BALONMANO ZAMORA
El Alcobendas demostró su superioridad sobre el Rutas del Vino
Los pistachos jugaron esta noche los mejores minutos de la temporada

Derrotar al Alcobendas en un Ángel Nieto sin público parecía, a priori, algo imposible para el Rutas del Vino. Y así fue. El encuentro, suspendido en su día, se saldó con victoria clara de los madrileños: 24-28.
No obstante, los pistachos jugaron los mejores minutos de la temporada hasta el ecuador de la primera mitad. Llegaron a tener ventajas de tres goles: 9-6. A partir de ese instante, Alcobendas fue recuperando el tiempo perdido con un parcial de 0-7, hasta imponer al término de la primera media hora con un 13-16. Se defendía mal. En cualquier deporte colectivo, un buen sistema defensivo otorga triunfos. Por el contrario, ocasiona derrotas.
Tras la reanudación, Rutas del Vino pareció reaccionar, pero fue un espejismo, porque la escuadra madrileña tiró de experiencia para abrir distancias. De tal manera, a falta de veinte minutos Alcobendas abría un abismo de cuatro goles: 17-21. Y, sobre pasado el ecuador del tiempo definitivo, la escuadra blanquinegra ya se había marchado de seis goles.
Lo que quedaba por jugarse no trajo emoción. El trabajo de Alcobendas ya había recogido sus frutos. Quedaba finalizar el choque y sumar dos puntos más. Los madrileños juegan en la elite y los zamoranos intentarán escapar de la quema.

Derrotar al Alcobendas en un Ángel Nieto sin público parecía, a priori, algo imposible para el Rutas del Vino. Y así fue. El encuentro, suspendido en su día, se saldó con victoria clara de los madrileños: 24-28.
No obstante, los pistachos jugaron los mejores minutos de la temporada hasta el ecuador de la primera mitad. Llegaron a tener ventajas de tres goles: 9-6. A partir de ese instante, Alcobendas fue recuperando el tiempo perdido con un parcial de 0-7, hasta imponer al término de la primera media hora con un 13-16. Se defendía mal. En cualquier deporte colectivo, un buen sistema defensivo otorga triunfos. Por el contrario, ocasiona derrotas.
Tras la reanudación, Rutas del Vino pareció reaccionar, pero fue un espejismo, porque la escuadra madrileña tiró de experiencia para abrir distancias. De tal manera, a falta de veinte minutos Alcobendas abría un abismo de cuatro goles: 17-21. Y, sobre pasado el ecuador del tiempo definitivo, la escuadra blanquinegra ya se había marchado de seis goles.
Lo que quedaba por jugarse no trajo emoción. El trabajo de Alcobendas ya había recogido sus frutos. Quedaba finalizar el choque y sumar dos puntos más. Los madrileños juegan en la elite y los zamoranos intentarán escapar de la quema.




















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