FASE DE ASCENSO A SEGUNDA A
El Zamora C.F. cae en Burgos,merced a dos penas máximas discutibles: 3-0
Los rojiblancos, en cuadro, con dos titulares tocados, inferiores al mejor equipo de la categoría que, no obstante, necesito de dos penas máximas muy rigurosas para colocarse con ventaja sustancial en el marcador
El Zamora C.F. sufrió esta tarde, en el Plantío, su derrota más dura, si exceptuamos, el choque en Barreiro, de esta temporada. Dentro de toda lógica. Porque el Burgos huele a Segunda A, el mejor equipo, con diferencia de la categoría, y porque Movilla carece de mimbres para hacer un buen cesto. Demasiados hombres importantes lesionados, y hoy, Vallejo, otro de los grandes, también cayó “herido” en este encuentro, cuando se jugaban los últimos minutos.
Para colmo de males, el árbitro encontró dos penas máximas, para mí castigo excesivo, tanto la cometida por Crespo, en el minuto 18 de la primera mitad, que dio lugar al primer gol, y la sancionada a Piña, un ligero toque en el área chica, en 55, segundo tanto local.
Movilla alineó lo que tiene, con dos jugadores titulares tocados, casos de Delmonte y Dani Hernández, para enfrentarse a la mejor escuadra de la categoría que, desde el principio, demostró su superioridad en todas las facetas del fútbol: técnica, física y mental. El Burgos juega esta fase a favor de corriente, merced a la suma de puntos de la primera fase de la competición.
Los rojiblancos iban tirando hasta que llegó esa pena máxima, pero, a partir de ese instante, se vinieron abajo. Lo intentaron por orgullo, pero su inferioridad resultaba manifiesta. Para colmo de males, la lesión de Vallejo en el minuto 36. Como muestra de las carencias del Zamora decir que el meta Burgos jamás tuvo que demostrar su categoría. Solo un remate de Coscia, por encima del larguero, en el minuto 20, y otro de Dani Hernández, tres minutos después.
El conjunto castellano se lo tomaba con calma, pero percutía siempre por la derecha, gracias al veloz Navarro, que encontró en la banda de Menéndez un pasillo abierto para llegar al área rojiblanca, si bien Jon Villanueva tampoco tuvo que detener grandes disparos de los blanquinegros.
Para colmo de males, como ya comenté con anterioridad, lesión de Vallejo, en un balón disputado al borde del área local. Perero sustituyó al leonés, que hoy ocupó el exterior derecho de la medular.
Antes de concluir la primera parte, Delmonte, a la salida de un córner, pudo marcar, de cabeza, pero el testarazo se fue por encima del larguero.
El Zamora salía vivo de esa primera entrega del partido, en la que fue inferior a un Burgos que tampoco encontró la forma de batir a Jon, salvo el penalti.
Tras el paso por vestuarios, nada cambió, si bien los rojiblancos parecieron querer irse más arriba. Pero llegó, en una jugada aislada, el penalti de Piña a Guillermo, en un balón al que ya no llegaba el que fuera canterano del Athletic de Bilbao. Me reitero en que fue un empujoncito del central rojiblanco, al que el árbitro, otro desastre, le dio la categoría de pena máxima. Guillermo Fernández transformó por el centro del marco de Jon.
Inmediatamente, Movilla moviò el banquillo. Piña, que había visto la amarilla en esa acción, dejó el campo, para ser sustituido por Messeguer; y los dos renqueantes, Dani Hernández y Delmonte tomaron el camino del vestuario para que entrasen en el césped Aziz, que se colocó en la medular, y Dani H. Minuto 56.
El entrenador local, visto que aquello estaba visto para sentencia cambio a varios de sus titulares, que salieron con ganas de amargarle la tarde a Jon Villanueva, que encajó un tercer tanto, obra de Claudio, en el minuto 83.
No obstante esta derrota, el Zamora todavía, si gana el domingo próximo al Valladolid Promesas, en el Ruta de la Plata, se jugará su entrada en la fase final por el ascenso a Segunda A en el Nuevo Amilivia ante la Cultural. No está nada mal para un equipo que padece una “pandemia” de lesiones increíble.
