COVID-19
Coranavirus: control y descontrol
En diciembre se cumplirá el fatídico primer aniversario de la aparición en China del que denominarían, y conoceríamos todos, como COVID-19. Lo descubrió, y detectó su capacidad tan descomunal de auto-propagarse, el Dr. Li Wenliang, médico chino. Él fue también el primero en sufrir la crueldad de la pandemia que pudo intuir, y que millones de personas en todo el mundo “experimentarían” también; además las autoridades chinas, (su país), le acusaron de “difundir comentarios falsos” y le abrieron una investigación por “propagar rumores”; por si lo anterior albergase poca crueldad, la enfermedad y el contagio por él detectado, se lo llevó consigo en el mes de febrero pasado sin recibir, al menos, el reconocimiento de “haber tenido razón”. 1 millón de personas, de los 42 millones que también se han contagiado a día de hoy... tampoco han llegado a conocer el “sentido de su muerte”. Los 41 millones restantes de enfermos que han sanado, o lo están intentando, y todos los que aún no nos hemos contagiado, nos preguntamos... “todo”... sin tener respuesta a “nada”.
No soy tan pretencioso como para insinuar que voy a dar, desde las páginas de El Día de Zamora, “alguna respuesta”. No, por supuesto. Tan sólo intentaré, como en otras ocasiones, analizar y ver un aspecto de la pandemia, y de la lucha que mantenemos contra ella, “desde el otro lado”. Como en aquellas ocasiones, después cada uno podrá, o no, sacar su propias conclusiones.
Me voy a referir a la dificultad manifiesta de controlar la propagación de la pandemia en todo el mundo, y de lo que intuyo puede estar ocurriendo en España.
HECHOS: 1.- Hemos asumido como cierto que, por un lado está el “curar a los contagiados y evitar que mueran”, y por otro está el “evitar la propagación”, evitando los contagios. 2.- Se nos informa de la dificultad de encontrar médicos, enfermeros, asistentes sociales, etc. capaces de atender a la cantidad de enfermos internados en los hospitales y a nuestros mayores que habitan las residencias. 3.- De igual modo se nos indica de la misma dificultad para contratar y formar a personas para la nueva profesión que ha surgido: RASTREADORES. 4.- Y conocemos de la dificultad que tienen estos rastreadores, y los militares que intentan ayudar en esta encomienda, para detectar “con quién ha estado un contagiado”, y así poder ponerlo en “cuarentena” y hacerle cualquiera de las pruebas existentes al efecto. 5.- Hasta tal punto es notoria esta dificultad, que se nos ha informado de que, en ciertas ciudades, la policía ha tenido que vigilar “edificios confinados”, para evitar que sus residentes abandonen el confinamiento... y continúen con la propagación del virus. 6.- Si el confinamiento, por el contrario, es “personal” la policía de ciertas ciudades ha visitado el domicilio de los confinados por haber sido: contactos de contagiados; “casos positivos asintomáticos”; “casos negativos” (que también han de guardar cuarentena)... y así verificar si estas personas, “susceptibles de contagiar”, están o no, cumpliendo la cuarentena prescrita y ratificada por los juzgados, cuando se presentaba algún tipo de oposición o negativa a su cumplimiento.
REALIDADES: I.- Mientras no aparezca un fármaco efectivo contra el virus y/o una vacuna que nos prevenga del contagio...lo único que puede “defendernos es autocuidarnos” ante el contagio. II.- Es decir: intentar evitar contagiarnos. III.- Es decir: intentar conseguir no contagiar a otros. IV.- y aquí surge la pregunta que debería considerarse como absurda: SI EL “NO CONTAGIAR Y EL NO CONTAGIARSE” NOS BENEFICIA A TODOS.... ¿QUÉ MOTIVO/S PUEDE TENER ALGUIEN CONTAGIADO PARA NO CONFINARSE, PARA NO COMUNICAR LOS CONTACTOS, PARA NO CONTESTAR A LOS RASTREADORES, PARA NO COMUNICAR LOS SÍNTOMAS...?
RESPUESTAS según casuísticas:
A.- Si un “positivo” comunica que ha estado en “contacto estrecho” con... su padre jubilado, pues sin problema para el hijo; para el padre que también se confinará; para el rastreador –que podrá hacer su trabajo–; para la lucha contra la pandemia, que habrá conseguido paralizar esos potenciales contagios.
B.- Si un “positivo” comunica que ha estado en “contacto estrecho” con... su hermano, recién licenciado y con su primer “Contrato en Prácticas”...pues tal vez consiga que le cancelen el contrato y, en todo caso, que no se lo renueven a su vencimiento...
C.- Si un “positivo” comunica que ha estado en “contacto estrecho” con... el resto de compatriotas con los que ha llegado a España como “jornaleros” de la fruta, vendimia, etc... pues tal vez consiga que, al ponerlos en cuarentena, ellos al igual que él, se queden sin poder trabajar y sin poder llevar recursos para el resto de la familia que quedaron en su país de origen... y para el resto del año... siendo esto para lo que habían venido.
