FASE DE ASCENSO A SEGUNDA A
El Zamora CF derrota al Promesas (2-0) y se planta en la finalísima de León
Los rojiblancos, fe, orgullo y calidad, con una afición entregada, ganan al filial del Valladolid, formado por jugadores de enorme talento, y se jugarán en el estadio leonés su acceso a la fase final por ascender a Segunda A: tienen que ganar y que Unionistas caiga en Valladolid.

Desde que era un niño, muchos “Zamoras” pasaron por mi vida. Unos me hicieron llorar, de alegría y de pena, y otros reír, pero los amé a todos. Ahora bien, ningún equipo me transmitió tanta emoción como este que dirige, prepara, alecciona David Movilla. El Zamora C.F. de ahora es un torero de arte, un equipo que proyecta orgullo, fe, poesía, fútbol colectivo, fútbol épico, fútbol en el que el talento y la eficacia, la inteligencia y la laboriosidad, te llegan al corazón.
Y hoy, cuando concluyó el partido ante un gran Valladolid Promesas, con jugadores que algún día jugarán en Primera División, como su medio centro Oriol, aficionados, equipo, junta directiva y técnicos se fundieron un abrazo de sentimientos, a través de cánticos, de aplausos, de orgullo de ser de Zamora y para el Zamora C.F. Este equipo nunca nos dejará caminar solos, y nosotros, los que queremos al club rojiblanco, jamás, aunque caíga derrotado, nos olvidaremos de los que nos dieron sus jugadores y David Movilla esta temporada y, por supuesto, tampoco de la anterior, la del ascenso de Tercera División.

Fe y esperanza
Como se sabía, El Zamora estaba obligado a vencer al Valladolid Promesas, si quería aspirar aún a jugársela en León, ante la Cultural, en la última jornada de esta fase. La tarea resultaba complicada, más para un equipo que colecciona jugadores con graves lesiones. Movilla, pues, dispuso a once posesos del fútbol para doblegar al filial blanquivioleta. Y, con las mimbres que le quedaban en el vestuario, construyó un cesto muy serio, disciplinado y guerrillero.
El Promesas, que fue recibido con bronca, porque la afición rojiblanca no ha olvidado aún la afrenta arbitral en el anexo del Nuevo Zorrilla, realizó su primer acercamiento a puerta en el minuto 2. Mientras que el Zamora, en el minuto 4, ofreció el primer tiro a la meta visitante, con la autoría de Parra, el lateral derecho, que se hallaba por las partes avanzadas en ese momento.
El filial del Pucela dominaba la parcela ancha, merced al gran trabajo y talento de Oriol. Pero no concretaba sus ataques , aunque Jon Villanueva realizase una gran intervención en el minuto 12, tras la ejecución de una falta directa.
Paradón a Coscia
Replicaba el Zamora con peligro cuando corría el minuto 20, merced a un imponente testarazo de Coscia, un incordio para la zaga rival, a magnífico centro de Menéndez. Pero Samuel, meta blanquivioleta, vestido a la africana por su camiseta, pantalón y medias, realizó un paradón imponente.
Los rojiblancos, con cabeza, con fe, con orgullo, equilibraron el partido y gozaron de otra gran oportunidad para batir el cancerbero pucelano. Fue el minuto 41, gracias a un disparo raso de Escudero, al que puso rúbrica Samuel. Impresionante. Y ante del descanso, un taconazo de Piña obligaba al portero visitante a lucirse.
Con equilibrio en el juego, pero con más ocasiones del Zamora, concluiría la primera mitad. Todo abierto para la segunda entrega del choque, que se inició, de nuevo, con otra ocasión magnífica del Zamora. El meta visitante sacó mal de puerta, tanto que le entregó la bola a Escudero que, avanzó hasta el área y disparó, pero se encontró con la intervención prodigiosa de Samuel, un personaje bíblico.
Ramos abre la primera herida en la epidermis del Pucela
El Promesas, no obstante, jugaba su mejor fútbol, con un Oriol omnipresente en la dirección de su equipo. Pero, como digo, los rojiblancos defendían, muy bien, pero tampoco se enrocaron en su área, aunque así lo exigiera el Pucela. El caso es que el punto de inflexión del choque llegó en el minuto 55. Cuando en una llegada del Zamora se produce un saque de esquina. Dani Hernández cede en corto a Ramos, que, avanza unos metros, y larga uno de sus tremendos chuts, raso, ante el que Samuel ya no puede hacer otro milagro. Quedaban 35 minutos, más el alargue, para hacerse con la victoria y asir el futuro.
