CON LOS CINCO SENTIDOS
Esa inquina que mata, la sociedad enferma
Hoy ha salido en los medios de comunicación y en las redes sociales la triste noticia de que los gemelos del Vicepresidente Iglesias y la Ministra Montero, están hospitalizados por bronquiolitis. Bien, ante todo, como ante cualquier persona enferma, se le desea a los niños una pronta recuperación. Estar enfermo o al lado de un familiar que lo está, no es cosa fácil. Eso todos lo sabemos y desear el mal a alguien que no se puede defender porque ni hablar sabe, es de tener el vientre del revés y el intestino con su terminación en la boca. Me explico. Ha habido mensajes de Twitter tan aberrantes sobre este asunto de la enfermedad de los chiquillos Iglesias-Montero que, por un momento, me ha parecido mentira estar en el siglo XXI. Pero luego he recordado que estamos en España. En España si tu padre es facha, tú eres facha. Si tu padre es rojo, tú eres rojo, aunque no llegues al año de edad fuera del útero materno. Es así. Se te marca como a una res.
¿En qué clase de bazofia social nos estamos convirtiendo para permitir que esos comentarios nazis y de una palmaria “limpieza étnica” propia de guerras pasadas que mejor no nombro, se den por las redes y florezcan como la mala hierba? Ya no dejan en paz ni a los niños. La gente que mezcla la ideología con la familia y odia tanto, está muy enferma. Es una enfermedad que corroe, pudre y mata. Es una enfermedad en la que no hay atisbo de inteligencia ni humanidad.
Me sorprende, bueno, no me sorprende tanto si os soy sincera, que la red me censure a mí una foto erótica liviana con la que adornar un escrito y este asco de gente puede soltar por su boca semejantes barrabasadas dignas de ser condenadas penalmente por Delito de Odio. Sinceramente, me han sorprendido ciertos comentarios, me han dejado atónita por la crueldad y la tranquilidad con la que se han vertido en dichas Redes Sociales. ¿Dónde está aquí la famosa censura de Twitter y Facebook? ¿Estaba a por uvas, o es que siempre van a por los mismos?
Yo no tengo color político cuando de niños se habla, cuando a niños se ataca, prevaliéndose de la ideología de los padres para armar un pobre argumento, tan pobre, que da pena y asco a todos los que tenemos dos dedos de frente. Aquí no hay ideologías. Me gusta España, estoy muy orgullosa de ser española, pero hay ciertos sectores de esta sociedad que sólo entorpecen el progreso, la verdad, la confraternización y la solidez en la estructura del Estado. No se puede estar en un estadio permanente de odio ocioso y virulento.
Mucho tenemos que aprender de algunos países de nuestro entorno para condenar, tanto al que plagia una tesis doctoral o se compra un máster para acceder a un cargo, como para el que sólo sabe soltar mierda por la boca y destruye en lugar de construir. Tenemos tanto que aprender aún. Tanto…Y que no hay manera así pasen decenios. Creo que no tenemos remedio. En este país, yo ya me bajo del tren en la estación que me pille más cercana.
Salud a todos, en especial, a los niños, porque son el futuro. Quizá ellos consigan cambiar este hedor ambiental permanente.
Nélida L. del Estal Sastre
Hoy ha salido en los medios de comunicación y en las redes sociales la triste noticia de que los gemelos del Vicepresidente Iglesias y la Ministra Montero, están hospitalizados por bronquiolitis. Bien, ante todo, como ante cualquier persona enferma, se le desea a los niños una pronta recuperación. Estar enfermo o al lado de un familiar que lo está, no es cosa fácil. Eso todos lo sabemos y desear el mal a alguien que no se puede defender porque ni hablar sabe, es de tener el vientre del revés y el intestino con su terminación en la boca. Me explico. Ha habido mensajes de Twitter tan aberrantes sobre este asunto de la enfermedad de los chiquillos Iglesias-Montero que, por un momento, me ha parecido mentira estar en el siglo XXI. Pero luego he recordado que estamos en España. En España si tu padre es facha, tú eres facha. Si tu padre es rojo, tú eres rojo, aunque no llegues al año de edad fuera del útero materno. Es así. Se te marca como a una res.
¿En qué clase de bazofia social nos estamos convirtiendo para permitir que esos comentarios nazis y de una palmaria “limpieza étnica” propia de guerras pasadas que mejor no nombro, se den por las redes y florezcan como la mala hierba? Ya no dejan en paz ni a los niños. La gente que mezcla la ideología con la familia y odia tanto, está muy enferma. Es una enfermedad que corroe, pudre y mata. Es una enfermedad en la que no hay atisbo de inteligencia ni humanidad.
Me sorprende, bueno, no me sorprende tanto si os soy sincera, que la red me censure a mí una foto erótica liviana con la que adornar un escrito y este asco de gente puede soltar por su boca semejantes barrabasadas dignas de ser condenadas penalmente por Delito de Odio. Sinceramente, me han sorprendido ciertos comentarios, me han dejado atónita por la crueldad y la tranquilidad con la que se han vertido en dichas Redes Sociales. ¿Dónde está aquí la famosa censura de Twitter y Facebook? ¿Estaba a por uvas, o es que siempre van a por los mismos?
Yo no tengo color político cuando de niños se habla, cuando a niños se ataca, prevaliéndose de la ideología de los padres para armar un pobre argumento, tan pobre, que da pena y asco a todos los que tenemos dos dedos de frente. Aquí no hay ideologías. Me gusta España, estoy muy orgullosa de ser española, pero hay ciertos sectores de esta sociedad que sólo entorpecen el progreso, la verdad, la confraternización y la solidez en la estructura del Estado. No se puede estar en un estadio permanente de odio ocioso y virulento.
Mucho tenemos que aprender de algunos países de nuestro entorno para condenar, tanto al que plagia una tesis doctoral o se compra un máster para acceder a un cargo, como para el que sólo sabe soltar mierda por la boca y destruye en lugar de construir. Tenemos tanto que aprender aún. Tanto…Y que no hay manera así pasen decenios. Creo que no tenemos remedio. En este país, yo ya me bajo del tren en la estación que me pille más cercana.
Salud a todos, en especial, a los niños, porque son el futuro. Quizá ellos consigan cambiar este hedor ambiental permanente.
Nélida L. del Estal Sastre





















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