ME QUEDA LA PALABRA
Monte la Reina: La fe de algunos prohombres zamoranos
Hay personalidades importantes en nuestra ciudad trabajando por el futuro militar de Monte la Reina, mientras miembros del Gobierno olvidan el proyecto
Martínez-Maíllo, político zamorano que, por cierto, nunca fue muy partidario de que Monte La Reina se restaurase, reconstruyese y reutilizase como instalación militar, ha recibido hoy, en el Senado, cumplida respuesta del Gobierno, en concreto del secretario de Estado de Medio Ambiente del Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, Hugo Alfonso Morán Fernández. Al loro: que los 350.000 euros consignados por este Ministerio en los Presupuestos Generales del Estado para el presente año están destinados a disponibilidad de recursos hídricos y que no existe previsión presupuestaria para 2022 y años sucesivos para la recuperación de las instalaciones de este proyecto.
Recuerdo que Antidio Fagúndez enfatizó y reiteró que Monte La Reina se convertiría en una de las inversiones que detuviesen la despoblación de nuestra tierra. Si el secretario de Estado de la cosa responde con tamaña sinceridad al senador zamorana del PP, queda claro que este asunto, este sueño, esta promesa de Sánchez se quedará en el archivo de la memoria, en ucronía, en lo que pudo haber sido y no fue.
No obstante, pese a las malas noticias que llegan del Senado, hoy se reunieron importantes personajes de la vida económica y social zamorana con un empresario gallego, en un conocido restaurante de la capital de la provincia para inyectar nuevos ímpetus al proyecto de instalación militar en el campamento militar, que forma parte del municipio de Toro. Entre los comensales, se encontraría Cipriano García, el director general de Caja Rural de Zamora, empeñado en que este sueño se convierta en realidad algún día, y persona con una fe casi religiosa en su futuro. No ha habido institución zamorana tan involucrada, desde su origen, en hacer de Monte La Reina un motor que transforme parte de nuestra provincia. De hecho, Zamora10 siempre tomó este proyecto como estandarte, y se sabe que este organismo para el desarrollo de nuestra provincia late, porque así lo quiere la única entidad bancaria zamorana. Por supuesto, José María Esbec también asistiría, como chef del restaurante, al almuerzo, y, lo que es más importante, como presidente de la Patronal zamorana. Supongo que habría alguna personalidad muy relacionada con el Ejército de Tierra, y empresarios zamoranos, más un mecenas gallego.
Todos los protagonistas de ese encuentro quieren que Monte la Reina se convierta en una importante instalación militar, entre las más importantes de España. Piensan en positivo, desean cambiar y transformar la deriva de Zamora hacia la nada social y económica. Pero no depende de ninguno de ellos, porque no se puede dar más señales al Gobierno sanchista para que reaccione, para que cumpla, ¡manda huevos!, con sus promesas. Si el Gobierno no quiere, no habrá nada que hacer en ese paraje toresano. Al ejecutivo de Sánchez le gusta más rescatar una línea aérea venezolana, Plus Ultra, en la que, según Vozpopuli, se hallan empresarios y personajes conectados con el chavismo, que invertir en una de las provincias más esquilmadas, retrasadas y olvidadas de España. Los hechos son demoledores: Más de 53 millones de euros para reflotar una empresa extranjera, pero, al parecer solo hay 350.000 euros en el PGE para Monte la Reina.
Y después nos vienen aquí, los vicarios del sanchismo, a vendernos los esfuerzos extraordinarios del Gobierno y del PSOE, que viene a ser lo mismo, porque el ejecutivo hace y deshace lo que le da la real gana en el seno de la formación socialista, para detener la despoblación de Zamora, de la España vacía. Hay que tener mucha cara política para jactarse de tanta promesa incumplida.
¡Qué podemos pensar de un presidente de Gobierno que vive de contradecirse a sí mismo! ¿Recuerdo lo de pactar con Pablo Iglesias y el insomnio que le provocaría tal entente, o también su célebre respuesta a un periodista: “Con Bildu no vamos a pactar, si quiere se lo repito 20 veces”? Para un presidente de Gobierno que se niega a sí mismo -lleva el nombre del apóstol que negó en tres ocasiones- en los grandes medios nacionales, ¡qué podría importarle prometer en el Ramos Carrión de Zamora, ante unos cientos de zamoranos, con una mayoría de jubilados, que Monte La Reina se convertiría en instalación militar!
Los zamoranos, estabulados, ya en el redil de los políticos, pasan de todo. Les da igual que gobierne el PP que el PSOE, que cobren las pensiones más bajas de España, que media provincia sea ya un desierto demográfico irreversible, que la hostelería se muera, que el comercio quiebre, que la prensa local se alquile al gobernante de turno, anteayer a Maíllo, ayer a Martín Pozo, hoy a Mañueco; que el poder no les tenga en cuenta, salvo para pagar impuestos, que se esté jugando con la mayor inversión privada de la historia en nuestra provincia, la Biorrefinería de Barcial del Barco, en los despachos de cierta institución…
Zamora está muerta. Los políticos, los de derechas, los de izquierdas y los del revés, lo saben. Solo les resta darle tierra. Cualquier rato.