Con anterioridad al gol, Movilla ya había efectuado su primer cambio: Dio entrada a Dani H por Crespo, al que el árbitro, que solo castigaba acciones del Zamora con amarilla, ya había mostrado una cartulina en la primera mitad. Así evitaba que su equipo se quedase con uno menos.
Coscia hunde al rival
Con un tanto en contra, el Promesas intentó encerrar al cuadro rojiblanco, que pasó por momentos complicados. Pero los centros y pases al área los interceptaban los rojiblancos que, además, sabían proyectarse en ataque, como cuando se originó el segundo y definitivo tanto del Zamora, en un saque de banda, profundo, que efectúa Ramos desde la banda derecha, toca de cabeza Piña y aparece Coscia para adelantarse a su par y conectar su testa para batir a Samuel. Minuto 66.
Tardó todavía Baraja, técnico del Promesas, en realizar su primer cambio. Acontecería en el minuto 71, cuando Paulo Vitor, el brasileño que se tiró en el área, en el partido en el Nuevo Zorrilla, sustituía a Benito, para situarse a la derecha del ataque, y cuatro minutos después, nueva sustitución, Miker por Moha.
El Promesas siguió intentándolo, pero el Zamora cerró líneas y trabajo a destajo, en una labor solidaria impresionante de todos el equipo. Y el técnico visitante, ya a la desesperada, realizó tres cambios de una tacada, a la vez que Movilla lo propio, primero con Sergio que sustituyó a Coscia, y después con Aziz, Meseguer y Ángel que entraron por Dani Hernández, Perero y Delmonte. El técnico vasco quiso proteger así a tres de sus mosqueteros para el partido decisivo ante la Cultural, en León, el domingo, a la hora del Ángelus, 12 de la mañana.
Vuelta al ruedo
Concluido el choque, vuelta al ruedo del equipo, con una afición entregada y emocionada como ha tiempo, mientras Movilla, siempre humilde y sencillo, jugaba con una preciosa niña a la pelota, y tres miembros de la plantilla se ayudaban de muletas para recibir el último homenaje de una temporada inolvidable, que pasará a la historia de este club escrita en letras de oro, del metal del sudor, del orgullo, de la fe y del talento.
Ahora habría que ganar en León y que Unionistas cayera ante el Valladolid Promesas en los anexos del Nuevo Zorrilla. Soñemos. No cuesta dinero.
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Desde que era un niño, muchos “Zamoras” pasaron por mi vida. Unos me hicieron llorar, de alegría y de pena, y otros reír, pero los amé a todos. Ahora bien, ningún equipo me transmitió tanta emoción como este que dirige, prepara, alecciona David Movilla. El Zamora C.F. de ahora es un torero de arte, un equipo que proyecta orgullo, fe, poesía, fútbol colectivo, fútbol épico, fútbol en el que el talento y la eficacia, la inteligencia y la laboriosidad, te llegan al corazón.
Y hoy, cuando concluyó el partido ante un gran Valladolid Promesas, con jugadores que algún día jugarán en Primera División, como su medio centro Oriol, aficionados, equipo, junta directiva y técnicos se fundieron un abrazo de sentimientos, a través de cánticos, de aplausos, de orgullo de ser de Zamora y para el Zamora C.F. Este equipo nunca nos dejará caminar solos, y nosotros, los que queremos al club rojiblanco, jamás, aunque caíga derrotado, nos olvidaremos de los que nos dieron sus jugadores y David Movilla esta temporada y, por supuesto, tampoco de la anterior, la del ascenso de Tercera División.

Fe y esperanza
Como se sabía, El Zamora estaba obligado a vencer al Valladolid Promesas, si quería aspirar aún a jugársela en León, ante la Cultural, en la última jornada de esta fase. La tarea resultaba complicada, más para un equipo que colecciona jugadores con graves lesiones. Movilla, pues, dispuso a once posesos del fútbol para doblegar al filial blanquivioleta. Y, con las mimbres que le quedaban en el vestuario, construyó un cesto muy serio, disciplinado y guerrillero.
El Promesas, que fue recibido con bronca, porque la afición rojiblanca no ha olvidado aún la afrenta arbitral en el anexo del Nuevo Zorrilla, realizó su primer acercamiento a puerta en el minuto 2. Mientras que el Zamora, en el minuto 4, ofreció el primer tiro a la meta visitante, con la autoría de Parra, el lateral derecho, que se hallaba por las partes avanzadas en ese momento.
