Miércoles, 21 de Enero de 2026

Marino Carazo
Martes, 22 de Diciembre de 2020
POLÍTICA NAVIDEÑA

Coro-Navidad'20

[Img #47362]A Pablo Casado, jefe de la Oposición, parece que lo único que le preocupa de la terrible situación sanitaria en la que nos encontramos, es que el Presidente del Gobierno no felicite la Navidad porque, según manifestó en el Congreso, representa el "nacimiento de Jesús", siendo éste, continuó, "un país cristiano".

No hay mejor manera de demostrar que a falta de argumentos políticos sólidos, la derecha tiene que recurrir a simplezas para rellenar sus intervenciones en el Parlamento. Una extravagancia anacrónica que puso en bandeja a Pedro Sánchez desarticular tan peregrina acusación al desearle "ipso facto" Feliz Navidad al de Génova, desde la tribuna, con la recomendación añadida de que busque tratamiento a su desvarío.

La Navidad, quiera Casado o no, ha perdido la mayor parte de su sentido religioso. Somos un país, mayoritariamente no-practicante, y aconfesional según la Constitución. Estas fechas, que a unos gustan más y a otros menos, se han convertido, desde hace años, en la gran oportunidad de reencuentro y celebraciones con familiares y amigos, los cercanos y, más, los que se han tenido que ir lejos o así lo han decidido.

No es, sin embargo, ésta, una Navidad propicia para seguir la tradición, sumidos como estamos en plena, y grave, segunda ola de esta maldita pandemia. Por ello, una buena manera de frenar al "bicho" sería suspenderlas por este año y evitar, en lo posible, los contactos que no fueran imprescindibles y, aún los que nos permitan y deseemos tener, con las máximas precauciones.

Todos queremos, en Navidad, reunirnos con familiares y amigos a los que hace tiempo que no vemos, pero lo prudente ahora es seguir aguantando y, en este tiempo tradicional de regalos, obsequiarnos recíprocamente con la renuncia o aplazamiento de todas esas maravillosas y entrañables cenas y comidas, por nuestra salud, la de los nuestros y en bien de la salud general.

En cualquier caso, cuantos menos nos movamos, daremos mayor seguridad, también, a los que tengan una mayor necesidad de hacerlo o así se lo exijan sus especiales circunstancias. Las Navidades, como fechas entrañables de encuentro, volverán cada año, aunque no podrán hacerlo quienes, por el Covid19, haya quedado en el camino. Pensemos que si tenemos una tercera ola, harto probable, lo único que no podemos decir es que no sabíamos el modo de evitarlo. Más vale una mesa poco llena este año, que llorar el vacío de quienes no puedan ocuparla nunca más.

Así que, a pesar de ciertas normativas, tan permisivas como absurdas, lo de "volver a casa por Navidad", dejémoselo, de momento, al turrón.

 Marino Carazo Martín

 

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