DESDE ESPAÑA
Carta abierta a EE.UU.
Querida Damaris. Disculpa mi retraso. No sabía contestar a tus preguntas como se merece un amigo.
Me preguntas por “cómo están las cosas...” Sin usar tópicos, te comentaré que creo que, en estos
momentos, nos habéis tomado la delantera... (entiendo tu sorpresa dibujada en el arqueo de tus ojos...).
Me explico: España se encuentra en “su mundo del presente” dividido en dos grandes bloques... ocupaciones... preocupaciones. El 1º es la pandemia. El 2º la política nacional.
Ambos poseen para la población similar importancia. Su enfoque y/o interpretación es lo que nos diferencia y/o distingue a unos de otros. Seguramente me explicaré mejor, y me entenderás más fácilmente, si empiezo por el ejemplo. Hace tan sólo unos meses, vosotros y vuestro país, (creo), teníais esos 2 mismos problemas. En aquellos momentos, el “enfoque político” y la “asunción de la pandemia” eran opuestos: EEUU tenía un lunático ególatra al frente, y la pandemia no existía “oficialmente” para la población... ni para vuestro anterior presidente; España luchaba por “encajar” unos resultados electorales entre un gobierno “centro-derecha” o “izquierda-centro” y la pandemia se intentaba combatir, como se haría en una novela cuando el enemigo es desconocido e invisible.
Meses después, en la actualidad, tal vez podamos haber intercambiado las posiciones. Vosotros estáis con un Presidente recién elegido, que (tal vez) pueda haber terminado con una pesadilla y busca cómo reiniciar el puzzle. Y el contra-ataque a la pandemia aparenta ser decido y total, (número de vacunados y descenso de contagios). Nosotros tenemos la sensación de que nuestra alternativa de gobierno progresista que finalmente se nos dio, ha resultado un “sin dios”. Y la “lucha contra el coronavirus” aún no ha terminado. La “estrategia de batalla” no existe: tenemos “17 guerrillas”.
Tal vez la lejanía con que os veo, la cercanía con que miro aquí y el cansancio anímico que todo ello comporta, convierta a TODO en un mal sueño, del que queremos despertar, pero los brazos de Morfeo nos tienen, esta vez, agarrados por el cuello.
Eso sí: como siempre un fuerte abrazo. La amistad es de las pocas cosas que aún nos “ayudan a seguir”.
Gonzalo Julián
Querida Damaris. Disculpa mi retraso. No sabía contestar a tus preguntas como se merece un amigo.
Me preguntas por “cómo están las cosas...” Sin usar tópicos, te comentaré que creo que, en estos
momentos, nos habéis tomado la delantera... (entiendo tu sorpresa dibujada en el arqueo de tus ojos...).
Me explico: España se encuentra en “su mundo del presente” dividido en dos grandes bloques... ocupaciones... preocupaciones. El 1º es la pandemia. El 2º la política nacional.
Ambos poseen para la población similar importancia. Su enfoque y/o interpretación es lo que nos diferencia y/o distingue a unos de otros. Seguramente me explicaré mejor, y me entenderás más fácilmente, si empiezo por el ejemplo. Hace tan sólo unos meses, vosotros y vuestro país, (creo), teníais esos 2 mismos problemas. En aquellos momentos, el “enfoque político” y la “asunción de la pandemia” eran opuestos: EEUU tenía un lunático ególatra al frente, y la pandemia no existía “oficialmente” para la población... ni para vuestro anterior presidente; España luchaba por “encajar” unos resultados electorales entre un gobierno “centro-derecha” o “izquierda-centro” y la pandemia se intentaba combatir, como se haría en una novela cuando el enemigo es desconocido e invisible.
Meses después, en la actualidad, tal vez podamos haber intercambiado las posiciones. Vosotros estáis con un Presidente recién elegido, que (tal vez) pueda haber terminado con una pesadilla y busca cómo reiniciar el puzzle. Y el contra-ataque a la pandemia aparenta ser decido y total, (número de vacunados y descenso de contagios). Nosotros tenemos la sensación de que nuestra alternativa de gobierno progresista que finalmente se nos dio, ha resultado un “sin dios”. Y la “lucha contra el coronavirus” aún no ha terminado. La “estrategia de batalla” no existe: tenemos “17 guerrillas”.
Tal vez la lejanía con que os veo, la cercanía con que miro aquí y el cansancio anímico que todo ello comporta, convierta a TODO en un mal sueño, del que queremos despertar, pero los brazos de Morfeo nos tienen, esta vez, agarrados por el cuello.
Eso sí: como siempre un fuerte abrazo. La amistad es de las pocas cosas que aún nos “ayudan a seguir”.
Gonzalo Julián

















Damaris Puñales-Alpízar | Jueves, 22 de Abril de 2021 a las 17:06:48 horas
Amigo mío: Ciertamente la realidad parece más bien una pesadilla de la que, pese a todos los intentos, no podemos despertar. Hay que confiar en que el futuro será otra cosa (no me atrevo a decir que será mejor: perdí la inocencia y el optimismo hace mucho). No queda de otra que seguir, sosteniéndonos, eso sí, en los amigos y en la belleza que puede encontrarse en cualquier parte. Te abrazo fuerte. Ya nos veremos (pronto, espero!)
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