D.- Si un “positivo asintomático”, es decir, el que “se encuentra bien...”, a pesar de lo cual se queda en casa cumpliendo la cuarentena... pues tendrá la mismas consecuencias que su compañero del “caso C” descrito anteriormente...
E.- Si un “positivo” ingresado para su curación, comunica que ha estado en “contacto estrecho” con... la persona que va por su domicilio... varias horas al día a ayudar a su madre, ya mayor, en las “tareas de casa”, y así completar los ingresos de su familia, en la que su marido ha sido incluido en el “ERTE” de la empresa...y aún no han cobrado el 70% que les corresponde de su antiguo sueldo... pues de seguro conseguirá que esta señora tenga que confinarse, pasar la cuarentena, deje de trabajar en esta casa...y en las 2 ó 3 restantes... y su familia ya no tenga ingreso alguno.
F.- Si un “positivo” comunica que ha estado en “contacto estrecho” con... el dueño de un bar, en el que desayuna todos los días antes del trabajo... charlan y comentan los partidos de la última jornada... pues de seguro conseguirá que este autónomo tenga que confinarse, pasar la cuarentena, para lo cual ha de cerrar, presumiblemente, las pocas horas que le habían dejado tener abierto el negocio...
G.- Este tipo de casos es casi infinito; cada lector podrá pensar en el que, de seguro, cada uno conoce.
Sin entrar a valorar, ni juzgar, las hipotéticas acciones y actuaciones anteriormente descritas. Sin querer entrar a buscar culpables, nos preguntamos: Se puede pensar que una “Política de Lucha contra la Pandemia” basada, en buena parte, en evitar la propagación, confinando voluntariamente y en cuarentena a: los positivos asintomáticos, a los negativos mediante PCR, a los contactos estrechos de un positivo, (aún sin PCR), a los que, por ello, perderán su empleo...o su capacidad de trabajar... ¿puede esperarse la efectividad buscada?. ¿Es lícito esperar, (incluso exigir), que a quién le ha tocado la “lotería del coronavirus”, pueda tener que aceptar y asumir el “premio extra” de ver que en su entorno, en su familia acontecen las desgracias añadidas, como las que se han citado a título de ejemplo?
No sé si esto puede tener solución... pero, desde luego, mientras no nos lo planteemos, la solución, (de haberla), no aparecerá.
Última pregunta: ¿Tal vez sea mucho pedir para nuestros políticos gestores?
Gonzalo Julián
En diciembre se cumplirá el fatídico primer aniversario de la aparición en China del que denominarían, y conoceríamos todos, como COVID-19. Lo descubrió, y detectó su capacidad tan descomunal de auto-propagarse, el Dr. Li Wenliang, médico chino. Él fue también el primero en sufrir la crueldad de la pandemia que pudo intuir, y que millones de personas en todo el mundo “experimentarían” también; además las autoridades chinas, (su país), le acusaron de “difundir comentarios falsos” y le abrieron una investigación por “propagar rumores”; por si lo anterior albergase poca crueldad, la enfermedad y el contagio por él detectado, se lo llevó consigo en el mes de febrero pasado sin recibir, al menos, el reconocimiento de “haber tenido razón”. 1 millón de personas, de los 42 millones que también se han contagiado a día de hoy... tampoco han llegado a conocer el “sentido de su muerte”. Los 41 millones restantes de enfermos que han sanado, o lo están intentando, y todos los que aún no nos hemos contagiado, nos preguntamos... “todo”... sin tener respuesta a “nada”.
No soy tan pretencioso como para insinuar que voy a dar, desde las páginas de El Día de Zamora, “alguna respuesta”. No, por supuesto. Tan sólo intentaré, como en otras ocasiones, analizar y ver un aspecto de la pandemia, y de la lucha que mantenemos contra ella, “desde el otro lado”. Como en aquellas ocasiones, después cada uno podrá, o no, sacar su propias conclusiones.
Me voy a referir a la dificultad manifiesta de controlar la propagación de la pandemia en todo el mundo, y de lo que intuyo puede estar ocurriendo en España.
HECHOS: 1.- Hemos asumido como cierto que, por un lado está el “curar a los contagiados y evitar que mueran”, y por otro está el “evitar la propagación”, evitando los contagios. 2.- Se nos informa de la dificultad de encontrar médicos, enfermeros, asistentes sociales, etc. capaces de atender a la cantidad de enfermos internados en los hospitales y a nuestros mayores que habitan las residencias. 3.- De igual modo se nos indica de la misma dificultad para contratar y formar a personas para la nueva profesión que ha surgido: RASTREADORES. 4.- Y conocemos de la dificultad que tienen estos rastreadores, y los militares que intentan ayudar en esta encomienda, para detectar “con quién ha estado un contagiado”, y así poder ponerlo en “cuarentena” y hacerle cualquiera de las pruebas existentes al efecto. 5.- Hasta tal punto es notoria esta dificultad, que se nos ha informado de que, en ciertas ciudades, la policía ha tenido que vigilar “edificios confinados”, para evitar que sus residentes abandonen el confinamiento... y continúen con la propagación del virus. 6.- Si el confinamiento, por el contrario, es “personal” la policía de ciertas ciudades ha visitado el domicilio de los confinados por haber sido: contactos de contagiados; “casos positivos asintomáticos”; “casos negativos” (que también han de guardar cuarentena)... y así verificar si estas personas, “susceptibles de contagiar”, están o no, cumpliendo la cuarentena prescrita y ratificada por los juzgados, cuando se presentaba algún tipo de oposición o negativa a su cumplimiento.
