MI VECINA MARISOL
La "flamenca", en lo alto del televisor
Le ha faltado tiempo a mi vecina Marisol para comentarme cosas sobre las elecciones en la Comunidad Madrileña. La verdad es que tiene mucha “enjundia”, como decía mi abuela, el resultado de estas elecciones porque a la Señora Ayuso, “la pánfila”, como la define mi vecina, le ha salido redonda la jugada del adelanto de las elecciones.
Lo que ocurre es que “la pánfila” tiene detrás a un buen asesor para su campaña, para su imagen y para su forma de actuar, al Director del Gabinete de Presidencia de la Comunidad Autónoma de Madrid, un tipo tan abyecto como Miguel Ángel Rodríguez que empezó su carrera con Aznar, con el que llegó a ser Secretario de Estado de Comunicación y Portavoz del Gobierno. Y todos recordamos sus andanzas en esos cargos y sus comportamientos. Bueno, pues éste es el verdadero hacedor del éxito, no puede negarse, de la señora Ayuso en éstas elecciones.
Madrid ha votado al populismo, tipo Donald Trump, exhibido por doña Isabel durante estos largos meses de precampaña, campaña y protocampaña, si es que éste “palabro” puede usarse. Es decir, desde que está gobernando, la señora Ayuso ha mostrado que su programa electoral no existe y que su principal trabajo ha sido ir en contra de cualquier cosa que dijera el Gobierno de la Nación, más concretamente, Sánchez.
-¡Dios me libre ahora de defender a Sánchez!-, dice mi vecina, -pero, no cabe duda de que la política de Ayuso ha sido, sólo y exclusivamente, contradecir al Presidente-. Eso es otro hecho, no una opinión. Dijere lo que dijera Sánchez, acertado o errado, Ayuso proponía lo contrario inmediatamente.
-¡Joder!, pero le ha dado resultado-, insiste Marisol.
-No empieces con las palabrotas-, le recrimina su amiga Concepción, ya sabéis, la eficiente funcionaria que no dice nunca tacos, -pueden decirse las cosas sin necesidad de soltar palabras malsonantes-, insiste Concepción.
-¡Coño!, pero con un taco te hacen más caso y te entiende todo el mundo-, le replica Marisol a su amiga.
-Porque a mí me da mucha rabia que haya basado su propuesta en “Comunismo o Libertad”. ¿En Madrid había comunismo?, ¿En Madrid no había libertad?, ¿De dónde sacamos éstas patrañas?. Pues de Miguel Ángel Rodriguez- , se responde ella misma a esas preguntas retóricas.
Ayuso ha cambiado damnificados de la pandemia por cañitas y terrazas.
Ayuso ha permitido toda clase de fiestorros multitudinarios, legales y no tanto, a costa del trabajo de los sanitarios que luego tienen que atender a los descerebrados que se contagian, y contagian a otros, en esas “demostraciones de libertad” que ha propiciado Doña Isabel.
Ayuso ha sustituido la financiación en la sanidad pública, a la que debió mantener y fortalecer, por la construcción, como en los mejores tiempos de los dictadores megalómanos, por un “hospital de la Señorita Pepis”, como es el Zendal, que más bien parece una nave para acomodar a las gallinas que un hospital al uso. Y que, como siempre, gracias al personal sanitario que allí trabaja, está funcionando con escasos medios y escasos recursos, sin intimidad, ni comodidad, pero con mucha profesionalidad.
Ayuso ha vendido la ciudad del cachondeo y del “vivalavirgen” a costa de tener uno de los mayores índices de contagios del país, pero eso no importa, hay que vender y divertirse a asgaya, como si no hubiera un mañana.
-A éste paso, no lo va a haber-, le replica Concepción a Marisol.
Ayuso ha vendido el Madrid del tablao, los toros, la pandereta y la fiesta y no sabe ni cómo andan de vacunaciones en su Comunidad.
-Bueno, que me pierdo-, replica mi vecina.
El caso es que Ayuso ha arrasado y ahora tiene que contar con VOX, que es lo que más le gusta, para sacar determinadas cosas adelante. Y no dudemos ni un poquito que lo va a hacer. No ha negado en ningún momento su querencia por Abascal, Monasterio y compañía y, en el momento que le haga falta, va a tirar sin dudarlo, de ellos y sus votos. Y ya hemos visto cómo se las gastan estos “demócratas” cuando las cosas que ven no les gustan. A los debates van a reventarlos antes de que se les note que no tiene programa que exponer; en los mítines sacan lo más rancio, zafio y macarra que tienen dentro. -En el barrio de Salamanca también hay macarras, oiga-, replica Marisol.
-Pero no le demos todo el mérito a Miguel Ángel Rodriguez-, dice mi vecina con toda la razón, -algo habrán hecho mal los demás-.
