CON LOS CINCO SENTIDOS
Y tú qué harás por los demás
Esto me recuerda a una frase del gran Edmund Burke, escritor, filósofo y político irlandés, “para que triunfe el mal, solo es necesario que los buenos no hagan nada”. Pues eso, amigo, desconocido, persona que habita en esta ciudad en la que los árboles se mueren de aburrimiento y los meandros del río Duero son más profundos de puro olvido y desidia, ¿qué harás tú por los demás? ¿qué harás por ti mismo, ya que lo que hagas por los demás redundará en ti?
La maldad ya es amiga íntima, la apatía, también, más en nuestra ciudad que no sé por arte de qué extraña magia demoníaca nos acecha más que en otras provincias. Mira que me extraña que en Zamora no habiten miles de personas indignadas, como yo, que alcen su voz y que se hagan oír.
Pero es que nos gusta el conformismo, el sosiego, la paz de los pobres de espíritu, que solo ansían no ser molestados aunque su sueldo, al fin y a la postre, no sea más que el que te da para vivir sin tener que mendigar. No sé si sois conscientes de que una vivienda heredada en Zamora cuesta venderla cinco años más que en cualquier otra provincia de este jodido país. Lo sé. Ando en ello y sé de lo que hablo.
¿Por qué cojones nos achantamos? ¿Acaso nacimos tontos o la tontería devino de manera posterior a nuestra vida? No sé cuál es la receta para salir del pozo, pero, desde luego, la de callar como cobardes no da ni para una sopa que sepa hacer cualquier indocumentado culinario. No sé qué hacer por esta ciudad, sino escribir lo que se me pasa por la cabeza, para no estampármela en la pared. Y tú, ¿qué vas a hacer por los demás y por ti mismo?
Nélida L. Del Estal Sastre
Esto me recuerda a una frase del gran Edmund Burke, escritor, filósofo y político irlandés, “para que triunfe el mal, solo es necesario que los buenos no hagan nada”. Pues eso, amigo, desconocido, persona que habita en esta ciudad en la que los árboles se mueren de aburrimiento y los meandros del río Duero son más profundos de puro olvido y desidia, ¿qué harás tú por los demás? ¿qué harás por ti mismo, ya que lo que hagas por los demás redundará en ti?
La maldad ya es amiga íntima, la apatía, también, más en nuestra ciudad que no sé por arte de qué extraña magia demoníaca nos acecha más que en otras provincias. Mira que me extraña que en Zamora no habiten miles de personas indignadas, como yo, que alcen su voz y que se hagan oír.
Pero es que nos gusta el conformismo, el sosiego, la paz de los pobres de espíritu, que solo ansían no ser molestados aunque su sueldo, al fin y a la postre, no sea más que el que te da para vivir sin tener que mendigar. No sé si sois conscientes de que una vivienda heredada en Zamora cuesta venderla cinco años más que en cualquier otra provincia de este jodido país. Lo sé. Ando en ello y sé de lo que hablo.
¿Por qué cojones nos achantamos? ¿Acaso nacimos tontos o la tontería devino de manera posterior a nuestra vida? No sé cuál es la receta para salir del pozo, pero, desde luego, la de callar como cobardes no da ni para una sopa que sepa hacer cualquier indocumentado culinario. No sé qué hacer por esta ciudad, sino escribir lo que se me pasa por la cabeza, para no estampármela en la pared. Y tú, ¿qué vas a hacer por los demás y por ti mismo?
Nélida L. Del Estal Sastre

















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