Eugenio-Jesús de Ávila
Martínez-Maíllo, político zamorano que, por cierto, nunca fue muy partidario de que Monte La Reina se restaurase, reconstruyese y reutilizase como instalación militar, ha recibido hoy, en el Senado, cumplida respuesta del Gobierno, en concreto del secretario de Estado de Medio Ambiente del Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, Hugo Alfonso Morán Fernández. Al loro: que los 350.000 euros consignados por este Ministerio en los Presupuestos Generales del Estado para el presente año están destinados a disponibilidad de recursos hídricos y que no existe previsión presupuestaria para 2022 y años sucesivos para la recuperación de las instalaciones de este proyecto.
Recuerdo que Antidio Fagúndez enfatizó y reiteró que Monte La Reina se convertiría en una de las inversiones que detuviesen la despoblación de nuestra tierra. Si el secretario de Estado de la cosa responde con tamaña sinceridad al senador zamorana del PP, queda claro que este asunto, este sueño, esta promesa de Sánchez se quedará en el archivo de la memoria, en ucronía, en lo que pudo haber sido y no fue.
No obstante, pese a las malas noticias que llegan del Senado, hoy se reunieron importantes personajes de la vida económica y social zamorana con un empresario gallego, en un conocido restaurante de la capital de la provincia para inyectar nuevos ímpetus al proyecto de instalación militar en el campamento militar, que forma parte del municipio de Toro. Entre los comensales, se encontraría Cipriano García, el director general de Caja Rural de Zamora, empeñado en que este sueño se convierta en realidad algún día, y persona con una fe casi religiosa en su futuro. No ha habido institución zamorana tan involucrada, desde su origen, en hacer de Monte La Reina un motor que transforme parte de nuestra provincia. De hecho, Zamora10 siempre tomó este proyecto como estandarte, y se sabe que este organismo para el desarrollo de nuestra provincia late, porque así lo quiere la única entidad bancaria zamorana. Por supuesto, José María Esbec también asistiría, como chef del restaurante, al almuerzo, y, lo que es más importante, como presidente de la Patronal zamorana. Supongo que habría alguna personalidad muy relacionada con el Ejército de Tierra, y empresarios zamoranos, más un mecenas gallego.
Todos los protagonistas de ese encuentro quieren que Monte la Reina se convierta en una importante instalación militar, entre las más importantes de España. Piensan en positivo, desean cambiar y transformar la deriva de Zamora hacia la nada social y económica. Pero no depende de ninguno de ellos, porque no se puede dar más señales al Gobierno sanchista para que reaccione, para que cumpla, ¡manda huevos!, con sus promesas. Si el Gobierno no quiere, no habrá nada que hacer en ese paraje toresano. Al ejecutivo de Sánchez le gusta más rescatar una línea aérea venezolana, Plus Ultra, en la que, según Vozpopuli, se hallan empresarios y personajes conectados con el chavismo, que invertir en una de las provincias más esquilmadas, retrasadas y olvidadas de España. Los hechos son demoledores: Más de 53 millones de euros para reflotar una empresa extranjera, pero, al parecer solo hay 350.000 euros en el PGE para Monte la Reina.
Y después nos vienen aquí, los vicarios del sanchismo, a vendernos los esfuerzos extraordinarios del Gobierno y del PSOE, que viene a ser lo mismo, porque el ejecutivo hace y deshace lo que le da la real gana en el seno de la formación socialista, para detener la despoblación de Zamora, de la España vacía. Hay que tener mucha cara política para jactarse de tanta promesa incumplida.
¡Qué podemos pensar de un presidente de Gobierno que vive de contradecirse a sí mismo! ¿Recuerdo lo de pactar con Pablo Iglesias y el insomnio que le provocaría tal entente, o también su célebre respuesta a un periodista: “Con Bildu no vamos a pactar, si quiere se lo repito 20 veces”? Para un presidente de Gobierno que se niega a sí mismo -lleva el nombre del apóstol que negó en tres ocasiones- en los grandes medios nacionales, ¡qué podría importarle prometer en el Ramos Carrión de Zamora, ante unos cientos de zamoranos, con una mayoría de jubilados, que Monte La Reina se convertiría en instalación militar!
Los zamoranos, estabulados, ya en el redil de los políticos, pasan de todo. Les da igual que gobierne el PP que el PSOE, que cobren las pensiones más bajas de España, que media provincia sea ya un desierto demográfico irreversible, que la hostelería se muera, que el comercio quiebre, que la prensa local se alquile al gobernante de turno, anteayer a Maíllo, ayer a Martín Pozo, hoy a Mañueco; que el poder no les tenga en cuenta, salvo para pagar impuestos, que se esté jugando con la mayor inversión privada de la historia en nuestra provincia, la Biorrefinería de Barcial del Barco, en los despachos de cierta institución…
Zamora está muerta. Los políticos, los de derechas, los de izquierdas y los del revés, lo saben. Solo les resta darle tierra. Cualquier rato.
Eugenio-Jesús de Ávila



















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