Esteban Pedrosa
Sábado, 12 de Diciembre de 2020
LIGA FEMENINA ENDESA

El Quesos el Pastor inicia hoy, con público, su cuenta atrás en busca de la permanencia en la élite

Mimbres no le faltan para construir el cesto de la permanencia y los analizamos, uno a uno

Foto de archivo

 

El equipo que dirige Fran García debe de sacar puntos en sitios donde no los haya para recuperar aquellos que dejó escapar y demostrar que sabe competir en la adversidad.

 

Tras el cambio de cromos y sin cerrar la puerta a nuevas incorporaciones que completen el álbum de los deseos, el equipo naranja necesita -o pudiera necesitar- triunfos contra aquellos equipos de los que se suele decir que “no son de su liga” y para demostrar que es posible, valga recordar que uno de los dos triunfos logrados hasta la fecha se consiguió contra el Tenerife, clasificado entre los siete primeros, igual que se hizo buen papel ante el Valencia y se pudo ganar al Araski a domicilio. Se falló, sin embargo, ante rivales directísimos en la lucha por la salvación y de ahí la leyenda que señala a este equipo como timorato en los momentos decisivos, donde le tiembla el pulso (Bembibre, Canarias…)

 

Fran García. El entrenador asturiano tiene experiencia y carisma y no suele achicarse a la hora de exigir a sus pupilas lo que necesita de ellas en cada momento. Riguroso con los sistemas defensivos, es precisamente uno de los resquicios por los que entra agua en esta nave, pero hay que recordar que cogió al equipo con la temporada empezada y la plantilla no era de su cosecha. Se puede decir que ha hecho y deshecho a su antojo, pero no es lo mismo fichar ahora que antes de empezar la temporada.

 

Marina Lizarazu. Le falta un nivel para ser la jugadora que estuvo en Zamora hace dos temporadas. Se echan en falta sus incursiones a canasta cuando el equipo está atascado. Con la lesión de Quirante no le queda otra que dar un paso adelante y volver a ser la jugadora prometedora que fichó por el Valencia. (Esa reflexión anterior la hice antes del partido en Gerona y parece que me oyera la madrileña, porque en tierras catalanas fue la jugadora a la que me refería)

 

Anamaría Prezelj. Aunque no es la jugadora exterior que se buscaba cuando fue fichada, atesora otras cualidades tan necesarias ahora con la lesión de Quirante. Tiene desparpajo, pide la pelota, no se esconde, puede dirigir al equipo si se lo propone, igual que puede ser todo un descubrimiento. Por algo no le pasó desapercibida a Fran el año que la conoció. Comodín del equipo, sin duda.

 

Brooke Salas. Reconozco que no la recordaba de su etapa con el Bembibre, pero en el baloncesto todo se demuestra con números y los suyos, en el equipo berciano, refrendaban su fichaje. Parece que se va entonando, pero no acaba de dejar atrás una irregularidad que no permite que acabe de conectar, pero se la sigue esperando.

 

Amy Okonwo. Es la jugadora que siempre está ahí. Más aclimatada al juego europeo en su segunda temporada, lucha en secreto por defender su aro y tiene momentos estelares en forma de triples que catapultan a sus compañeras. Lo malo, su irregularidad en esos lanzamientos, pero siempre -o casi siempre- acaba como máxima encestadora de su equipo.

 

Marta Montoliú. La referencia de Fernández Juliá. Es de esas jugadoras que hacen equipo por su carácter combativo, dentro y fuera de la cancha. Debido a su lesión, no sabemos el papel que le habrá reservado Fran García con las nuevas incorporaciones, pero Marta no se va a conformar con ser mera comparsa y su vuelta le va a venir muy bien al equipo por aquello de la competencia y las rotaciones.

 

Carlota Faussurier. Juega poco, muy poco. Alguna vez aprovechó su oportunidad, pero siguió apegada al banquillo. A su edad, ya no se puede acudir a aquello de que es una joven promesa. Debería escoger su propia trayectoria para dejar de ser una telonera de equipo. La falta de rodaje le está anquilosando, desaprovechando.

 

Abigail Wolf. Primer año de aclimatación al baloncesto europeo. Con su estatura, debería imponerse y hacerse respetar más en los dos aros, pero es bonachona, le falta “mala leche” y picardía ante rivales más curtidas. La llegada de Guidden debe aprovecharla para crecer como jugadora y convertirse en una alumna aventajada.

 

Elisa Policari. Poco se sabe de esta jugadora italiana que, según la carta de presentación, tiene buena mano para el tiro exterior y es buena lectora de los partidos. En declaraciones en exclusivas para El Día de Zamora, se sentía ilusionada con este proyecto, venía a ponerse a las órdenes del entrenador asturiano y se consideraba una jugadora de equipo y aplicada en tareas defensivas.  En su debut jugó poco, pero se le adivinan buenas maneras.

 

 Vanessa Guidden. La Dama de Diamantes en el repóquer de Fran García. De vuelta, pero no acabada, debe de marcar un antes y un después en el devenir de esta temporada en el equipo naranja. Se la espera como tabla de salvación -sola o en compañía de otras- y esa responsabilidad no le va a pesar, incluso la va a aceptar con gusto. Causa dudas por su inactividad y última lesión, pero incluso al 80% del nivel que tuvo en Logroño, puede ser carta ganadora.

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