Eugenio de Ávila
Domingo, 04 de Abril de 2021
FASE DE ASCENSO A SEGUNDA A

El Zamora C.F. le plantó cara al Burgos, un gran equipo y líder sólido: (0-0)

Carlos Ramos pudo marcar en el último segundo, pero detuvo el portero burgalés. Resultado justo, no obstante, con una buena primera mitad rojiblanca, así como los diez últimos minutos del choque, mientras que el equipo castellano fue mejor durante 20 minutos de la segunda entrega

Momento de la expulsión de Aitor (Esteban Pedrosa)Este Zamora C.F. de Movilla, incluso cuando pierde, lo hace con orgullo, no se humilla, no se rinde. Esta tarde, ante un equipo sobrado como el Burgos, atlético, defensivamente extraordinario, sumó un punto y pudieron ser tres, si, en el último instante,  el portero castellano no hubiera detenido un disparo de Carlos Ramos. Pero el reparto de puntos me parece justo. Mejor el Zamora en la primera mitad, pero sin poner en apuros al meta visitante, y superior el cuadro burgalés en el cogollo de la segunda mitad, si bien, tras la expulsión de Aitor, el cuadro rojiblanco dominó a su rival, que prefirió no arriesgar y echar la tela de araña alrededor de Barovero.

 

Como ya he escrito, las huestes de Movilla salieron a por el partido desde que se puso el balón en juego. Lo evidencian dos disparos, aunque inocentes, de Perero y Sergio García, en los minutos 6 y 7. El técnico vasco dispuso sobre el verde una estructura de equipo muy inteligente, con un punto claro, Koscia, el primer defensa del equipo, con Perero por la diestra y Sergio de media punta. Regresaba al equipo Parra y se notó muchísimo. En el lateral izquierdo, Menéndez, que en la primera mitad, jugó casi más adelante que en su parcela. Ramos, como director de orquesta, y Vallejo, con un trabajo a destajo –realizó tres cortes en propia área extraordinarios, ocuparon la medular. Dani Hernández, chico para todo, se movió más en la izquierda, sin desaprovechar penetraciones por el centro.

 

Al Burgos, un equipo de hombres con gran envergadura, si exceptuamos a su punta, Juanan, de corta estatura, pero rápido y trabajador, le valía el empate, porque su ventaja de nueve puntos, lograda en la primera fase de la Liga, le sirven como inyección de sosiego y calma. Juan Calero,  su técnico, aunque confiese que quiere ganar siempre, sabía que un empate en el Ruta de la Plata, le servía. De ahí que el máximo esfuerzo burgalés se ejecute en tareas destructivas y defensivas, y, si surge la oportunidad en un contragolpe, marcar y ganar. De hecho, la primera llegada del cuadro verde botella –así vestía el rival rojiblanco-, al área del Zamora se produjo en el minuto 20, y tampoco resultó peligrosa para los intereses locales.

 

El Zamora imponía su ritmo, quizá algo lento, pero tampoco gozaba de oportunidades claras de marcar. La más diáfana, un disparo de Perero que despejó a córner Barovero. Ese saque de esquina ocasionó otros dos consecutivos que se botaron sin consecuencias. Sin más ocasiones para ninguno de los dos equipos, los jugadores tomaron el camino del vestuario. La afición, contenta, porque su equipo fue superior a una gran escuadra.

 

La segunda entrega del choque se inició sin mando de ninguno de los dos equipos. Pero, tras el primer cambio en el cuadro burgalés, delantero por delantero, entrada de Robert y salida de Claudio, minuto 56, el Burgos entró en los dominios zamoranos. En principio, sin grandes ocasiones, pero impedía al Zamora crecerse y buscar su marco.

 

Movilla realizó el primer cambio en el 65, dando entrada a Ángel, que sustituyó a Sergio García, que mejoró respecto a precedentes actuaciones. Perero pasaría a jugar más arriba, más centrado, mientras el recién salido al campo, la banda derecha.

 

Jon Villanueva realizó la parada del partido en el minuto 69, cuando rechazó un disparo de Robert. Pero tampoco el Burgos le exigió grandes intervenciones al meta vasco del Zamora.

 

Y, en el minuto 80, expulsión de Aitor, por doble amarilla. Para entonces, Calero había hecho otros dos cambios, tratando de solidificar su dominio. Pero, con un hombre menos, el Burgos reculó, no quiso perder. El Zamora tenía el balón y amenazaba la integridad visitante. El entrenador burgalés realizó otra par de cambios, uno, el de Ryan, un hombre de dos metros, para evitar que algún balón colgado fuese rematado por atacantes rojiblancos.

 

A falta de cuatro minutos para el tiempo reglamentario, Movilla daba entrada a Escudero, que sustituyó a Perero, y a Delmonte por Crespo.

 

Y en ese instante final, una excelente acción de Menéndez por la banda izquierda, con centro al área, permitió a Ramos disparar, a media altura, pero sin dirección, para que detuviese Barovero. La afición rojiblanca, de haber marcado su equipo, hubiera enloquecido. El triunfo no habría sido injusto, pero el reparto de puntos, lo aseguro, sí fue lo más justo.

Corolario: Creo que esta tarde de Resurrección, me he vuelto a reencontrar con el mejor Zamora, con la escuadra rojiblanca más reconocible.

 

  

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