial de la nave de cabecera e iluminando a las 8 (hora solar), el Capitel del Alma Salvada, que está situado a la izquierda del ábside y representa una imagen desnuda, asexuada y sin brazos, dentro de una mandorla sostenida por dos ángeles a los lados. La imagen podría representar el alma salvada de Santa Marta o la ascensión del cuerpo de Cristo.

Sabido es que los equinoccios (del latín aequinoctium (aequus nocte), "noche igual") son los momentos del año en los que el sol está situado en el plano del ecuador celeste y el día dura el mismo tiempo que la noche. El solsticio (de solstitium, “sol estático”, en que parece que el sol está unos días parado) acontece en el hemisferio norte durante el verano y el invierno, el 21 de junio y el 22 de diciembre, correspondiendo respectivamente con el día más largo y el más corto del año.

Otro fenómeno curioso semejante al descrito es el que tiene lugar en iglesia de San Bartolomé de Ucero, en el cañón del río Lobos, provincia de Soria. En el boletín oficial del Estado del viernes 29 de mayo de 2015, que por ser muy descriptivo merece ser transcrito, se puede leer lo siguiente:

«Ubicada en un singular enclave natural, se conocen multitud de leyendas asociadas a este lugar que remiten a conocimientos perdidos, encadenados a una tradición religiosa ancestral, relacionados fundamentalmente con una de las singulares piezas que conforman la iglesia y que es conocida como la «losa de la salud», en la que aparece una cruz patada que alberga una flor de seis pétalos o flor de la vida situada en su posición original bajo la vertical del arco de ingreso a la capilla del Evangelio. La tradición sostiene que en el solsticio de invierno los rayos solares que atraviesan el rosetón meridional del transepto, iluminan precisamente esta losa. Recientes estudios sobre el edificio indican que otro tanto ocurre con los equinoccios, aunque el fenómeno ocurra a través de la luz de una de las saeteras del ábside, la misma donde se halla grabada una marca de cantería muy singular en la que se plantean haberse hallado las claves astronómicas de la orientación de este templo. Actualmente parece incuestionable que la orientación del templo de San Bartolomé, con un desvío en el eje mayor de 23,5º hacia el norte, estaría condicionada por factores de naturaleza astronómica. Parte de los conocimientos sobre este tema habrían sido preservados por los constructores en forma de signos lapidarios y representaciones específicas en algunos de los canecillos que adornan la fachada. …».

Aristóteles afirmaba que el alma nunca piensa sin una imagen mental. Imágenes mentales y memoria eran los resortes empleados en los monasterios de la edad media al tratar que el monje memorizase la prédica que iba a realizar, y la recordaba más fácilmente asociando ideas a imágenes. La imagen es un claro recurso nemotécnico.

Es un principio del simbolismo que los objetos visibles de la creación son símbolos que consisten en una réplica o imagen manifestada y tangible de otra realidad, de otra realidad intangible, mental o metafísica. La luz del rayo solar se proyecta sobre una imagen para llamar la atención sobre el símbolo que contiene.

Desde la antigüedad el sol ha sido un símbolo de la divinidad, porque la luz y el calor que proyecta hacen posible la vida en la tierra. El culto solar pasó de la cultura egipcia a otras, como la griega, romana e incluso cristiana primitiva y paulatinamente, fue así transformándose el culto al sol, transmutando sus viejos símbolos en Jesucristo, “Sol Invictus”, “La Luz del mundo”. (“Ego Sum Lux Mundi”).

Es la luz solar lo que nos permite contemplar la imagen simbólica y es la sensibilidad del observador lo que le permite entender el mensaje contenido en el símbolo. En cada símbolo que la persona logra develar hay una partícula de Dios que se le va revelando al ser humano, y a medida que va acumulando esos conocimientos simbólicos, va comprendiendo mejor la creación. Pareciera que Dios se ocultase detrás de cada símbolo y se fuera manifestando al hombre en el descubrimiento del arcano que cada símbolo encierra.

En estos días ruidosos, recordé a las personas que habrán podido contemplar el fenómeno de luz que se adentra en la iglesia proyectándose sobre el capitel más famoso de este templo. Intuyo que verían un rayo de luz enorme y sentirían una paz inconmensurable, la que nos falta a la mayoría, en esta desesperanzada sociedad cuya economía cae vertiginosamente.

Lorena Hernández del Río

 

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