DENUNCIAS
Aceñas de Cabañales, rehabilitadas pero sin uso
Las cámaras ya demostraron ser ineficaces ante los vándalos
Con la reciente reparación del enorme roto que llevaba varios años en el azud de Cabañales, el rio en su tramo urbano ha ganado considerablemente. Ha elevado el nivel de las aguas en todo el tramo previo a la presa que comienza bajo el puente del ferrocarril, haciendo discurrir ahora el agua de manera uniformemente sobre el lomo empedrado. Como también ha reconducido el caudal hacia las aceñas de Cabañales, que quedaban prácticamente secas cuando la corriente era mínima. Las que fueran prioritarias para su rehabilitación y puesta en uso, para el grupo que gobierna en el ayuntamiento, por fin, con muchos años de retraso han sido rehabilitadas. Del uso, aún siguen pendientes
La herencia, no había sido nada buena, cerradas y abandonadas a su suerte. Lo que consiguió que en ellas se produjeran destrozos de consideración. Los carteles que advertían de que se trataba de un recinto vigilado, no impidieron el acceso de curiosos y lo peor, de vándalos, que empezaron rompiendo cristales, después cuarterones de ventanas, candados de las rejas hasta que consiguieron acceder un día a un edifico, otro a otro. Una cosa llevo a otra. Pintaron, quemaron y rompieron. Rompieron y sustrajeron, manillas, interruptores, cuadros de luz, luminarias y hasta los cables eléctricos.
Pasados más años que dedos tiene una mano, desde la promesa de rehabilitación desde el ayuntamiento, esta vez sí se han puesto manos a la obra. Hoy, ofrecen un aspecto completamente distinto, porque se ha renovado el cableado, y los puntos de luz, como además se han repuesto las tablas que faltaban de la pasarela elevada y han extendido una capa de protección para madera al piso de toda ella. En la parte inferior, se han colocado los cables que servían de vallado, se han recolocado las puertecillas, se han fijado las losas, las que estaban mal, de los puentes y hasta se ha engrasado los engranajes de las maquinarias. Y lo más apreciable, se ha hecho accesible el primer cuerpo de las aceñas, añadiendo un rampa metálica que salva de los escalones y que además comunica desde el exterior con la pasarela elevada.
Y bien, falta lo más importante darle un uso a los edificios, porque de lo contrario, la historia pudiera repetirse. De nada sirvieron entonces y puede que ahora ocurra lo mismo las cámaras de vigilancia colocadas. Hay las que había, conste que se ha añadido alguna nueva. No impidieron en su momento, que hicieran fechorías en el interior. Lo que equivale a que un día, rompan un cristal, otro partan una tabla…
Manuel Herrero Alonso
Con la reciente reparación del enorme roto que llevaba varios años en el azud de Cabañales, el rio en su tramo urbano ha ganado considerablemente. Ha elevado el nivel de las aguas en todo el tramo previo a la presa que comienza bajo el puente del ferrocarril, haciendo discurrir ahora el agua de manera uniformemente sobre el lomo empedrado. Como también ha reconducido el caudal hacia las aceñas de Cabañales, que quedaban prácticamente secas cuando la corriente era mínima. Las que fueran prioritarias para su rehabilitación y puesta en uso, para el grupo que gobierna en el ayuntamiento, por fin, con muchos años de retraso han sido rehabilitadas. Del uso, aún siguen pendientes
La herencia, no había sido nada buena, cerradas y abandonadas a su suerte. Lo que consiguió que en ellas se produjeran destrozos de consideración. Los carteles que advertían de que se trataba de un recinto vigilado, no impidieron el acceso de curiosos y lo peor, de vándalos, que empezaron rompiendo cristales, después cuarterones de ventanas, candados de las rejas hasta que consiguieron acceder un día a un edifico, otro a otro. Una cosa llevo a otra. Pintaron, quemaron y rompieron. Rompieron y sustrajeron, manillas, interruptores, cuadros de luz, luminarias y hasta los cables eléctricos.
Pasados más años que dedos tiene una mano, desde la promesa de rehabilitación desde el ayuntamiento, esta vez sí se han puesto manos a la obra. Hoy, ofrecen un aspecto completamente distinto, porque se ha renovado el cableado, y los puntos de luz, como además se han repuesto las tablas que faltaban de la pasarela elevada y han extendido una capa de protección para madera al piso de toda ella. En la parte inferior, se han colocado los cables que servían de vallado, se han recolocado las puertecillas, se han fijado las losas, las que estaban mal, de los puentes y hasta se ha engrasado los engranajes de las maquinarias. Y lo más apreciable, se ha hecho accesible el primer cuerpo de las aceñas, añadiendo un rampa metálica que salva de los escalones y que además comunica desde el exterior con la pasarela elevada.
Y bien, falta lo más importante darle un uso a los edificios, porque de lo contrario, la historia pudiera repetirse. De nada sirvieron entonces y puede que ahora ocurra lo mismo las cámaras de vigilancia colocadas. Hay las que había, conste que se ha añadido alguna nueva. No impidieron en su momento, que hicieran fechorías en el interior. Lo que equivale a que un día, rompan un cristal, otro partan una tabla…
Manuel Herrero Alonso






















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