MI VECINA MARISOL
¿Qué va a pasar con Monte La Reina?
No es una pregunta al uso, ni siquiera una pregunta retórica, aunque podría ser esto último ya que algunos ya saben, o creen saber la respuesta. Es una pregunta que me hace, que se hace, mi vecina Marisol, al tener conocimiento de lo que, a continuación, vamos a relatar.
Vaya por delante también, como nota informativa, que la simpatía que le tiene Marisol a la formación política VOX es la misma, pongamos por caso, que un abstemio le tendría a la Secta de Adoradores del Jumilla, como diría mi amigo Gus.
Me explico. El treinta de junio pasado la formación política VOX en Zamora, por medio de su representante Pedro Jesús Requejo Novo, planteó una pregunta al Gobierno en el Congreso de los Diputados acerca de la reapertura del campamento militar de Montelarreina. Esta pregunta corresponde a la posibilidad de establecimiento de uno o dos batallones en el citado campamento, que significarían unos cuanto miles de militares, con sus respectivas familias, que traerían un empuje económico tanto a Toro como a la capital, con todas las consecuencias positivas que eso implica.
La pregunta está bien traída, aunque el diputado de VOX por Zamora (que dicho sea de paso, es madrileño y vive en Alcalá de Henares) sabe que esa pregunta tiene trampa porque ya sabe la respuesta y ésta es que en los presupuestos actuales, que siguen siendo los prorrogados de Montoro, no hay partida para esa inversión. Pero ni la hay, ni la hubo, ni la habrá nunca, en éstos presupuestos, porque eso tendrá que ir a cargo de los que aún no se han aprobado. Entonces, repito, es una pregunta trampa, o un brindis al sol; es decir, no va a ningún sitio, se adorna el diputado o, como decía mi abuela, eso es “invitar y no gastar”.
Como era de esperar, la contestación a esa pregunta, el pasado día 8 de éste mes, fue literalmente “En la situación actual del proyecto no existe previsión de llevar a cabo ninguna obra, al no existir presupuesto asociado”.
Claro, no podía ser de otra manera pero, insisto, la pregunta está bien traída, y mi vecina así lo entiende, porque no hay que bajar los brazos con éste tema, ni dejar en el olvido lo que podría ser el último cartucho para poder evitar la despoblación definitiva de ésta tierra. Hay que llamar la atención d nuestros diputados y senadores zamoranos, sobre todo los socialistas, que son los que gobiernan, mientras no se demuestre lo contrario, y que son los que deben recordarle al Señor Sánchez, presidente, su compromiso con Zamora y con el establecimiento de los militares en Montelarreina.
Señor Fagúndez, diputado del PSOE por Zamora, usted debería encabezar la insistencia en esa petición y no dejar que el diputado de VOX se le adelante, o la diputada por el PP, Dña Elvira Velasco haga lo propio, que tampoco ha hecho nada, por cierto.
En esta fiesta también hay que incluir a los senadores, el guionista Fernando Martínez Maíllo (sin guión), la cupletista Maria Teresa Martín Pozo y el exmagnífico gestor de la alcaldía de Morales José María Barrios, por el PP y el que tendría que dar más el callo, el socialista José Fernández Blanco. En el senado también hay oportunidades para meter una cuñita y acelerar las decisiones para que los militares aterricen en Zamora.
¿Y, qué decir del parlamento regional?. Pues que tenemos ¡SIETE, oiga, SIETE!. Tenemos siete procuradores por Zamora en el parlamento regional, tres del PP, a saber, José Alberto Castro, Leticia García y Oscar Reguera; no sabemos nada de su existencia ni de su interés por el traslado de los batallones a Zamora. Hay una por Ciudadanos, María Teresa Gago, de la que tampoco se sabe “rien de rien”. Y los que más tiene que reivindicar, los tres socialistas, José Ignacio Martín Benito, Inmaculada García y la cabeza visible en éste tema, Ana Sánchez.
La procuradora Ana Sánchez ha dado la cara, por lo menos hasta ahora, apostando fuerte por el establecimiento de los militares en Montelarreina y por la contribución económica para que eso suceda. Hay que darle el margen que necesita, pero el tiempo se acaba, Señora Sánchez y Zamora está convirtiéndose en un erial; las calles principales de la capital ya son un museo, una exposición de locales vacíos. Da pena pasear en las horas de comercio y ver las cuatro tiendas que quedan, de las cuales la mitad son franquicias a las que, muy posiblemente, les quedan dos días. Y de las ciudades de Benavente y Toro ya ni hablamos, un desierto.
Repito las palabras de mi vecina Marisol –Aunque sean los de VOX, y aunque sea con un poco de trampa, hay que empujar para que esto no se pierda en el olvido, nos jugamos nuestro futuro y, sobre todo, el de nuestro hijos-.
Ha dicho.