REALIDADES: I.- Mientras no aparezca un fármaco efectivo contra el virus y/o una vacuna que nos prevenga del contagio...lo único que puede “defendernos es autocuidarnos” ante el contagio. II.- Es decir: intentar evitar contagiarnos. III.- Es decir: intentar conseguir no contagiar a otros. IV.- y aquí surge la pregunta que debería considerarse como absurda: SI EL “NO CONTAGIAR Y EL NO CONTAGIARSE” NOS BENEFICIA A TODOS.... ¿QUÉ MOTIVO/S PUEDE TENER ALGUIEN CONTAGIADO PARA NO CONFINARSE, PARA NO COMUNICAR LOS CONTACTOS, PARA NO CONTESTAR A LOS RASTREADORES, PARA NO COMUNICAR LOS SÍNTOMAS...?
RESPUESTAS según casuísticas:
A.- Si un “positivo” comunica que ha estado en “contacto estrecho” con... su padre jubilado, pues sin problema para el hijo; para el padre que también se confinará; para el rastreador –que podrá hacer su trabajo–; para la lucha contra la pandemia, que habrá conseguido paralizar esos potenciales contagios.
B.- Si un “positivo” comunica que ha estado en “contacto estrecho” con... su hermano, recién licenciado y con su primer “Contrato en Prácticas”...pues tal vez consiga que le cancelen el contrato y, en todo caso, que no se lo renueven a su vencimiento...
C.- Si un “positivo” comunica que ha estado en “contacto estrecho” con... el resto de compatriotas con los que ha llegado a España como “jornaleros” de la fruta, vendimia, etc... pues tal vez consiga que, al ponerlos en cuarentena, ellos al igual que él, se queden sin poder trabajar y sin poder llevar recursos para el resto de la familia que quedaron en su país de origen... y para el resto del año... siendo esto para lo que habían venido.
D.- Si un “positivo asintomático”, es decir, el que “se encuentra bien...”, a pesar de lo cual se queda en casa cumpliendo la cuarentena... pues tendrá la mismas consecuencias que su compañero del “caso C” descrito anteriormente...
E.- Si un “positivo” ingresado para su curación, comunica que ha estado en “contacto estrecho” con... la persona que va por su domicilio... varias horas al día a ayudar a su madre, ya mayor, en las “tareas de casa”, y así completar los ingresos de su familia, en la que su marido ha sido incluido en el “ERTE” de la empresa...y aún no han cobrado el 70% que les corresponde de su antiguo sueldo... pues de seguro conseguirá que esta señora tenga que confinarse, pasar la cuarentena, deje de trabajar en esta casa...y en las 2 ó 3 restantes... y su familia ya no tenga ingreso alguno.
F.- Si un “positivo” comunica que ha estado en “contacto estrecho” con... el dueño de un bar, en el que desayuna todos los días antes del trabajo... charlan y comentan los partidos de la última jornada... pues de seguro conseguirá que este autónomo tenga que confinarse, pasar la cuarentena, para lo cual ha de cerrar, presumiblemente, las pocas horas que le habían dejado tener abierto el negocio...
G.- Este tipo de casos es casi infinito; cada lector podrá pensar en el que, de seguro, cada uno conoce.
Sin entrar a valorar, ni juzgar, las hipotéticas acciones y actuaciones anteriormente descritas. Sin querer entrar a buscar culpables, nos preguntamos: Se puede pensar que una “Política de Lucha contra la Pandemia” basada, en buena parte, en evitar la propagación, confinando voluntariamente y en cuarentena a: los positivos asintomáticos, a los negativos mediante PCR, a los contactos estrechos de un positivo, (aún sin PCR), a los que, por ello, perderán su empleo...o su capacidad de trabajar... ¿puede esperarse la efectividad buscada?. ¿Es lícito esperar, (incluso exigir), que a quién le ha tocado la “lotería del coronavirus”, pueda tener que aceptar y asumir el “premio extra” de ver que en su entorno, en su familia acontecen las desgracias añadidas, como las que se han citado a título de ejemplo?
No sé si esto puede tener solución... pero, desde luego, mientras no nos lo planteemos, la solución, (de haberla), no aparecerá.
Última pregunta: ¿Tal vez sea mucho pedir para nuestros políticos gestores?
Gonzalo Julián




















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