REPÚBLICO
A tal sociedad, en quiebra moral, tales políticos
Pedro Sánchez les ha metido hoy, antes de comer, de restaurar los cuerpos, el miedo a los que lo quisieron ver, con la pandemia vírica. No arbitró medidas para luchar contra el bicho. Nada. De tal manera, las comunidades autónomas salen al campo de batalla con las armas, escasas, que les permite la Ley. Este embrión de revolucionario de salón se jactó, cuando concluyó la alerta, que salíamos más fuertes de esos confinamientos, del redil estatal. ¡Por los cojones! Perdón por la expresión, pero este hombre me desquicia. Ha sido el líder de las mentiras desde el inicio de su carrera política. No ha cumplido ninguna de sus promesas, ni que jamás pactaría con el neocomunismo de opereta de Iglesias, ni, por supuesto, con la bestia bilduetarra. Le trae sin cuidado. Cuando una sociedad ha alcanzado la quiebra moral, mentir no se sanciona.
Se pasó un mes en Lanzarote, tirado a la bartola, en aquel palacete que le regaló el monarca jordano a Juan Carlos I. Después prolongó sus vacaciones en Doñana. Mientras, ni una sola medida que pusiera al día nuestra Sanidad. Nos dijo que tenía un Comité de Expertos. Mentira. Nunca existió.
Permite que, desde el seno de su propio ejecutivo, se maltrate al turismo; que se cargue contra el Jefe del Estado, que se abogue por una III República. Intenta engullir el poder judicial, un paso necesario, esencial, para acabar con el sistema democrático. Cierto que, hasta ahora, desde 1985, cuando González decidió controlar a los jueces, ningún gobierno, ni del PSOE ni del PP, dio marcha atrás, pastoreando a la Justicia, poniendo y quitando jueces, según la afinidad ideológica de cada cual. Sobra el CGPJ. Los jueces deben ser libérrimos para que esta democracia merezca tal nombre. Porque sin jueces independientes, esto no es una democracia, y si lo es, de baja, de pésima calidad.
Tal ha sido el afán del dúo reaccionario Sánchez&Iglesias en devorar a la Justicia que hasta Europa, donde si hay democracias reales, monarquías parlamentarias y repúblicas, sistemas fijados por la Historia, ha llamado la atención a estos “rojillos” de TBO. Si Casado traga, como Aznar en su día, si se juega la democracia con el cambalache de la Justicia, nuestra democracia entrará en su fase terminal, en coma, se morirá. Quedará un solar para construir un estado totalitario, a medida de la burguesía progre que nos gobierna, apuntalada por el gran capital: Banca, Telefónica y grandes compañías multinacionales de la energía y las infraestructuras. Fascismo de libro.
Mientras, en la derecha sola queda Vox, porque todos se han ido corriendo hacia la izquierda: PP ya es de centro centro, después de dejarle la diestra a Abascal y avergonzarse de su ideología. Ciudadanos, ni se sabe qué quiere ni lo qué es; el PSOE de Sánchez emula al de Largo Caballero, sin que haya un Besteiro que frene esa deriva, y Unidas Podemos se ha colocado –siempre fondeó en ese mar de los sargazos ideológico- en la ultraizquierda, en el mismo espacio que Bildu. Lógico. Todos son marxistas. Hay mucho cristiano que no leyó la Biblia. Si lo hubiera llegado a ese ejercicio, habría una gran mayoría de ateos. Sucede igual con El Capital: si los comunistas de esta centuria lo hubieran, no ya leído, solo hojeado, ni lo hubiesen entendido, ni digerido.
Esta nación está rota. No tiene remedio. Cada cual va a lo suyo. La gente busca, pero se encuentra y no se gusta. Las instituciones las administran hombres y mujeres que surgen de una sociedad en quiebra. Nunca como en este tiempo se juntaron tantos mediocres, botarates, badulaques en res pública. A tal sociedad, tales políticos. Me alarman los políticos. Me alarma tanta mentira. Me alarma vivir en este rebaño en que han convertido España. No va más.