El Zamora C.F. sufrió esta tarde, en el Plantío, su derrota más dura, si exceptuamos, el choque en Barreiro, de esta temporada. Dentro de toda lógica. Porque el Burgos huele a Segunda A, el mejor equipo, con diferencia de la categoría, y porque Movilla carece de mimbres para hacer un buen cesto. Demasiados hombres importantes lesionados, y hoy, Vallejo, otro de los grandes, también cayó “herido” en este encuentro, cuando se jugaban los últimos minutos.
Para colmo de males, el árbitro encontró dos penas máximas, para mí castigo excesivo, tanto la cometida por Crespo, en el minuto 18 de la primera mitad, que dio lugar al primer gol, y la sancionada a Piña, un ligero toque en el área chica, en 55, segundo tanto local.
Movilla alineó lo que tiene, con dos jugadores titulares tocados, casos de Delmonte y Dani Hernández, para enfrentarse a la mejor escuadra de la categoría que, desde el principio, demostró su superioridad en todas las facetas del fútbol: técnica, física y mental. El Burgos juega esta fase a favor de corriente, merced a la suma de puntos de la primera fase de la competición.
Los rojiblancos iban tirando hasta que llegó esa pena máxima, pero, a partir de ese instante, se vinieron abajo. Lo intentaron por orgullo, pero su inferioridad resultaba manifiesta. Para colmo de males, la lesión de Vallejo en el minuto 36. Como muestra de las carencias del Zamora decir que el meta Burgos jamás tuvo que demostrar su categoría. Solo un remate de Coscia, por encima del larguero, en el minuto 20, y otro de Dani Hernández, tres minutos después.
El conjunto castellano se lo tomaba con calma, pero percutía siempre por la derecha, gracias al veloz Navarro, que encontró en la banda de Menéndez un pasillo abierto para llegar al área rojiblanca, si bien Jon Villanueva tampoco tuvo que detener grandes disparos de los blanquinegros.
Para colmo de males, como ya comenté con anterioridad, lesión de Vallejo, en un balón disputado al borde del área local. Perero sustituyó al leonés, que hoy ocupó el exterior derecho de la medular.
Antes de concluir la primera parte, Delmonte, a la salida de un córner, pudo marcar, de cabeza, pero el testarazo se fue por encima del larguero.
El Zamora salía vivo de esa primera entrega del partido, en la que fue inferior a un Burgos que tampoco encontró la forma de batir a Jon, salvo el penalti.
Tras el paso por vestuarios, nada cambió, si bien los rojiblancos parecieron querer irse más arriba. Pero llegó, en una jugada aislada, el penalti de Piña a Guillermo, en un balón al que ya no llegaba el que fuera canterano del Athletic de Bilbao. Me reitero en que fue un empujoncito del central rojiblanco, al que el árbitro, otro desastre, le dio la categoría de pena máxima. Guillermo Fernández transformó por el centro del marco de Jon.
Inmediatamente, Movilla moviò el banquillo. Piña, que había visto la amarilla en esa acción, dejó el campo, para ser sustituido por Messeguer; y los dos renqueantes, Dani Hernández y Delmonte tomaron el camino del vestuario para que entrasen en el césped Aziz, que se colocó en la medular, y Dani H. Minuto 56.
El entrenador local, visto que aquello estaba visto para sentencia cambio a varios de sus titulares, que salieron con ganas de amargarle la tarde a Jon Villanueva, que encajó un tercer tanto, obra de Claudio, en el minuto 83.
No obstante esta derrota, el Zamora todavía, si gana el domingo próximo al Valladolid Promesas, en el Ruta de la Plata, se jugará su entrada en la fase final por el ascenso a Segunda A en el Nuevo Amilivia ante la Cultural. No está nada mal para un equipo que padece una “pandemia” de lesiones increíble.























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