POLÍTICA
España “deconstruida" por sus enemigos
Mientras Sánchez remodela su parte del Gobierno, lo que le queda
La remodelación del Gobierno de ese audaz artista político que es Pedro Sánchez me ha sorprendido. Lo confieso. El gran salto adelante me temo que será el baile de la Yenka: izquierda, derecha, adelante, atrás, un, dos, tres. El presidente pacta hasta con el diablo para mantenerse en el poder. Muy humano. La vida provinciana incapacita al periodista para juzgar los sucedidos madrileños. No obstante, por si existía alguna duda, hay dos Españas. La que gobierna, a medidas con Unidas Podemos, Sánchez y la que administran los secesionistas.
Cuando España se convierta en Expaña, el PSOE tardará en ganar unas elecciones, en gobernar los territorios históricos, léase Galicia, Asturias, Cantabria, Castilla y León, Extremadura, Madrid, Castilla La Mancha, Murcia, Andalucía y los dos archipiélagos. Porque los que nos sentimos españoles, los que somos jacobinos y partidarios de la unidad, nunca olvidaremos que fue un gobierno socialista el que quebró España, la nación más antigua de Europa.
Estoy dando por hecho que Cataluña y el País Vasco pasarán a ser repúblicas independientes. Quizá, por intereses económicos, formarán parte del resto de España con estados confederados, con el objetivo de seguir viviendo a cuenta de los españoles. Pero no aportarán un solo euro a la nación de la que formaron parte durante cinco siglos.
Me cuentan, personas, españoles, progresistas, que el odio en Cataluña se mastica, se bebe y se come. Cuando salte una chispa, se producirá un incendio descomunal. Se debe a que los gobiernos centrales, desde Felipe González, pasando por los de Aznar y Rajoy, y con especial énfasis en el de Zapatero, consintieron que la Educación se dejase en manos de los nacionalistas. En escuelas y colegios, docentes ejecutaron proselitismo de sus ideas y sembraron el odio, el asco, la aversión a todo lo que oliese, supiese, recordarse a España. Aquellos niños de hace 40 años, son ahora adultos que dirigen empresas, que trabajan en las administraciones catalanes y vascas, que realizan programas de televisión, que dominan las universidades y el ocio, que se apoderaron de las almas de los más débiles, de los menos preparados, de los menos dotados. La educación siempre se ha querido para aplatanar al pueblo.
España, pues, no la gobierna Pedro Sánchez. Nunca es triste la verdad pero no tiene remedio. Lo que queda de España la gobiernan, la deconstruyen, los hijos del odio, de la náusea, de la repugnancia, gente de extrema derecha, golpistas y filoetarras. Su objetivo, desintegrarla. El inquilino de La Moncloa, ser magnánimo, nuestro Gandhi, mientras juega a las cartas con sus ministros y asesores, quita y pon, y se traga al comunista vegetariano, admirado de la dictadura cubana; a la reina morada y a las damas de su corte, que gobiernan a su aire, a su antojo. Un dato: hay 17 ministros del PSOE en el Gobierno. Bien. Sánchez ha destituido a siete, lo que significa que ha echado del Consejo de Ministros al 41% de su ejecutivo. No cuento a los cinco de Unidas Podemos, que van por libres y son intocables.Cruenta remodelación del Gobierno. Sangre socialista por doquier.
España se desmorona. La remodelación del Gobierno no impedirá a sus enemigos alcanzar sus objetivos. La nación, crucificada: “Se repartieron mis ropas y echaron a suerte mi túnica". Por mi parte, me quedo, como soy un barroco, con Quevedo: “Miré los muros de la patria mía, si un tiempo fuertes ya desmoronados”.
Eugenio-Jesús de Ávila
La remodelación del Gobierno de ese audaz artista político que es Pedro Sánchez me ha sorprendido. Lo confieso. El gran salto adelante me temo que será el baile de la Yenka: izquierda, derecha, adelante, atrás, un, dos, tres. El presidente pacta hasta con el diablo para mantenerse en el poder. Muy humano. La vida provinciana incapacita al periodista para juzgar los sucedidos madrileños. No obstante, por si existía alguna duda, hay dos Españas. La que gobierna, a medidas con Unidas Podemos, Sánchez y la que administran los secesionistas.
Cuando España se convierta en Expaña, el PSOE tardará en ganar unas elecciones, en gobernar los territorios históricos, léase Galicia, Asturias, Cantabria, Castilla y León, Extremadura, Madrid, Castilla La Mancha, Murcia, Andalucía y los dos archipiélagos. Porque los que nos sentimos españoles, los que somos jacobinos y partidarios de la unidad, nunca olvidaremos que fue un gobierno socialista el que quebró España, la nación más antigua de Europa.
Estoy dando por hecho que Cataluña y el País Vasco pasarán a ser repúblicas independientes. Quizá, por intereses económicos, formarán parte del resto de España con estados confederados, con el objetivo de seguir viviendo a cuenta de los españoles. Pero no aportarán un solo euro a la nación de la que formaron parte durante cinco siglos.
Me cuentan, personas, españoles, progresistas, que el odio en Cataluña se mastica, se bebe y se come. Cuando salte una chispa, se producirá un incendio descomunal. Se debe a que los gobiernos centrales, desde Felipe González, pasando por los de Aznar y Rajoy, y con especial énfasis en el de Zapatero, consintieron que la Educación se dejase en manos de los nacionalistas. En escuelas y colegios, docentes ejecutaron proselitismo de sus ideas y sembraron el odio, el asco, la aversión a todo lo que oliese, supiese, recordarse a España. Aquellos niños de hace 40 años, son ahora adultos que dirigen empresas, que trabajan en las administraciones catalanes y vascas, que realizan programas de televisión, que dominan las universidades y el ocio, que se apoderaron de las almas de los más débiles, de los menos preparados, de los menos dotados. La educación siempre se ha querido para aplatanar al pueblo.
España, pues, no la gobierna Pedro Sánchez. Nunca es triste la verdad pero no tiene remedio. Lo que queda de España la gobiernan, la deconstruyen, los hijos del odio, de la náusea, de la repugnancia, gente de extrema derecha, golpistas y filoetarras. Su objetivo, desintegrarla. El inquilino de La Moncloa, ser magnánimo, nuestro Gandhi, mientras juega a las cartas con sus ministros y asesores, quita y pon, y se traga al comunista vegetariano, admirado de la dictadura cubana; a la reina morada y a las damas de su corte, que gobiernan a su aire, a su antojo. Un dato: hay 17 ministros del PSOE en el Gobierno. Bien. Sánchez ha destituido a siete, lo que significa que ha echado del Consejo de Ministros al 41% de su ejecutivo. No cuento a los cinco de Unidas Podemos, que van por libres y son intocables.Cruenta remodelación del Gobierno. Sangre socialista por doquier.
España se desmorona. La remodelación del Gobierno no impedirá a sus enemigos alcanzar sus objetivos. La nación, crucificada: “Se repartieron mis ropas y echaron a suerte mi túnica". Por mi parte, me quedo, como soy un barroco, con Quevedo: “Miré los muros de la patria mía, si un tiempo fuertes ya desmoronados”.
Eugenio-Jesús de Ávila


















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