El filial del Pucela dominaba la parcela ancha, merced al gran trabajo y talento de Oriol. Pero no concretaba sus ataques , aunque Jon Villanueva realizase una gran intervención en el minuto 12, tras la ejecución de una falta directa.
Paradón a Coscia
Replicaba el Zamora con peligro cuando corría el minuto 20, merced a un imponente testarazo de Coscia, un incordio para la zaga rival, a magnífico centro de Menéndez. Pero Samuel, meta blanquivioleta, vestido a la africana por su camiseta, pantalón y medias, realizó un paradón imponente.
Los rojiblancos, con cabeza, con fe, con orgullo, equilibraron el partido y gozaron de otra gran oportunidad para batir el cancerbero pucelano. Fue el minuto 41, gracias a un disparo raso de Escudero, al que puso rúbrica Samuel. Impresionante. Y ante del descanso, un taconazo de Piña obligaba al portero visitante a lucirse.
Con equilibrio en el juego, pero con más ocasiones del Zamora, concluiría la primera mitad. Todo abierto para la segunda entrega del choque, que se inició, de nuevo, con otra ocasión magnífica del Zamora. El meta visitante sacó mal de puerta, tanto que le entregó la bola a Escudero que, avanzó hasta el área y disparó, pero se encontró con la intervención prodigiosa de Samuel, un personaje bíblico.
Ramos abre la primera herida en la epidermis del Pucela
El Promesas, no obstante, jugaba su mejor fútbol, con un Oriol omnipresente en la dirección de su equipo. Pero, como digo, los rojiblancos defendían, muy bien, pero tampoco se enrocaron en su área, aunque así lo exigiera el Pucela. El caso es que el punto de inflexión del choque llegó en el minuto 55. Cuando en una llegada del Zamora se produce un saque de esquina. Dani Hernández cede en corto a Ramos, que, avanza unos metros, y larga uno de sus tremendos chuts, raso, ante el que Samuel ya no puede hacer otro milagro. Quedaban 35 minutos, más el alargue, para hacerse con la victoria y asir el futuro.
Con anterioridad al gol, Movilla ya había efectuado su primer cambio: Dio entrada a Dani H por Crespo, al que el árbitro, que solo castigaba acciones del Zamora con amarilla, ya había mostrado una cartulina en la primera mitad. Así evitaba que su equipo se quedase con uno menos.
Coscia hunde al rival
Con un tanto en contra, el Promesas intentó encerrar al cuadro rojiblanco, que pasó por momentos complicados. Pero los centros y pases al área los interceptaban los rojiblancos que, además, sabían proyectarse en ataque, como cuando se originó el segundo y definitivo tanto del Zamora, en un saque de banda, profundo, que efectúa Ramos desde la banda derecha, toca de cabeza Piña y aparece Coscia para adelantarse a su par y conectar su testa para batir a Samuel. Minuto 66.
Tardó todavía Baraja, técnico del Promesas, en realizar su primer cambio. Acontecería en el minuto 71, cuando Paulo Vitor, el brasileño que se tiró en el área, en el partido en el Nuevo Zorrilla, sustituía a Benito, para situarse a la derecha del ataque, y cuatro minutos después, nueva sustitución, Miker por Moha.
El Promesas siguió intentándolo, pero el Zamora cerró líneas y trabajo a destajo, en una labor solidaria impresionante de todos el equipo. Y el técnico visitante, ya a la desesperada, realizó tres cambios de una tacada, a la vez que Movilla lo propio, primero con Sergio que sustituyó a Coscia, y después con Aziz, Meseguer y Ángel que entraron por Dani Hernández, Perero y Delmonte. El técnico vasco quiso proteger así a tres de sus mosqueteros para el partido decisivo ante la Cultural, en León, el domingo, a la hora del Ángelus, 12 de la mañana.
Vuelta al ruedo
Concluido el choque, vuelta al ruedo del equipo, con una afición entregada y emocionada como ha tiempo, mientras Movilla, siempre humilde y sencillo, jugaba con una preciosa niña a la pelota, y tres miembros de la plantilla se ayudaban de muletas para recibir el último homenaje de una temporada inolvidable, que pasará a la historia de este club escrita en letras de oro, del metal del sudor, del orgullo, de la fe y del talento.
Ahora habría que ganar en León y que Unionistas cayera ante el Valladolid Promesas en los anexos del Nuevo Zorrilla. Soñemos. No cuesta dinero.
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