Eugenio de Ávila
Lunes, 24 de Mayo de 2021
HISTORIA

Sánchez resucita a Largo Caballero y silencia a Besteiro

[Img #53416]Pedro Sánchez pretende santificar a Largo Caballero, el socialista que pactó, y se quedó tan satisfecho, con el dictador Primo de Rivera; el mismo personaje que, años después, dio el primer golpe de Estado contra la II República, del que, ya en el exilio, Indalecio Prieto se arrepentiría: “Me declaro culpable ante mi conciencia, ante el Partido Socialista y ante España entera, de mi participación de aquel movimiento revolucionario. Lo declaro, como culpa, como pecado, no como gloria”. Este  socialista español que quiso ser como Lenin, que explicitó su ideario político en frases tan esclarecedoras como las que ahora facilito al lector, es el ejemplo político para el actual presidente del Gobierno cuando han pasado 85 años del inicio de la Guerra Civil. Leamos cuál fue el concepto de democracia para el héroe de Sánchez:

 

Cine Europa, 10 de febrero de 1936, días antes de las elecciones legislativas: “La transformación total del país no se puede hacer echando simplemente papeletas en las urnas. Estamos hartos de ensayos de democracia, que se implante en el país la nuestra”.  Y en ese mismo mitin, sin tapujos, advirtió: “Si los socialistas son derrotados en las urnas, irán a la violencia, pues antes que el fascismo preferimos la anarquía y el caos”.

 

Más reflexiones de Largo sobre la democracia, que aparecieron en “El Liberal”, 20 de enero de 1936, poco menos de un mes para los comicios de febrero: “Quiero decirles a las derechas que, si triunfamos, colaboraremos con nuestros aliados. Pero, si triunfan las derechas, nuestra labor habrá de ser doble, colaborar con nuestros aliados dentro de la legalidad, pero tendremos que ir a la Guerra Civil declarada. Que no digan que nosotros decimos las cosas por decirlas, que nosotros lo realizamos”.

 

En 1934, año que viviría el golpe de Estado del 6 de octubre, que ocasionó miles de muertos y dio lugar al primer intento de secesión de Cataluña, dijo en Ginebra: “No creemos en la democracia como valor absoluto. Tampoco creemos en la libertad”.

 

Por si existe aún alguna duda en el lector ecuánime, no en el hincha o militante socialista, el que ignora la historia real de su partido, aquí dejo constancia de la afinidad de Largo Caballero hacia la democracia: “ Vamos, repito, hacía la revolución social… mucho dudo que se pueda conseguir el triunfo dentro de la legalidad. Y en tal caso, camaradas habrá que obtenerlo por la violencia… nosotros respondemos: vamos legalmente hacia la revolución de la sociedad. Pero si no queréis, haremos la revolución violentamente. Eso dirán los enemigos, es excitar a la guerra civil… Pongámonos en la realidad. Hay una guerra civil… No nos ceguemos camaradas. Lo que pasa es que esta guerra no ha tomado aún los caracteres cruentos que, por fortuna o desgracia, tendrá inexorablemente que tomar”. El líder del PSOE sabía que iba hacia la contienda civil. Todo estaba preparado.

 

Ahora Pedro Sánchez nos ha dicho que Largo Caballero “actuó –durante la II República y la Dictadura de Primo de Rivera- como queremos actuar nosotros”. ¡Qué miedo! Porque el admirado dirigente socialista del presidente del Gobierno, afirmó, sin ningún tipo de ambages, que “si no ganamos las elecciones, iremos a la guerra civil”. Un gran demócrata este “Lenin” español.

 

Sánchez loa a Largo en vez de ponderar la figura de Besteiro, el gran socialista, el que advirtió sobre las consecuencias de la bolchevización del PSOE: “Estamos derrotados por habernos dejado arrastrar a la línea bolchevique, que es la aberración política más grande que han conocido quizás los siglos. La política internacional rusa en manos de Stalin, y tal vez como reacción contra un estado de fracaso interior, se ha convertido en un crimen monstruoso”.

 

Julián Besteiro fue el único dirigente socialista que se quedó en Madrid: “Me quedaré con los que no pueden salvarse. Facilitaremos la salida de España a muchos compañeros que deben irse, y que se irán por mar, por tierra o por aire; pero la gran mayoría, las masas numerosas, esas no podrán salir de aquí, y yo, que he vivido siempre con los obreros, con ellos seguiré y con ellos me quedo. Lo que sea de ellos será de mí". Ese sí fue un gran hombre, un gran político, un extraordinario socialista. Pero este sanchismo bolchevizado lo ignora. En fin.

 

Y se me olvidaba. 31 de mayo de 1936. Plaza de Toros de Écija. Mitin de Indalecio Prieto. Un grupo de seguidores caballeristas disparan contra don Inda. Así lo cuenta el propio dirigente socialista asturiano: “Ni a González Peña, que volvía del presidio, ni a Belarmino Tomás ni a mí, que regresábamos de la expatriación, se nos permitió hablar. De Écija fuimos expulsados a tiros por nuestros propios correligionarios, tres diputados socialistas. Gracias a la decisión de Juan Negrín, que pistola en mano protegía al líder centrista con su formidable anatomía, al policía sevillano Sáez y al jefe de la Guardia Municipal de Carmona, que revolver en mano, de pie en los estribos del automóvil y cubriendo con sus cuerpos las ventanillas del coche, lograron abrirme paso hacia la carretera de Córdoba, mientras muchachos de la Motorizada, respaldados contra los muros de la plaza de toros, protegían mi retirada con el fuego de sus pistolas ametralladoras...”. (Indalecio Prieto, Socialista y Español. Octavio Cabezas. 2005).

 

Otra más. Titular de la entrevista perdida a Largo Caballero: “Habrá Soviet en España cuando caiga Azaña”. Declaraciones al periodista estadounidense Edward Knoblaugh poco antes de la Guerra Civil.

 

Los sanchistas lo ignoran. ¡A qué no me equivoco! ¿Este personaje es el héroe de Pedro Sánchez?

Y, para que no se engañen los socialistas actuales, excrecencia del caballerismo, Largo evidencia que su bandera no es la tricolor: “Tenemos que luchar, como sea, hasta que en las torres y en los edificios oficiales ondee no la bandera tricolor de una República burguesa, sino la bandera roja de la Revolución Socialista”.

Lo siento, pero, a veces, la historia, con documentos, no coincide con la memoria, una función del cerebro, siempre subjetiva. Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio.

Eugenio-Jesús de Ávila

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