Eugenio-Jesús de Ávila
Pedro Sánchez les ha metido hoy, antes de comer, de restaurar los cuerpos, el miedo a los que lo quisieron ver, con la pandemia vírica. No arbitró medidas para luchar contra el bicho. Nada. De tal manera, las comunidades autónomas salen al campo de batalla con las armas, escasas, que les permite la Ley. Este embrión de revolucionario de salón se jactó, cuando concluyó la alerta, que salíamos más fuertes de esos confinamientos, del redil estatal. ¡Por los cojones! Perdón por la expresión, pero este hombre me desquicia. Ha sido el líder de las mentiras desde el inicio de su carrera política. No ha cumplido ninguna de sus promesas, ni que jamás pactaría con el neocomunismo de opereta de Iglesias, ni, por supuesto, con la bestia bilduetarra. Le trae sin cuidado. Cuando una sociedad ha alcanzado la quiebra moral, mentir no se sanciona.
Se pasó un mes en Lanzarote, tirado a la bartola, en aquel palacete que le regaló el monarca jordano a Juan Carlos I. Después prolongó sus vacaciones en Doñana. Mientras, ni una sola medida que pusiera al día nuestra Sanidad. Nos dijo que tenía un Comité de Expertos. Mentira. Nunca existió.
Permite que, desde el seno de su propio ejecutivo, se maltrate al turismo; que se cargue contra el Jefe del Estado, que se abogue por una III República. Intenta engullir el poder judicial, un paso necesario, esencial, para acabar con el sistema democrático. Cierto que, hasta ahora, desde 1985, cuando González decidió controlar a los jueces, ningún gobierno, ni del PSOE ni del PP, dio marcha atrás, pastoreando a la Justicia, poniendo y quitando jueces, según la afinidad ideológica de cada cual. Sobra el CGPJ. Los jueces deben ser libérrimos para que esta democracia merezca tal nombre. Porque sin jueces independientes, esto no es una democracia, y si lo es, de baja, de pésima calidad.
Tal ha sido el afán del dúo reaccionario Sánchez&Iglesias en devorar a la Justicia que hasta Europa, donde si hay democracias reales, monarquías parlamentarias y repúblicas, sistemas fijados por la Historia, ha llamado la atención a estos “rojillos” de TBO. Si Casado traga, como Aznar en su día, si se juega la democracia con el cambalache de la Justicia, nuestra democracia entrará en su fase terminal, en coma, se morirá. Quedará un solar para construir un estado totalitario, a medida de la burguesía progre que nos gobierna, apuntalada por el gran capital: Banca, Telefónica y grandes compañías multinacionales de la energía y las infraestructuras. Fascismo de libro.
Mientras, en la derecha sola queda Vox, porque todos se han ido corriendo hacia la izquierda: PP ya es de centro centro, después de dejarle la diestra a Abascal y avergonzarse de su ideología. Ciudadanos, ni se sabe qué quiere ni lo qué es; el PSOE de Sánchez emula al de Largo Caballero, sin que haya un Besteiro que frene esa deriva, y Unidas Podemos se ha colocado –siempre fondeó en ese mar de los sargazos ideológico- en la ultraizquierda, en el mismo espacio que Bildu. Lógico. Todos son marxistas. Hay mucho cristiano que no leyó la Biblia. Si lo hubiera llegado a ese ejercicio, habría una gran mayoría de ateos. Sucede igual con El Capital: si los comunistas de esta centuria lo hubieran, no ya leído, solo hojeado, ni lo hubiesen entendido, ni digerido.
Esta nación está rota. No tiene remedio. Cada cual va a lo suyo. La gente busca, pero se encuentra y no se gusta. Las instituciones las administran hombres y mujeres que surgen de una sociedad en quiebra. Nunca como en este tiempo se juntaron tantos mediocres, botarates, badulaques en res pública. A tal sociedad, tales políticos. Me alarman los políticos. Me alarma tanta mentira. Me alarma vivir en este rebaño en que han convertido España. No va más.
Eugenio-Jesús de Ávila





















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