Miércoles, 21 de Enero de 2026

Nélida L. Del Estal Sastre
Miércoles, 23 de Diciembre de 2020
CON LOS CINCO SENTIDOS

"La lengua es la casa de la verdad" (Heidegger)

[Img #47407] Amor, amistad, verdad, sencillez. 

O sapos, culebras, dolor, desazón y venganza (a todas luces inútil cuando el objeto de tu ira no sabe de tus razones ni las entiende porque no te conoce ni lo pretende,  ya que cuesta tiempo y trabajo conocer a una persona) Pero aún así,  te desprecia y se ceba en su crueldad contigo, te juzga sin saber de tus motivos (casi siempre nobles o que te salen del corazón). Eso le da igual. 

   Bueno o malo. 

   Amabilidad o maldad sufriente. 

   ¿Qué sale por tu boca a través de tu lengua y tus cuerdas vocales? 

Elige bien tus palabras antes de que salgan de tu caja de Pandora. No sea que se puedan convertir en puñales hacia quien menos los merece. 

   Tu casa interior, tu propia alma,  tienen por puerta tu lengua. Todo lo que eres, todo lo que piensas, sale a través de esa ventana al mundo. Arte hecho lenguaje, amor en forma de gestos o palabras,  o la más pura bazofia. Puedes elegir, o quizá no. Eso te  da igual. 

   Por eso, reflexiona siempre antes de hablar. Infórmate de manera fehaciente antes de esgrimir tu arma argumentativa  o juzgar, si eres de esos que gustan de  juzgar. Sopesa las consecuencias de lo que tus palabras puedan causar en el otro, si ese "otro" alguna vez te importó algo, por poco que fuere. 

   Sé sincero, sin dañar, para no tener que arrepentirte el resto de tu vida de haber provocado la ausencia definitiva de alguien que te importaba en la morada de tu vida, aunque sólo vieras a esa persona de vez en cuando al lado del río, en un recodo tranquilo de tu camino, o a tu lado, agarrando tu mano cuando lo pasaste mal. 

   Respeta a quien te respetó. Perdona a quien te pudo fallar en un momento puntual de su vida, aún sabiendo que no era de su natural ser ese comportamiento, sino el contrario. No seas el "Amon Goeth" de "La Lista de Schindler" y su miserable imposición de manos ante el espejo, mientras pronunciaba ese famoso "Te perdono" vacío y maligno, porque lo ensayaba por si perdonaba la vida a un judío de ser trasladado a la cámara de gas.  

   Luego, Amon Goeth,  nunca perdonó a nadie el muy hijo de puta, pero como era eso, un hijo de puta, quiso escenificar frente al espejo a un hombre perdonando la vida a otro hombre, mujer o niño. Con eso le bastó. Se debió de ver débil o ridículo al pedir perdón ante un espejo a solas. Le aborreció tanto la imagen que percibió de sí mismo siendo benévolo que, acto seguido, sacó su pistola alemana Luger,  salió al balcón de la residencia que tenía en el Campo de Concentración y disparó a todo judío preso que se moviera. Mató a sangre fría, coagulada, seca hasta el espanto, a unos cuantos. Después el grandísimo asesino cabrón, se sentó a comer como si nada. 

   No hagas daño. 

   Si lo que vas a decir no aporta nada o sólo aporta dolor, no me jodas. CALLA. 

Nélida L. del Estal Sastre 

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