Eugenio de Ávila
Domingo, 10 de Enero de 2021
SEGUNDA B

El Zamora CF logra una victoria de enorme mérito ante el Deportivo de La Coruña (1-0)

Los rojiblancos fueron superiores a un equipo con jugadores de Primera División

Zamora C.F.

 

Victoria de enorme mérito del Zamora Club de Fútbol ante el Deportivo de La Coruña, un club campeón de Liga que la temporada pasada jugaba en la división de plata del fútbol nacional, cuando el cuadro rojiblanco arrasaba en la Tercera División. Cierre mágico a una primera vuelta extraordinaria, con solo dos resbalones: el acontecido en Vigo ante el Celta B y la segunda parte en el Ruta de la Plata frente al Unionistas, actual líder del grupo.

 

Además, David Movilla parece bendecido por el dios del fútbol. Me explico. Esta tarde, por primera vez si no recuerdo mal en la Liga, coloca de ariete a Herrera, un jugador que apenas había contado durante esta primera parte de la competición. Pues hete aquí que fue el autor del gol que valió para derrotar al Deportivo y sumar tres puntos que colocan al Zamora entre la elite.

 

Que el técnico vasco que rige los destinos del Zamora C.F. es un estudioso del fútbol no lo duda nadie. Lo demuestra cada jornada. Hoy, ante el Deportivo, le ganó la partida de ajedrez futbolístico a Vázquez, un entrenador que formó parte de la elite nacional. El gallego no supo cómo jugarle al cuadro rojiblanco. La defensa adelantada hasta la divisoria de ambos terrenos se le atragantó a los coruñeses. Una y otra vez, Bergantiños, un jugador de Primera División, bajaba hasta su área para sacar el balón jugado, con nulo resultado, porque sus compañeros eran incapaces de poner en serios compromisos a Mapisa. Además la presión rojiblanca ocasionaba numerosas pérdidas de balón por parte gallega. Así llegaría el primer tanto y único del partido. Jugada por la derecha, con centro magnífico de un portentoso Vallejo para que Herrera, con la testa, batiese a Carlos Abad. Minuto 10. El tanto no despertó al Dépor, que siguió, contumaz en el error, intentando jugar la pelota desde su portería y siempre a los pies de Bergantiños. De tal manera controlaba el juego y el ritmo del partido el cuadro rojiblanco que la primera intervención del hoy sorprendente titular Mapisa llegó en el minuto 27, en una acción aislada, provocada por un error del Zamora en la medular.

 

El cuadro local jugaba con el Deportivo como el gato con el ratón. Nunca se vio superado. Jamás se puso nervioso. Cuando pudo, contratacó e hizo daño, lástima de que hoy, como le sucedió a Carlos Ramos, un lanzador extraordinario, en el minuto 44, el Zamora no ajustase sus disparos. Pero el Zamora había jugado una tremenda primera mitad, ante un equipo hecho para ascender, casi idéntica plantilla a la que jugó en Segunda A.

 

Con esa ventaja mínima concluyó la primera entrega del partido. Se esperaba mucho más del cuadro gallego tras su paso por vestuarios. Y así fue. Porque Bergantiños adelantó su posición hasta la medular y sus hombres más avanzados achuchaban la salida del balón por parte rojiblanca. No obstante, tampoco Mapisa se vio muy exigido. En absoluto. Eso sí, los centrales rojiblancos, Piña, magistral, emperador en su zona, y Crespo, tan sobrio como consistente, sin cometer errores,  demostraron formar una pareja eficaz y eficiente que, además sabe jugar el balón en corto o en balones largos. Por otra parte, los dos laterales, Parra y Coque, cortaban y, además, se desdoblaban en ataque, si bien por la banda diestra la dupla Vallejo-Perero traía en jaque a la cobertura gallega, en la que solo destacó el descomunal central diestro Mujaid, un portento físico.

 

Consumido el primer cuarto de hora de la segunda mitad, el Deportivo dejó de asustar a los rojiblancos que siguieron a lo suyo.  Movilla realizo el primer cambio en el minuto 66, cuando Perero, tras una descomunal paliza, salía del terreno de juego para ser sustituido por Valentín.  De tal manera, Vallejo se escoraba a la derecha, mientras que aquel ayudaba a Herrera en la delantera, tanto en labores ofensivas como de incordió al rival si pretendía jugar la pelota desde su área.  Vázquez también movió el banquillo, pero sin resultado alguno. Los minutos se consumían y daba la impresión que el Zamora sumaría tres puntos, esenciales, sin agobios finales. A falta de cinco minutos para el finiquito, Herrera, autor del gol rojiblanco que, además realizó una gran labor de desgaste en la cobertura rival, cedía su puesto a Ángel, que apenas entró en juego, y ya en el descuento, el gran Dani Hernández se iba a los vestuarios ante una afición rendida. Le sustituyó Abel Conejo.

 

Y nada más que el árbitro mandó parar, los jugadores recibían el cariño de su afición tras haber parado, templado y mandado al Deportivo de la Coruña, en encuentro inolvidable para la historia del club rojiblanco, vencedor de un doble campeón de Liga y de la Copa del Rey. Ahora hay que ir a por el más difícil todavía. Todo es posible con David Movilla y sus jugadores.

 

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