Eugenio de Ávila
Domingo, 06 de Diciembre de 2020
SEGUNDA B

Esta tarde, en el Ruta de la Plata, un partido de urgencias

Zamora Club de Fútbol y Salamanca UDS, obligados a ganar, porque el empate no le vale a ninguno

Esteban PedrosaDos equipos, Zamora C.F. y Salamanca UDS,  en busca de los puntos perdidos se enfrentarán esta tarde, a partir de las 17.30 horas, en el helado Ruta de la Plata, ante poco más de un millar de aficionados, cuando, en circunstancias normales, las gradas del estadio zamorano habrían registrado quizá la mejor entrada de la temporada. Pero el Covid-19 ha acabado con más de 60.000 vidas y con el ocio de tantos y tantos españoles.

De tal manera, rojiblancos y blanquinegros, aquellos que han frenado su espectacular inicio de temporada con los mismos hombres que subieron de categoría, y estos, que no han levantado cabeza todavía, con solo una victoria y cinco derrotas, necesitan los tres puntos para cambiar el ritmo y encontrar ese punto de inflexión que los sosiegue.

Desconozco cuáles son los males del  equipo charro, pero los de la escuadra zamorana los tengo claros: unas carencias en el fútbol  aéreo, sobre todo en defensa, extraordinarios; una falta de concreción ante la meta contraria y una merma en la presión en la salida del balón y en la zona de creación del equipo rival, que resultó esencial en ese inicio de temporada. El Zamora salió como un tiro, como un toro de lidia al albero de la Liga, pero, poco a poco, ha perdido fuerza en sus embestidas. Añado, además, que la fortuna también se olvidó de Movilla y sus huestes. Porque, ante Unionistas, después de ser, en general, mejores en la primera mitad, nada más empezar la segunda entrega, un jugador que acababa de saltar al campo, Viana, que no había tocado la pelota, aprovechó un error infantil del hombre que casi nunca falla, Jon Villanueva, para marcar ese primer gol charro, del que los rojiblancos no supieron superar.

Parece claro también que Sergio se pierde cuando se le coloca como ariete entre centrales de mayor envergadura. El zamorano quizá luciría más de media punta o en banda. El Zamora penetra mejor por la diestra que por la izquierda. Guille se ha convertido en el estilete rojiblanco, aunque sus centros no se aprovechen porque falta un verdadero ariete en la plantilla. Por la siniestra, se depende demasiado de Coque, que tampoco puede estar arriba y abajo durante todo el partido, porque Escudero, junto a excelentes acciones, prodiga momentos en los que desaparece del campo.

La medular mantiene su pujanza, merced a un Juanan extraordinario, que ayuda en defensa y colabora en las tareas creativas con Carlos Ramos, la batuta rojiblanca.

Y, en defensa, como ya me expresé al inicio de esta precrónica, se sufre muchísimo cuando el rival saca desde la esquina o faltas laterales.

Si se han corregido estas carencias, algunas no tienen remedio mientras no se incorporasen nuevos jugadores, el Zamora debería regresar esta tarde a la ruta de las victorias. Ojalá sea así.

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