Ilia Galán
Viernes, 07 de Mayo de 2021
CASTA

Madrid aquí y allí

[Img #52731]Largas filas de pacientes votantes guardaban de pie, cubiertos con mascarilla higiénica, contra la pandemia, para elegir en la comunidad central a sus representantes. Nunca vi a tantos jóvenes, maduros y ancianos aguardar para depositar su tesoro, el de su voluntad, para ver quién los iba a gobernar. Esperé un rato, guardé distancias de seguridad con los demás, nos dieron una mascarilla adicional para poner sobre la que llevábamos antes de entrar a depositar nuestra decisión. Salí y la fila continuaba, a veces, dando la vuelta a la manzana, las calles como de fiesta engalanadas.

 

Pocas veces un acto como las elecciones logra tanta transcendencia; desengañados de la política vivimos. Una campaña violenta, radical, más de insultos que de propuestas, donde a algunos partidos se les apedreaba y golpeaba como en tiempos de los nazis, pero en este caso por manos de comunistas, precisamente en la plaza roja, de Vallecas, feudo de la hoz y el martillo, que ahora se ha reconvertido para apoyar a una mujer que simboliza la derecha. El joven de la coleta, que llegó a la vicepresidencia del gobierno de España, mi antiguo alumno, el comunista que se hizo de oro y abandonó el barrio obrero de la capital, Vallecas, para irse a una zona residencial, podrá bañarse en su piscina privada, en su jardín burgués, pero no se apoyará más en quienes lo elevaron, pues no son tan tontos tantos como para no ver que el revolucionario se convirtió en parte de la casta, como sus compinches.

 

Y el fondo del escenario. Una mujer, brava, contra viento y marea, ha defendido durante meses una capital abierta, única en Europa, que mantenía la actividad económica y luchaba contra la pandemia sin encerrarnos a todos como presos, intentando defender las libertades que nos han arrebatado tan drásticamente con excusas higiénicas. En Madrid seguían las representaciones de teatros, óperas, conciertos, cultos en iglesias y otras actividades como bares y restaurantes con aperturas controladas para evitar los desmanes. Milán todo lo tuvo cerrado y no solucionó mejor sus problemas con el virus, destruyendo la vida cotidiana, arrasando la economía de millares de familias. También sufrieron igualmente en París o en Berlín. Se votó mirando hacia los hechos: vida o reclusión.

 

Lo sucedido en la capital de España es referente para las demás, porque en muchas las restricciones quieren amordazarlas y estrangulan cada casa, por ley. Por eso es Madrid ahora el modelo que muchos comparan con cada provincia, porque se puede compaginar salud y vida, sin necesidad de meternos en prisión a todos, en la gran depresión.

 

Por eso Madrid no solo está aquí, sino en cada allí y hemos ver si la represión es el único modo de salir de estas pestilencias o una libertad responsable puede abrirnos las puertas a una alegre primavera.

 

Ilia Galán

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