Miércoles, 11 de Marzo de 2026

Esteban Pedrosa
Sábado, 19 de Diciembre de 2020
BALONCESTO FEMENINO

El Logroño se cebó y no tuvo piedad de un Quesos el Pastor, a la desbandada en algunas fases del partido

El titular puede parecer, en su enunciado medio, un plato de cocina, pero corresponde a un partido de baloncesto en el que un equipo fue el “prota” de principio a fin, marcando los ritmos de juego y la sinfonía de los puntos con suma facilidad, en parte por puro acierto y en parte porque la defensa contraria no supo estar al quite y presentó fisuras suficientes para que las riojanas encontraran una autovía en cualquier parte del campo y correr a gran velocidad.

Fotografía: Esteban Pedrosa

 

Comenzó el partido titubeante por ambos contendientes, con errores de cara al aro contrario, de tal manera que en cuatro minutos jugados un 6-6 se reflejaba en el luminoso. A partir de ahí, las de César Aneas, poco a poco, fueron acertando más en sus tiros y en los seis minutos restantes anotaron 9 puntos por 4 de las de naranja y de ahí ese 10-17 con el que finalizó el primer cuarto.

 

Sietes puntos que parecían estar al alcance de las de casa, pero pronto se vio que no sería así. Las riojanas comenzaron a encestar y las de naranja a fallar, no solo de cara al aro rival y sí con desaciertos por toda la cancha, titubeantes y regalando algunas veces el balón ante la presión forastera. A los 2 minutos jugados de este periodo el marcador reflejaba un 12 a 22 que ni la primera entrada al confesionario de Fran consiguió cambiar la que se avecinaba. 14 a 30 a falta de 3,70, al que siguió un 19 a 40 para acabar en ese escalofriante 25-47 con el que se llegó al descanso, con Guidden desaparecida si es que alguna vez estuvo. Salas otro tanto y una Prezelj que tal vez necesite más tiempo para acoplarse -igual que Policari- y a las que habrá que esperar. La voluntad de Montoliu y de Marina no eran suficientes y tuvo que ser Amy otra vez -tal vez para resarcirse de su ultimo más encuentro- la que tomó cartas en el asunto y dio unos minutos estelares al equipo que no fueron suficientes.

 

Con semejante resultado en el descanso, no creo que nadie pensara en dar la vuelta a aquello, pero todo siguió igual o peor, pues si ese segundo cuarto había terminado con un parcial de 10-30, el del tercer cuarto acabaría con un  10-27 que mantenía la superioridad riojana, con una Laía Flores inconmensurable -29 puntos al final del partido- y un Quesos el Pastor obligado a tirar sin garantía para reducir la sangría, pero la herida iba ya teniendo visos de enfermo terminal.

 

Con un 75-34 comenzaría un último cuarto, en el que Fran dejo a parte de sus titulares en el banquillo  y fue alternando con las no habituales, que aprovecharon la confianza  del asturiano para darle más algarabía al choque con los ánimos de la afición y fajándose con dignidad contra las también no habituales del rival, acabando en tablas a 20 este último parcial, para dejar el marcador final en 55-94, lo que viene a decir que las riojanas parecen haber tomado la medida a las zamoranas si tenemos en cuenta que en Logroño ganaron con 37 puntos de diferencia, tres por debajo que hoy, que sería lo de menos si el choque hubiera carecido de importancia, pero el Zamarat no reacciona a ningún estimulo y se va convirtiendo en ese enfermo deportivo cada vez más alejado del alta médica.

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