SEGUNDA B
La primera derrota del Zamora CF llega en un momento de enorme tristeza
Los rojiblancos no pudieron brindar la victoria a David Movilla, que recibió la brutal noticia de la muerte de su padre momentos antes de iniciarse el partido, concluido con un dos cero

Domingo muy triste para el Zamora C.F. porque a la muerte del padre de su técnico, David Movilla, fallecido hoy, en Bilbao, se sumó la primera derrota de esta Liga, merced a errores propios y virtudes ajenas. En principio, el equipo inicial que diseñó el entrenador vasco ya me pareció raro. Alguien dijo que cuando algo funciona bien, no deben hacerse cambios. Había uno obligado: la baja de Piña, por sanción. Rocha lo sustituyó. Pero hombres que apenas habían jugado casos de Conejo y Jacobo jugaron como titulares. Y el equipo lo notó.
No obstante, el cuadro rojiblanco salió mandón, quizá dominando la medular, donde cuatro hombres se imponían a los celtiñas, un tanto temerosos. La mejor ocasión rojiblanca llegó a balón parado, con un balón al poste en falta directa ejecutada por Ramos. A partir de ese instante, el filial del Celta fue nivelando la contienda, creando ocasiones. El Zamora se iba diluyendo, En ataque, nada de nada, porque Jacobo no apareció nunca, como si no hubiese participado en el choque, ni a Escudero le salía un solo intento de desbordar o rematar.
Poco a poco, el filial celeste fue acercándose con peligro al área zamorana, donde Rocha evidenciaba su bisoñez y falta de entendimiento con Crespo. Pero entonces surgió un inmenso Villanueva que evitó que su equipo se fuera al descanso con un tres cero.
Movilla se dio cuenta que su equipo no carburaba. Y, tras el paso por vestuarios, sacó del campo a Escudero y Conejo para dar entrada a Dani Hernández y Herrera. Durante ese periodo inicial de la segunda entrega, el cuadro rojiblanco mostró mayor peligro en ataque. De hecho, cuando mandaba en el césped, muy duro, por cierto, un balón largo superaba a Parra, que marcaba por delante a su par, situación que aprovechó el jugador celeste para llegar al área rojiblanca y conceder el pase de la muerte para que Manu batiera a Jon, al que ya no se le podía exigir otro mlagro.
Para entonces, ya estaba Sergio en el césped, en sustitución de Jacobo, un futbolista al que no se vio en Barreiro, como si no hubiera jugado. Tras el gol local, otro cambio en el Zamora: Guille saltaba al campo y Vallejo se iba a vestuarios.
El cuadro rojiblanco acusó el golpe, porque jugó con prisas, sin mandar en el campo, sin imponer su ritmo y cometiendo mucho errores en la entrega. El Celta se sabía mejor, era más veloz en sus acciones y jugaba en vertical, con enorme profundidad. Otro error defensivo daría lugar al gol que sentención el choque. Otra pérdida de balón, jugada por la izquierda, centro que no sabe despejar Coque dentro del área, fuera de su posición, y Lautaro aprovechó el regalo para batir al meta vasco. Monterde sustituirá al lateral zurdo charro tras el fallo.
El Zamora tenía por delante 26 minutos más el descuento para, como mal menor, empatar el partido. Y hubo oportunidades, pero no se vio puerta. Sergio tuvo dos ocasiones clarísimas para marcar. Pero no fue el día del club rojiblanco, que empezó con una noticia horrible, la muerte del padre de Movilla, y se cerró con la primera derrota de la Liga. Los rojiblancos, nunca como hoy, hubieran querido brindar una victoria a su técnico. Rara vez, en esta vida, los deseos se transforman en realidad. Hoy, 22 de noviembre, fue uno de esos días tan tristes como la muerte.

Domingo muy triste para el Zamora C.F. porque a la muerte del padre de su técnico, David Movilla, fallecido hoy, en Bilbao, se sumó la primera derrota de esta Liga, merced a errores propios y virtudes ajenas. En principio, el equipo inicial que diseñó el entrenador vasco ya me pareció raro. Alguien dijo que cuando algo funciona bien, no deben hacerse cambios. Había uno obligado: la baja de Piña, por sanción. Rocha lo sustituyó. Pero hombres que apenas habían jugado casos de Conejo y Jacobo jugaron como titulares. Y el equipo lo notó.
No obstante, el cuadro rojiblanco salió mandón, quizá dominando la medular, donde cuatro hombres se imponían a los celtiñas, un tanto temerosos. La mejor ocasión rojiblanca llegó a balón parado, con un balón al poste en falta directa ejecutada por Ramos. A partir de ese instante, el filial del Celta fue nivelando la contienda, creando ocasiones. El Zamora se iba diluyendo, En ataque, nada de nada, porque Jacobo no apareció nunca, como si no hubiese participado en el choque, ni a Escudero le salía un solo intento de desbordar o rematar.
Poco a poco, el filial celeste fue acercándose con peligro al área zamorana, donde Rocha evidenciaba su bisoñez y falta de entendimiento con Crespo. Pero entonces surgió un inmenso Villanueva que evitó que su equipo se fuera al descanso con un tres cero.
Movilla se dio cuenta que su equipo no carburaba. Y, tras el paso por vestuarios, sacó del campo a Escudero y Conejo para dar entrada a Dani Hernández y Herrera. Durante ese periodo inicial de la segunda entrega, el cuadro rojiblanco mostró mayor peligro en ataque. De hecho, cuando mandaba en el césped, muy duro, por cierto, un balón largo superaba a Parra, que marcaba por delante a su par, situación que aprovechó el jugador celeste para llegar al área rojiblanca y conceder el pase de la muerte para que Manu batiera a Jon, al que ya no se le podía exigir otro mlagro.
Para entonces, ya estaba Sergio en el césped, en sustitución de Jacobo, un futbolista al que no se vio en Barreiro, como si no hubiera jugado. Tras el gol local, otro cambio en el Zamora: Guille saltaba al campo y Vallejo se iba a vestuarios.
El cuadro rojiblanco acusó el golpe, porque jugó con prisas, sin mandar en el campo, sin imponer su ritmo y cometiendo mucho errores en la entrega. El Celta se sabía mejor, era más veloz en sus acciones y jugaba en vertical, con enorme profundidad. Otro error defensivo daría lugar al gol que sentención el choque. Otra pérdida de balón, jugada por la izquierda, centro que no sabe despejar Coque dentro del área, fuera de su posición, y Lautaro aprovechó el regalo para batir al meta vasco. Monterde sustituirá al lateral zurdo charro tras el fallo.
El Zamora tenía por delante 26 minutos más el descuento para, como mal menor, empatar el partido. Y hubo oportunidades, pero no se vio puerta. Sergio tuvo dos ocasiones clarísimas para marcar. Pero no fue el día del club rojiblanco, que empezó con una noticia horrible, la muerte del padre de Movilla, y se cerró con la primera derrota de la Liga. Los rojiblancos, nunca como hoy, hubieran querido brindar una victoria a su técnico. Rara vez, en esta vida, los deseos se transforman en realidad. Hoy, 22 de noviembre, fue uno de esos días tan tristes como la muerte.





























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