- Ciudadanos, que ya venía tocado de las elecciones catalanas, se ha pegado el trastazo del siglo, sencillamente ha desaparecido del panorama político madrileño y su porvenir no es muy halagüeño precisamente. El iluminado de Rivera, que ya está trabajando para el PP, no hizo su trabajo lógico hace dos años, y comenzó a tirar por tierra lo que podría haber sido un verdadero partido bisagra, centrado y moderado, que podría haber llegado a acuerdos a diestra y siniestra y se creyó el “Pepito Piscinas” de la política y “la cagó”. Y empezó la debacle de su partido, que la Señora Arrimadas, que le da cien vueltas al “piscinas” éste, no ha podido ni sabido recuperar-.
-Y, ¿qué decir del PSOE?-. Pues, otro que tal baila. -En Madrid se la ha pegado también de impresión. Sánchez, con sus intromisiones, ha quemado a uno de los mejores políticos que podríamos haber tenido, como es Gabilondo-.
Ángel Gabilondo es de lo más decente que hay por ahí ahora mismo. Es sosegado, comedido, no es histriónico, no alborota. Es que no hace falta hacer el payaso para ser buen político. No hace falta insultar, ni faltar al respeto, ni dar voces, ni alterarse. Y si además eres ilustrado, erudito y leído, pues te conviertes en una joya política que le escuece a muchos, menos ilustrados, evidentemente.
Así que, con estos mimbres que nos presentan, no podemos hacer grandes cestos. Se me antoja que el camino que tenemos por delante es feo, nada agradable y que lo que hay al final ya lo hemos visto y no nos gusta nada.
-Entonces-, le pregunto yo a mi vecina, -¿tú crees que nos espera una vuelta a la España cañí?. ¿Crees que volveremos al tablao, a los toros con puro y todo, al coñac Soberano, que es cosa de hombres, al bikini de las extranjera en la Costa del Sol al más puro estilo Alfredo Landa y a la flamenca en lo alto del televisor?.-
-No, a eso no, porque ahora los televisores son de pantalla plana-, me replicó Marisol. Y se fue al cine a ver Nomadland, en la que dicen que Frances MacDormand está genial. Como siempre.
Kebedo.
Le ha faltado tiempo a mi vecina Marisol para comentarme cosas sobre las elecciones en la Comunidad Madrileña. La verdad es que tiene mucha “enjundia”, como decía mi abuela, el resultado de estas elecciones porque a la Señora Ayuso, “la pánfila”, como la define mi vecina, le ha salido redonda la jugada del adelanto de las elecciones.
Lo que ocurre es que “la pánfila” tiene detrás a un buen asesor para su campaña, para su imagen y para su forma de actuar, al Director del Gabinete de Presidencia de la Comunidad Autónoma de Madrid, un tipo tan abyecto como Miguel Ángel Rodríguez que empezó su carrera con Aznar, con el que llegó a ser Secretario de Estado de Comunicación y Portavoz del Gobierno. Y todos recordamos sus andanzas en esos cargos y sus comportamientos. Bueno, pues éste es el verdadero hacedor del éxito, no puede negarse, de la señora Ayuso en éstas elecciones.
Madrid ha votado al populismo, tipo Donald Trump, exhibido por doña Isabel durante estos largos meses de precampaña, campaña y protocampaña, si es que éste “palabro” puede usarse. Es decir, desde que está gobernando, la señora Ayuso ha mostrado que su programa electoral no existe y que su principal trabajo ha sido ir en contra de cualquier cosa que dijera el Gobierno de la Nación, más concretamente, Sánchez.
-¡Dios me libre ahora de defender a Sánchez!-, dice mi vecina, -pero, no cabe duda de que la política de Ayuso ha sido, sólo y exclusivamente, contradecir al Presidente-. Eso es otro hecho, no una opinión. Dijere lo que dijera Sánchez, acertado o errado, Ayuso proponía lo contrario inmediatamente.
-¡Joder!, pero le ha dado resultado-, insiste Marisol.
-No empieces con las palabrotas-, le recrimina su amiga Concepción, ya sabéis, la eficiente funcionaria que no dice nunca tacos, -pueden decirse las cosas sin necesidad de soltar palabras malsonantes-, insiste Concepción.
-¡Coño!, pero con un taco te hacen más caso y te entiende todo el mundo-, le replica Marisol a su amiga.
-Porque a mí me da mucha rabia que haya basado su propuesta en “Comunismo o Libertad”. ¿En Madrid había comunismo?, ¿En Madrid no había libertad?, ¿De dónde sacamos éstas patrañas?. Pues de Miguel Ángel Rodriguez- , se responde ella misma a esas preguntas retóricas.
