LIGA FEMENINA ENDESA
Sofía Silva, una zamorana de adopción, nos visitará este domingo jugando en las filas del Estudiantes
Perteneció dos temporadas a las filas del Zamarat, coincidiendo con Juan de Mena, dejando una impronta de buena jugadora y mejor persona entre la afición y cantera naranja

Escribo de memoria, pero creo que fue en las temporadas 2014-15 y 2015-16 cuando esta jugadora portuguesa (Coimbra) recaló en las filas zamoranas, dejando en esos dos años un reguero de cariño y admiración, sobre todo en las niñas canteranas que la tenían como referente de un buen hacer deportivo, sin dejar atrás su calidad humana. Hubo jugadoras -creo que ya he mencionado a alguna- a las que esas mismas niñas se abstenían de pedir autógrafos, dado su carácter áspero de diva que se ha quedado en el camino, pero Sofía era otra cosa.
La recuerdo mordiéndose las uñas en un Avenida-Zamarat, en el que ella no pudo participar por lesión. No me lleva mi amor patrio al decir que aquel partido lo pudo ganar y debió ganarlo el equipo naranja, con una Andrea Riley inconmensurable, que sentó cátedra en tan difícil escenario. Aquel día, Sofía lloró de impotencia, por el esfuerzo sin premio de sus compañeras. Laura Aliaga y quien esto escribe la estuvimos consolando, pero yo creo que lo conseguimos a medias.
La propia Aliaga, la misma Riley, Dragana Sviltica, Mariona Ortiz, creo que Pirsic también y más de una que no recuerdo, formaron un grupo relevante, que enganchó sobre todo a niñas que tal vez soñaban en emularlas algún día.
Coincidieron, como he dicho, con el irrepetible Juan de Mena, para quien la propia Sofía escribió unas palabras muy bonitas que no he conseguido encontrar, pero sé que existen porque las leí. Unas palabras, en todo caso, de agradecimiento y humildad que muchos debieran de leer para aprender a ir derechos por la vida.
Cuando se fue -no podía ser menos- se despidió de la manera que ella sabía y que dejo reflejadas a continuación:
“Y llega una parte de mí jornada al final.
Han sido dos años increíbles, lleno de personas todavía más increíbles.
Para mí es importante decirlo, porque uno nunca debe olvidar lo que le hace ser mejor y sobre todo crecer.
Crecer...eso es. Como persona, jugadora, compañera...
He crecido y disfrutado mucho por la oportunidad de haberlo hecho en el Zamarat.
Ni siempre es fácil que te acojan tan bien y que te hagan sentir en casa.
Daros las GRACIAS por todo el apoyo, horas infinitas de dedicación, las risas, por las críticas para que yo mejorara, por detalles y mensajes de apoyo de la Afición Naranja.
Gracias a mis Compañeras, algunas ahora Amigas por aconsejarme y ayudarme a ser mejor dentro y fuera de la cancha.
A los Entrenadores/Preparadores por la enorme paciencia, pasión por el juego y a los demás Diretivos, Fisios,Médicos, Patrocinadores, por el trabajo pocas veces valorado.
Gracias Zamora”.

Escribo de memoria, pero creo que fue en las temporadas 2014-15 y 2015-16 cuando esta jugadora portuguesa (Coimbra) recaló en las filas zamoranas, dejando en esos dos años un reguero de cariño y admiración, sobre todo en las niñas canteranas que la tenían como referente de un buen hacer deportivo, sin dejar atrás su calidad humana. Hubo jugadoras -creo que ya he mencionado a alguna- a las que esas mismas niñas se abstenían de pedir autógrafos, dado su carácter áspero de diva que se ha quedado en el camino, pero Sofía era otra cosa.
La recuerdo mordiéndose las uñas en un Avenida-Zamarat, en el que ella no pudo participar por lesión. No me lleva mi amor patrio al decir que aquel partido lo pudo ganar y debió ganarlo el equipo naranja, con una Andrea Riley inconmensurable, que sentó cátedra en tan difícil escenario. Aquel día, Sofía lloró de impotencia, por el esfuerzo sin premio de sus compañeras. Laura Aliaga y quien esto escribe la estuvimos consolando, pero yo creo que lo conseguimos a medias.
La propia Aliaga, la misma Riley, Dragana Sviltica, Mariona Ortiz, creo que Pirsic también y más de una que no recuerdo, formaron un grupo relevante, que enganchó sobre todo a niñas que tal vez soñaban en emularlas algún día.
Coincidieron, como he dicho, con el irrepetible Juan de Mena, para quien la propia Sofía escribió unas palabras muy bonitas que no he conseguido encontrar, pero sé que existen porque las leí. Unas palabras, en todo caso, de agradecimiento y humildad que muchos debieran de leer para aprender a ir derechos por la vida.
Cuando se fue -no podía ser menos- se despidió de la manera que ella sabía y que dejo reflejadas a continuación:
“Y llega una parte de mí jornada al final.
Han sido dos años increíbles, lleno de personas todavía más increíbles.
Para mí es importante decirlo, porque uno nunca debe olvidar lo que le hace ser mejor y sobre todo crecer.
Crecer...eso es. Como persona, jugadora, compañera...
He crecido y disfrutado mucho por la oportunidad de haberlo hecho en el Zamarat.
Ni siempre es fácil que te acojan tan bien y que te hagan sentir en casa.
Daros las GRACIAS por todo el apoyo, horas infinitas de dedicación, las risas, por las críticas para que yo mejorara, por detalles y mensajes de apoyo de la Afición Naranja.
Gracias a mis Compañeras, algunas ahora Amigas por aconsejarme y ayudarme a ser mejor dentro y fuera de la cancha.
A los Entrenadores/Preparadores por la enorme paciencia, pasión por el juego y a los demás Diretivos, Fisios,Médicos, Patrocinadores, por el trabajo pocas veces valorado.
Gracias Zamora”.

















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