Kebedo.
No es una pregunta al uso, ni siquiera una pregunta retórica, aunque podría ser esto último ya que algunos ya saben, o creen saber la respuesta. Es una pregunta que me hace, que se hace, mi vecina Marisol, al tener conocimiento de lo que, a continuación, vamos a relatar.
Vaya por delante también, como nota informativa, que la simpatía que le tiene Marisol a la formación política VOX es la misma, pongamos por caso, que un abstemio le tendría a la Secta de Adoradores del Jumilla, como diría mi amigo Gus.
Me explico. El treinta de junio pasado la formación política VOX en Zamora, por medio de su representante Pedro Jesús Requejo Novo, planteó una pregunta al Gobierno en el Congreso de los Diputados acerca de la reapertura del campamento militar de Montelarreina. Esta pregunta corresponde a la posibilidad de establecimiento de uno o dos batallones en el citado campamento, que significarían unos cuanto miles de militares, con sus respectivas familias, que traerían un empuje económico tanto a Toro como a la capital, con todas las consecuencias positivas que eso implica.
La pregunta está bien traída, aunque el diputado de VOX por Zamora (que dicho sea de paso, es madrileño y vive en Alcalá de Henares) sabe que esa pregunta tiene trampa porque ya sabe la respuesta y ésta es que en los presupuestos actuales, que siguen siendo los prorrogados de Montoro, no hay partida para esa inversión. Pero ni la hay, ni la hubo, ni la habrá nunca, en éstos presupuestos, porque eso tendrá que ir a cargo de los que aún no se han aprobado. Entonces, repito, es una pregunta trampa, o un brindis al sol; es decir, no va a ningún sitio, se adorna el diputado o, como decía mi abuela, eso es “invitar y no gastar”.
Como era de esperar, la contestación a esa pregunta, el pasado día 8 de éste mes, fue literalmente “En la situación actual del proyecto no existe previsión de llevar a cabo ninguna obra, al no existir presupuesto asociado”.
Claro, no podía ser de otra manera pero, insisto, la pregunta está bien traída, y mi vecina así lo entiende, porque no hay que bajar los brazos con éste tema, ni dejar en el olvido lo que podría ser el último cartucho para poder evitar la despoblación definitiva de ésta tierra. Hay que llamar la atención d nuestros diputados y senadores zamoranos, sobre todo los socialistas, que son los que gobiernan, mientras no se demuestre lo contrario, y que son los que deben recordarle al Señor Sánchez, presidente, su compromiso con Zamora y con el establecimiento de los militares en Montelarreina.
Señor Fagúndez, diputado del PSOE por Zamora, usted debería encabezar la insistencia en esa petición y no dejar que el diputado de VOX se le adelante, o la diputada por el PP, Dña Elvira Velasco haga lo propio, que tampoco ha hecho nada, por cierto.
En esta fiesta también hay que incluir a los senadores, el guionista Fernando Martínez Maíllo (sin guión), la cupletista Maria Teresa Martín Pozo y el exmagnífico gestor de la alcaldía de Morales José María Barrios, por el PP y el que tendría que dar más el callo, el socialista José Fernández Blanco. En el senado también hay oportunidades para meter una cuñita y acelerar las decisiones para que los militares aterricen en Zamora.
¿Y, qué decir del parlamento regional?. Pues que tenemos ¡SIETE, oiga, SIETE!. Tenemos siete procuradores por Zamora en el parlamento regional, tres del PP, a saber, José Alberto Castro, Leticia García y Oscar Reguera; no sabemos nada de su existencia ni de su interés por el traslado de los batallones a Zamora. Hay una por Ciudadanos, María Teresa Gago, de la que tampoco se sabe “rien de rien”. Y los que más tiene que reivindicar, los tres socialistas, José Ignacio Martín Benito, Inmaculada García y la cabeza visible en éste tema, Ana Sánchez.
La procuradora Ana Sánchez ha dado la cara, por lo menos hasta ahora, apostando fuerte por el establecimiento de los militares en Montelarreina y por la contribución económica para que eso suceda. Hay que darle el margen que necesita, pero el tiempo se acaba, Señora Sánchez y Zamora está convirtiéndose en un erial; las calles principales de la capital ya son un museo, una exposición de locales vacíos. Da pena pasear en las horas de comercio y ver las cuatro tiendas que quedan, de las cuales la mitad son franquicias a las que, muy posiblemente, les quedan dos días. Y de las ciudades de Benavente y Toro ya ni hablamos, un desierto.
Repito las palabras de mi vecina Marisol –Aunque sean los de VOX, y aunque sea con un poco de trampa, hay que empujar para que esto no se pierda en el olvido, nos jugamos nuestro futuro y, sobre todo, el de nuestro hijos-.
Ha dicho.
Kebedo.




















Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.213