Ayuso ha cambiado damnificados de la pandemia por cañitas y terrazas.
Ayuso ha permitido toda clase de fiestorros multitudinarios, legales y no tanto, a costa del trabajo de los sanitarios que luego tienen que atender a los descerebrados que se contagian, y contagian a otros, en esas “demostraciones de libertad” que ha propiciado Doña Isabel.
Ayuso ha sustituido la financiación en la sanidad pública, a la que debió mantener y fortalecer, por la construcción, como en los mejores tiempos de los dictadores megalómanos, por un “hospital de la Señorita Pepis”, como es el Zendal, que más bien parece una nave para acomodar a las gallinas que un hospital al uso. Y que, como siempre, gracias al personal sanitario que allí trabaja, está funcionando con escasos medios y escasos recursos, sin intimidad, ni comodidad, pero con mucha profesionalidad.
Ayuso ha vendido la ciudad del cachondeo y del “vivalavirgen” a costa de tener uno de los mayores índices de contagios del país, pero eso no importa, hay que vender y divertirse a asgaya, como si no hubiera un mañana.
-A éste paso, no lo va a haber-, le replica Concepción a Marisol.
Ayuso ha vendido el Madrid del tablao, los toros, la pandereta y la fiesta y no sabe ni cómo andan de vacunaciones en su Comunidad.
-Bueno, que me pierdo-, replica mi vecina.
El caso es que Ayuso ha arrasado y ahora tiene que contar con VOX, que es lo que más le gusta, para sacar determinadas cosas adelante. Y no dudemos ni un poquito que lo va a hacer. No ha negado en ningún momento su querencia por Abascal, Monasterio y compañía y, en el momento que le haga falta, va a tirar sin dudarlo, de ellos y sus votos. Y ya hemos visto cómo se las gastan estos “demócratas” cuando las cosas que ven no les gustan. A los debates van a reventarlos antes de que se les note que no tiene programa que exponer; en los mítines sacan lo más rancio, zafio y macarra que tienen dentro. -En el barrio de Salamanca también hay macarras, oiga-, replica Marisol.
-Pero no le demos todo el mérito a Miguel Ángel Rodriguez-, dice mi vecina con toda la razón, -algo habrán hecho mal los demás-.
- Ciudadanos, que ya venía tocado de las elecciones catalanas, se ha pegado el trastazo del siglo, sencillamente ha desaparecido del panorama político madrileño y su porvenir no es muy halagüeño precisamente. El iluminado de Rivera, que ya está trabajando para el PP, no hizo su trabajo lógico hace dos años, y comenzó a tirar por tierra lo que podría haber sido un verdadero partido bisagra, centrado y moderado, que podría haber llegado a acuerdos a diestra y siniestra y se creyó el “Pepito Piscinas” de la política y “la cagó”. Y empezó la debacle de su partido, que la Señora Arrimadas, que le da cien vueltas al “piscinas” éste, no ha podido ni sabido recuperar-.
-Y, ¿qué decir del PSOE?-. Pues, otro que tal baila. -En Madrid se la ha pegado también de impresión. Sánchez, con sus intromisiones, ha quemado a uno de los mejores políticos que podríamos haber tenido, como es Gabilondo-.
Ángel Gabilondo es de lo más decente que hay por ahí ahora mismo. Es sosegado, comedido, no es histriónico, no alborota. Es que no hace falta hacer el payaso para ser buen político. No hace falta insultar, ni faltar al respeto, ni dar voces, ni alterarse. Y si además eres ilustrado, erudito y leído, pues te conviertes en una joya política que le escuece a muchos, menos ilustrados, evidentemente.
Así que, con estos mimbres que nos presentan, no podemos hacer grandes cestos. Se me antoja que el camino que tenemos por delante es feo, nada agradable y que lo que hay al final ya lo hemos visto y no nos gusta nada.
-Entonces-, le pregunto yo a mi vecina, -¿tú crees que nos espera una vuelta a la España cañí?. ¿Crees que volveremos al tablao, a los toros con puro y todo, al coñac Soberano, que es cosa de hombres, al bikini de las extranjera en la Costa del Sol al más puro estilo Alfredo Landa y a la flamenca en lo alto del televisor?.-
-No, a eso no, porque ahora los televisores son de pantalla plana-, me replicó Marisol. Y se fue al cine a ver Nomadland, en la que dicen que Frances MacDormand está genial. Como siempre.
Kebedo.


















Enab Solutto | Jueves, 06 de Mayo de 2021 a las 15:30:48 horas
Bueno, a estos "magos" (MAR, Redondo, Arriola) ya los vamos conociendo. Cada vez tienen menos recorrido. Aunque hacen mucho daño vendiendonos humo
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