ME QUEDA LA PALABRA
Pedro Sánchez se olvida de Zamora en la remodelación de su Gobierno
Ni Fagúndez ni Fernández Blanco reciben las carteras de Defensa e Infraestructuras
Pedro Sánchez vuelve a olvidarse de Zamora. Me explico: Me esperaba que Antidio Fagúndez recibiese la cartera de Defensa para acelerar la instalación de una unidad militar en Monte la Reina. Y también que Fernández Blanco asumiese la de Ábalos, con lo que la N-122 entre la capital de la provincia y la frontera lusa se transformaría en autovía.
Pues hete aquí que, para nuestra desgracia, todavía ni un solo zamorano que, además sea socialista, posee méritos para ocupar una cartera ministerial en este ejecutivo de cerebros privilegiados, con currículos tan fantásticos como los de los de Unidas Podemos. No se nos tiene en cuenta.
El partido de los obreros se olvida de una provincia de gente humilde, de personas rendidas, silentes, pusilánimes, que no da guerra ninguna. ¡Con la ilusión que teníamos los zamoranos en que este presidente, con el que Dios bendijo la tierra de María Santísima, elevase a esos dos paisanos a ministros, para que nuestra tierra diera ese “gran salto adelante”, del que ha hablado hoy Pedro Sánchez, cuando dio explicaciones de la remodelación de su Gobierno. Por cierto, eso de “gran salto adelante” me recuerda al de Mao, que consistía en una serie de medidas políticas, económicas y sociales que después causaron cientos de miles de muertos en China.
A nuestro galán socialista le traiciona el subconsciente. Él piensa en mandarín. Él es un “amarillo” más que se está jugando España a los “chinos” con los secesionistas. Sánchez quiere que España sea China, pero piensa que los zamoranos, como Fagúndez y Fernández Blanco, no somos chinos, sino un poco gallegos y otro tanto lusos, de la Beltraneja. Una pena. El gran salto adelante que hubiera dado nuestra geografía con dos ministros de los nuestros.
Por lo demás, ha habido criba en La Moncloa, de donde parte el Walt Disney de la política,Iván Redondo, el de las ideas peregrinas que ejecutó Sánchez desde que es presidente de esta nación descerebrada, desmoralizada, contaminada y en almoneda. También se va Carmen Calvo, la de Pixi y Dixi y la del dinero público que no es de nadie. Y el astronauta deja el Ministerio de Ciencia para meterse en una cápsula que se lo lleve a los anillos de Saturno. ¡Qué gracia! Pero sigue el ministro del solomillo, este comunista que predica la lechuga pero en secreto se devora un asado de cordero. Y salen otros tantos que desconozco, que no hicieron nada, pero ocuparon asiento y cobraron sueldos importantes.
En fin, insisto, tenía una gran ilusión por ver a dos zamoranos en ministerios cruciales para el futuro de nuestra geografía. Resignación. Zamora ha dado hoy, con esta remodelación, un gran salto hacia atrás. Somos la provincia cangrejo, que tiene por capital a la ciudad pretérito. Recemos. Yo soy ateo.
Eugenio-Jesús de Ávila
Pedro Sánchez vuelve a olvidarse de Zamora. Me explico: Me esperaba que Antidio Fagúndez recibiese la cartera de Defensa para acelerar la instalación de una unidad militar en Monte la Reina. Y también que Fernández Blanco asumiese la de Ábalos, con lo que la N-122 entre la capital de la provincia y la frontera lusa se transformaría en autovía.
Pues hete aquí que, para nuestra desgracia, todavía ni un solo zamorano que, además sea socialista, posee méritos para ocupar una cartera ministerial en este ejecutivo de cerebros privilegiados, con currículos tan fantásticos como los de los de Unidas Podemos. No se nos tiene en cuenta.
El partido de los obreros se olvida de una provincia de gente humilde, de personas rendidas, silentes, pusilánimes, que no da guerra ninguna. ¡Con la ilusión que teníamos los zamoranos en que este presidente, con el que Dios bendijo la tierra de María Santísima, elevase a esos dos paisanos a ministros, para que nuestra tierra diera ese “gran salto adelante”, del que ha hablado hoy Pedro Sánchez, cuando dio explicaciones de la remodelación de su Gobierno. Por cierto, eso de “gran salto adelante” me recuerda al de Mao, que consistía en una serie de medidas políticas, económicas y sociales que después causaron cientos de miles de muertos en China.
A nuestro galán socialista le traiciona el subconsciente. Él piensa en mandarín. Él es un “amarillo” más que se está jugando España a los “chinos” con los secesionistas. Sánchez quiere que España sea China, pero piensa que los zamoranos, como Fagúndez y Fernández Blanco, no somos chinos, sino un poco gallegos y otro tanto lusos, de la Beltraneja. Una pena. El gran salto adelante que hubiera dado nuestra geografía con dos ministros de los nuestros.
Por lo demás, ha habido criba en La Moncloa, de donde parte el Walt Disney de la política,Iván Redondo, el de las ideas peregrinas que ejecutó Sánchez desde que es presidente de esta nación descerebrada, desmoralizada, contaminada y en almoneda. También se va Carmen Calvo, la de Pixi y Dixi y la del dinero público que no es de nadie. Y el astronauta deja el Ministerio de Ciencia para meterse en una cápsula que se lo lleve a los anillos de Saturno. ¡Qué gracia! Pero sigue el ministro del solomillo, este comunista que predica la lechuga pero en secreto se devora un asado de cordero. Y salen otros tantos que desconozco, que no hicieron nada, pero ocuparon asiento y cobraron sueldos importantes.
En fin, insisto, tenía una gran ilusión por ver a dos zamoranos en ministerios cruciales para el futuro de nuestra geografía. Resignación. Zamora ha dado hoy, con esta remodelación, un gran salto hacia atrás. Somos la provincia cangrejo, que tiene por capital a la ciudad pretérito. Recemos. Yo soy ateo.
Eugenio-Jesús de Ávila


















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