COSAS MÍAS
Confesiones
Óscar Wilde confesaba su predilección por las mujeres con pasado y por los hombres con futuro. A mí no me queda mucho. Tengo mucho más tiempo pretérito que porvenir. Vivo. No porque tenga grandes esperanzas, más bien por inercia, por cobardía. Hay una mujer que me ama. Yo también le profiero amor. No espero nada de mi profesión, a la que llegué hace ya unos 36 años, en el viejo y después jibarizado El Correo de Zamora, entonces tutelado por empresarios y profesionales liberales de nuestra tierra, y hoy por capital foráneo.
Puedo confesar, ahora que no me lee nadie, que fracasé en todo: como hijo, como hermano, como padre, como profesional del periodismo y de la historia, como amigo y como amante; no obstante, haber sido muy amado por señoritas y señoras muy hermosas, unas más inteligentes que otras. Yo también dejé pasión en el laberinto que me diseñó Eros para que nunca encontrase una salida.
No fui, ni soy, ni lo seré ambicioso. Solo quise enamorarme cual Romeo de Julieta, pero jamás dejar mi vida en ese empeño erótico. Yo creo que he amado mucho, demasiado, pero a contadas mujeres. Preferí que me dejasen que decir adiós. Diseñaba una escena perfecta para que cortasen conmigo. Nunca tuve valor para confesarle a una dama que se me había agotado el amor, la pasión o el sexo. Preferí parecer derrotado que mostrarme como vencedor, si bien asumo que, cuando acaba una historia de amor, ambas partes pierden.
La fortuna pasó de mí, si bien me colocó en el umbral del éxito profesional. Quizá, mi falta de codicia, pretensiones, apetencias, me colocó en el estrato social que, en verdad, me correspondía. Y, sin anhelos ni deseos profesionales, recogí envidias extraordinarias. Mi apena que no me odiasen personas inteligentes y malvadas, solo tontos de baba y estúpidos. Creo que merecí la inquina de gente malísima, pero con genio. Lo siento. Solo desperté aversión y encono entre personajes estólidos, badulaques, vulgo.
Eugenio-Jesús de Ávila
Óscar Wilde confesaba su predilección por las mujeres con pasado y por los hombres con futuro. A mí no me queda mucho. Tengo mucho más tiempo pretérito que porvenir. Vivo. No porque tenga grandes esperanzas, más bien por inercia, por cobardía. Hay una mujer que me ama. Yo también le profiero amor. No espero nada de mi profesión, a la que llegué hace ya unos 36 años, en el viejo y después jibarizado El Correo de Zamora, entonces tutelado por empresarios y profesionales liberales de nuestra tierra, y hoy por capital foráneo.
Puedo confesar, ahora que no me lee nadie, que fracasé en todo: como hijo, como hermano, como padre, como profesional del periodismo y de la historia, como amigo y como amante; no obstante, haber sido muy amado por señoritas y señoras muy hermosas, unas más inteligentes que otras. Yo también dejé pasión en el laberinto que me diseñó Eros para que nunca encontrase una salida.
No fui, ni soy, ni lo seré ambicioso. Solo quise enamorarme cual Romeo de Julieta, pero jamás dejar mi vida en ese empeño erótico. Yo creo que he amado mucho, demasiado, pero a contadas mujeres. Preferí que me dejasen que decir adiós. Diseñaba una escena perfecta para que cortasen conmigo. Nunca tuve valor para confesarle a una dama que se me había agotado el amor, la pasión o el sexo. Preferí parecer derrotado que mostrarme como vencedor, si bien asumo que, cuando acaba una historia de amor, ambas partes pierden.
La fortuna pasó de mí, si bien me colocó en el umbral del éxito profesional. Quizá, mi falta de codicia, pretensiones, apetencias, me colocó en el estrato social que, en verdad, me correspondía. Y, sin anhelos ni deseos profesionales, recogí envidias extraordinarias. Mi apena que no me odiasen personas inteligentes y malvadas, solo tontos de baba y estúpidos. Creo que merecí la inquina de gente malísima, pero con genio. Lo siento. Solo desperté aversión y encono entre personajes estólidos, badulaques, vulgo.
Eugenio-Jesús de Ávila



















Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.10