Eugenio de Ávila 1
Jueves, 08 de Julio de 2021
ESPERPENTO

España: de la corrupción política generalizada a la persecución del solomillo

[Img #54878]Repasando las  reivindicaciones de las izquierdas ¿españolas? modernas he llegado a la conclusión de que son  absolutamente pequeño burguesas. Las siniestras españolas de ahora no tienen nada que ver con sus abuelos ni padres ideológicos. Los políticos izquierdistas españoles –con perdón por el calificativo-, los actuales, no tienen ni callo en el alma ni en el cuerpo. No representan a los obreros. En absoluto. El PSOE fue un partido obrerista durante la II República y buscó la revolución, dirigido por Largo Caballero, que sí fue obrero.

 

 Durante el franquismo dejó el martillo y la hoz, que es instrumento del agro, sector primario al que odiaban los marxistas, y se diluyó. Aparecieron los socialistas al inicio de la transición. ¿De dónde salieron? Eso se preguntaba un profesor en una película de Bardem, el tío del actor, ese burgués comunista, que no es tal oxímoron, aunque lo pueda parecer.  No daban miedo a la burguesía. Desde Alemania y USA les llegaron viandas económicas.

 

Había mosqueo con el PCE, que antaño ya se había convertido en un partido socialdemócrata. Tras el desmoronamiento de UCD, partido construido para aguantar unos años la llegada del "clan de la tortilla" sevillano, Felipe y Guerra, a La Moncloa, el felipismo ejecutó las reconversiones que exigía el gran capital europeo y norteamericano para instalar sus grandes empresas en España. La derecha de Fraga jamás podría haber realizado esas reformas estructurales. No necesito explicarlo.

 

Y, como el poder corrompe, el felipismo inició las primeras corrupciones de la democracia. Que yo recuerde, siendo alcalde Tierno Galván, “víbora con dioptrías”, como lo definió Alfonso Guerra, con su gracia irónica andaluza, se conoció un feo asunto con  las “basuras” en el Ayuntamiento de la capital de España, cuando Alonso Puerta, ingeniero de carrera, teniente de alcalde y secretario general de la Federación Socialista Madrileña,  denunció un supuesto caso de corrupción. Pues hete aquí que fue expulsado del PSOE. Honradez acrisolada.

 

Después se alcanzó el desmadre de la depravación política, que se extendió en todo tipo de instituciones. Aquí, en Zamora, un 1 de agosto de 1987, se producía la primera compra de un político, socialista, en la Diputación, que evitó la gobernanza de la institución por parte del PSOE-CDS. Empresarios, afines al PP, recaudaron unos cuantos millones –se habla de hasta 40 kilos de entonces- para comprar voluntades y que el poder se mantuviera en las mismas manos políticas, que repartían las obras digitalmente.

 

PSOE y PP ya se habían manchado. Necesitaban mucho dinero para comprar a periodistas, medios de comunicación, políticos, empresarios…Mientras, en Cataluña, Pujol, el arquitecto del secesionismo catalán, diseñaba, a años vista, la independencia de aquella región española. El felipismo pudo acabar con el Honorable. Pero no quiso. ¿Por qué? ¡Quién lo sabe! Los magistrados lígrimos quisieron que la Justicia se cumpliese. González mando parar a los jueces.

 

Mientras ETA asesinaba a militares, políticos, mujeres, ancianos y niños, España asumía la corrupción política como un virus. Pero no había vacunas conocidas para este Covid público. La Justicia, que perdió su independencia global desde el año 1985, merced, como siempre, al PSOE, mostraba sus carencias para detener esa pandemia de perversión, depravación e inmoralidad. Se contagiaron todos, además de los políticos, transmisores principales; periodistas, empresarios, funcionarios…

 

El PSOE, cuando el felipismo ya era un recuerdo, batió la marca de la corrupción con los célebres EREs, silenciados por la prensa del régimen. El PP se corrompía más en lo individual que lo colectivo, sutil diferencia con los socialistas. Donde no existe ideología, surge el egoísmo. Cada menda a lo suyo.

 

Y este fango vivía la democracia española, cuando aconteció el 11-M, aún no esclarecido; las presidencias del nefasto Zapatero, el hombre que abrió la puerta de la destrucción de España a la ultraderecha burguesa catalana, y que permitió al partido de la ETA parasitar el sistema, tanto que ahora cogobierna el régimen.

 

Rajoy no cambió ni una sola ley zapaterista. Se lo tragó todo. Pidió a los liberales que se fueran del PP, que formaran su propio partido. ¿Hay liberales en España, por cierto? Los populares siguieron sus mangancias personales –algunos acabaron en la cárcel- tanto que Pedro Sánchez se permitió presentar una moción de censura, con el apoyo del neocomunismo burgués y los que trabajan para la destrucción de la nación más antigua de Europa.

 

Antes conocimos un golpe de Estado de una institución del Estado, la Generalidad. Los golpistas, indultados después por un presidente de lo que debería ser un partido jacobino, por un político que cometía felonía consigo mismo; un presidente duplicado, que es y no es, que está y no está. Ser y no ser.

 

 

Lo que siguió, ya lo conoce el personal. Solo el hincha político, como el de fútbol, no ve las zancadillas de su partido, las penas máximas sin sancionar, los empujones. Y así nos situamos en este 8 de julio de 2021, tratando de metabolizar que comer carne es malo, que las vacas contaminan con metano la atmósfera y otras memeces más de un ministro de Unidas Podemos, que agasajó a los invitados a su boda con excelentes solomillos. En breve, Irene Montero advertirá que las alcachofas y las coliflores sienten, que sufren, que padecen. ¡Qué las indulten también!

 

¡Cómo es posible que el tal Garzón, no el juez prevaricador, sino el ministro del Consumo, lidere Izquierda Unida, una formación en la que milita gente tan sobria, tan contenida, tan suya, tan especial y discreta como Guarido, Viñas y demás habitantes de esta aldea global que es Zamora! No entiendo nada. Me estoy trastornando. Quizá me he muerto y vivo en el Purgatorio católico, donde los curas catalanes son nacionalistas, siendo el catolicismo, por definición, universal.

 

España: de la corrupción generalizada a la prohibición de comer carne. Ideas pequeño burguesas por doquier. De un señorito, nunca se espere una revolución obrera. Solo estupideces, boutades, sandeces. Hay gente de izquierdas que no sabe que es muy conservadora.

Eugenio-Jesús de Ávila

 

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  • José Carlos

    José Carlos | Jueves, 08 de Julio de 2021 a las 23:42:32 horas

    El voto comprado al PSOE cuando iba a ser nombrado Manuel Riesco PTE Diputación fue de 15 millones de pesetas entregadas en un Pub de la calle Amargura.el diputado qué se vendió falleció hace unos años en Ceuta en un accidente.

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