PASIÓN POR ZAMORA
Semana Santa de Zamora: fusión de fe y tradición, economía y turismo
Semana Santa: cuerpo y alma de nuestra ciudad. Zamora existe. Zamora es. Zamora está. Incluso para agnósticos y ateos, Zamora, sin Semana Santa, se diluye, pierde presencia, merma, es, pero apenas está. La Pasión ha hecho famosa a esta ciudad en medio mundo.
La Semana Santa de Zamora es su alma, como el río Duero su columna vertebral, la razón de que naciese como como plaza fuerte, como ciudad. Sin río, no habría gente, tampoco, pues, historia. La Semana Santa de Zamora necesita un estudio sociológico, psicológico y antropológico, como fenómeno social y religioso, si bien, cada vez más reducido. También su repercusión económica en el comercio y la hostelería. Nadie lo ha hecho. No conozco tesis sobre la Pasión en Zamora que demuestre su importancia e incidencia en la vida económica, social y religiosa de la capital de la provincia.
La pandemia vírica impidió que, durante dos años consecutivos, las cofradías salieran, salgan, a las rúas, calles, avenidas y plazas. No pasaría nada, porque hubo, a lo largo de la historia, numerosas ocasiones en las que, debido a la lluvia, se suspendieron los desfiles procesionales. Pero nunca como en 2020 y 2021, la cancelación de las procesiones causó tanto daño al comercio y a la hostelería ni produjo tan profunda melancolía, tristeza, pena entre cofrades y amantes de la Semana Santa. Vínculo diáfano entre la pérdida económica y la derrota.
Porque el éxito de la Pasión zamorana hallase en la fusión entre las necesidades del cuerpo y las del alma, la ganancia económica y la catarsis espiritual. Y no hay más.
Eugenio-Jesús de Ávila
Semana Santa: cuerpo y alma de nuestra ciudad. Zamora existe. Zamora es. Zamora está. Incluso para agnósticos y ateos, Zamora, sin Semana Santa, se diluye, pierde presencia, merma, es, pero apenas está. La Pasión ha hecho famosa a esta ciudad en medio mundo.
La Semana Santa de Zamora es su alma, como el río Duero su columna vertebral, la razón de que naciese como como plaza fuerte, como ciudad. Sin río, no habría gente, tampoco, pues, historia. La Semana Santa de Zamora necesita un estudio sociológico, psicológico y antropológico, como fenómeno social y religioso, si bien, cada vez más reducido. También su repercusión económica en el comercio y la hostelería. Nadie lo ha hecho. No conozco tesis sobre la Pasión en Zamora que demuestre su importancia e incidencia en la vida económica, social y religiosa de la capital de la provincia.
La pandemia vírica impidió que, durante dos años consecutivos, las cofradías salieran, salgan, a las rúas, calles, avenidas y plazas. No pasaría nada, porque hubo, a lo largo de la historia, numerosas ocasiones en las que, debido a la lluvia, se suspendieron los desfiles procesionales. Pero nunca como en 2020 y 2021, la cancelación de las procesiones causó tanto daño al comercio y a la hostelería ni produjo tan profunda melancolía, tristeza, pena entre cofrades y amantes de la Semana Santa. Vínculo diáfano entre la pérdida económica y la derrota.
Porque el éxito de la Pasión zamorana hallase en la fusión entre las necesidades del cuerpo y las del alma, la ganancia económica y la catarsis espiritual. Y no hay más.
Eugenio-Jesús de Ávila


















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