DENUNCIAS
Retiran las acumulaciones del puente de Piedra, pero olvidan otras
Azudes, riberas y aceñas, necesitadas de limpieza

El diluvio y la inundación hacen en octubre su aparición. Así reza un refrán de tantos, que aluden a la llegada de las lluvias en el mes en que nos encontramos. Se cumplirá en mayor o menor medida, pero debemos de contar con el agua que puede venir del cielo y que por lo que a nosotros nos afecta acabara en el lecho del rio. Finalizados los riegos de los cultivos, deja de llevarse una buena parte a los canales, con lo que el caudal del Duero es de esperar que aumente considerablemente. Ni conviene, ni procede realizar tareas que afecten al cauce del rio en la época otoñal, máxime cuando se ha tenido todo un largo verano, para realizar cualquier trabajo.
Algunos se han atendido, como han mostrado a través del servicio de propaganda municipal. No hace mucho, se procedió a retirar todos los materiales retenidos ante el puente de Piedra, donde destacaba un árbol seco de grandes dimensiones detenido entre dos de las pilastras. La conveniencia de su eliminación, quedaba clara, anclado entre la estructura, además de un negativo efecto visual, acumulaba otras retenciones de basuras y otros arrastres menores, que producían taponamientos muy peligrosos en caso de crecida de nivel, al impedir el paso normal de la corriente que es de esperar que aumente a partir de estas fechas.
Se ha retirado las acumulaciones que podían causar problemas, pero aguas arriba, en las orillas, en los azudes y en las aceñas hay material, principalmente troncos con sus ramificaciones que además de causar retenciones de basuras impiden el paso normal de la corriente y lo que es peor, en caso de riada, pueden ser arrastrados por la fuerza de la corriente, impactando en las mismas u en otras pilastras del puente medieval, causando daños. Repitiéndose la historia, de tener que extraer del puente, aquellos elementos arrastrados hasta ese lugar, y todo, por no haberlos retirado de donde estaban aguas arriba.
Siendo la limpieza ordinaria de los ríos y arroyos en sus tramos urbanos competencia del ayuntamiento por el que transcurren, en este caso el de Zamora. No realizándose la misma, como queda demostrado, se entiende como dejadez en la que claramente se está incurriendo.
POR: MANUEL HERRERO.

El diluvio y la inundación hacen en octubre su aparición. Así reza un refrán de tantos, que aluden a la llegada de las lluvias en el mes en que nos encontramos. Se cumplirá en mayor o menor medida, pero debemos de contar con el agua que puede venir del cielo y que por lo que a nosotros nos afecta acabara en el lecho del rio. Finalizados los riegos de los cultivos, deja de llevarse una buena parte a los canales, con lo que el caudal del Duero es de esperar que aumente considerablemente. Ni conviene, ni procede realizar tareas que afecten al cauce del rio en la época otoñal, máxime cuando se ha tenido todo un largo verano, para realizar cualquier trabajo.
Algunos se han atendido, como han mostrado a través del servicio de propaganda municipal. No hace mucho, se procedió a retirar todos los materiales retenidos ante el puente de Piedra, donde destacaba un árbol seco de grandes dimensiones detenido entre dos de las pilastras. La conveniencia de su eliminación, quedaba clara, anclado entre la estructura, además de un negativo efecto visual, acumulaba otras retenciones de basuras y otros arrastres menores, que producían taponamientos muy peligrosos en caso de crecida de nivel, al impedir el paso normal de la corriente que es de esperar que aumente a partir de estas fechas.
Se ha retirado las acumulaciones que podían causar problemas, pero aguas arriba, en las orillas, en los azudes y en las aceñas hay material, principalmente troncos con sus ramificaciones que además de causar retenciones de basuras impiden el paso normal de la corriente y lo que es peor, en caso de riada, pueden ser arrastrados por la fuerza de la corriente, impactando en las mismas u en otras pilastras del puente medieval, causando daños. Repitiéndose la historia, de tener que extraer del puente, aquellos elementos arrastrados hasta ese lugar, y todo, por no haberlos retirado de donde estaban aguas arriba.
Siendo la limpieza ordinaria de los ríos y arroyos en sus tramos urbanos competencia del ayuntamiento por el que transcurren, en este caso el de Zamora. No realizándose la misma, como queda demostrado, se entiende como dejadez en la que claramente se está incurriendo.
POR: MANUEL HERRERO.




















