PRIMERA DIVISIÓN RFEF
El Zamora, goleado por un Logroñés que marcó cuatro goles en sus primeras cuatro llegadas
Los rojibancos gozaron de una doble ocasión en el minuto 1, pero el cuadro riojano marcó su primer tanto, en el minuto 20, en su primer disparo a puerta, y el segundo, en la segunda oportunidad, minuto 29
¿Por qué perdió y, además, por goleada, ante el Logroñés? Intentaré explicárselo. Primero, porque no aprovechó sus oportunidades nada más comenzar el choque; segundo, por el cuadro riojano sacó partido de su primera ocasión, facilitada por el enésimo error defensivo de este inicio de la competición; después, porque el rival acertó en sus primeros disparos entre los tres palos, y, por último, porque el cuadro de La Rioja es un equipo veterano que, con ventaja holgada en el marcador, desarrolla un juego sin fisuras, sin alegrías y colectivo. Si exceptúas a Guarrochena, hecho en la cantera del Athletic Club, ninguno de los jugadores visitantes destacó por encima de los demás. Y otra cuestión fundamental, el once inicial del Zamora solo tiene un jugador que supera el metro ochenta, delanteros que carecen de una gran envergadura, con lo que apenas saca provecho del fútbol estático y, en defensa, se ve superado en el juego aéreo. Y poco más que decir.
Pocos cambios respecto al once inicial en Madrid, salvo la baja de Piña, sancionado, y de Coscia, que empezó el partido en el banquillo. Baselga ocupó su posición. Empezaron los rojiblancos con muchas ganas, como si saliesen convencidos que este 11 de septiembre podría ser una gran noche. Así, en el minuto 1, el Zamora gozó de dos ocasiones consecutivas, a huevo, para adelantarse en el marcador, pero nadie acertó a empujar la pelota en la meta de Serantes. El Logroñes esperaba. El cuadro rojiblanco, sin hacer maravillas, sin brillo en la medular, porque ni Ramos ni Luque aparecían, dominaba el encuentro. Todo iba bien, hasta que en el minuto 20, un centro alto desde la derecha no acierta a despejarlo Navas, que estaba dentro del área. El balón llegó a pies de Iñaqui que largo un disparo cruzado que no vio Jon Mikel. El cuadro de Movilla acusó el golpe. Quedó groggy, deambulando por el césped. Para colmo de males, mientras estaba tocado, sin levantar cabeza, otra pelota perdida en la medular por Luque, origina el segundo tanto riojano, que llegó por la derecha, con disparo que rechaza Jon Mikel por el centro para que Guarrochena, más atento que los centrales rojiblancos, anote su primer gol, segundo visitante. Minuto 29.
Estaba claro que había que marcar antes de que concluyese la primera mitad si el Zamora pensaba en remontar. No fue así. Sin más, a los vestuarios.
Movilla no se anduvo con tonterías y realizó dos cambios nada más iniciar la segunda entrega: Xisco y Dani Hernández, al que no le salió ni uno solo de sus clásicos regates, se quedaban en la grada, para que intentarán mejorar sus prestaciones Diego y Garay. El charró pudo marcar el primer gol rojiblanco nada más saltar al campo. Pero Serantes puso rúbrica a su testarazo. Y, de nuevo, el Logroñés acertaba con su tercera ocasión. Minuto 48. Jugada por la derecha del ataque visitante, un filón para sus intereses, con centro al borde del área y remate raso, junto al palo izquierdo, de Guarrochena. Esa fue la diferencia entre el Zamora y el Logroñés. La plantilla rojiblanca no tiene un jugador como el goleador vasco y, además, tampoco contó con la suerte a su favor, sino todo lo contrario.
El partido ya estaba perdido. Movilla quemó las últimas naves. Kepa sustituía a Navas, en el minuto 55, y Coscia a Losada, en el 59. Mejoró el cuadro rojiblanco, porque el exterior vasco desbordaba bien por su banda y puso centros al área, y Diego demostró otra vez que ha llegado al Zamora a demostrar su calidad. Jugador rápido, alto y que se lo deja todo en el campo. Coscia pudo acortar distancias en el 62, pero su cabezazo se fue por encima del larguero.
Y llegó la cuarta ocasión del Logroñés y su cuarto tanto. Minuto 74. Otra vez Guarrochena. El Zamora pese a recibir tan severo y, si se quiere, injusto castigo, intentó levantarse del suelo. Movilla realizaba su último cambio, dando entrada a Jorge Fernández por Cordero. El técnico vasco dejaba a su equipo con tres defensas y se lanzó al ataque por la diestra, por la siniestra y por donde fuera posible. Así, Diego, a centro de Kepa, marcaba de excelente cabezazo el tanto rojiblanco. Minuto 82. El Zamora buscó una segunda diana, que pudo lograrla Coscia, pero volvió a faltar suerte. Si bien el Logroñés también pudo anotar el quinto.
Movilla tendrá que trabajar con jugadores esenciales que todavía no alcanzaron su mejor estado de forma, casos de Carlos Ramos, esencial para los intereses del equipo; Dani Hernández, Luque, Navas, Parra y Jon Rojo. Tampoco la plantilla tiene jugadores de físico importante para imponerse en el juego aéreo, ni un extremo zurdo claro. La medular ni crea ni destruye. Y la defensa resulta muy vulnerable por las bandas y esta noche, ante la ausencia de Piña, también por el centro. Por lo tanto, si al mal fario, que el rival anote cuatro goles en sus primeras cuatro ocasiones, añadimos esas carencias físicas y tácticas, normal que los rojiblancos solo hayan sumado un punto de los nueve posibles. Habrá que ganar en Tudela. Pero esta temporada hay que pensar en la permanencia. Dejemos de soñar en mayores objetivos. No hay más.
¿Por qué perdió y, además, por goleada, ante el Logroñés? Intentaré explicárselo. Primero, porque no aprovechó sus oportunidades nada más comenzar el choque; segundo, por el cuadro riojano sacó partido de su primera ocasión, facilitada por el enésimo error defensivo de este inicio de la competición; después, porque el rival acertó en sus primeros disparos entre los tres palos, y, por último, porque el cuadro de La Rioja es un equipo veterano que, con ventaja holgada en el marcador, desarrolla un juego sin fisuras, sin alegrías y colectivo. Si exceptúas a Guarrochena, hecho en la cantera del Athletic Club, ninguno de los jugadores visitantes destacó por encima de los demás. Y otra cuestión fundamental, el once inicial del Zamora solo tiene un jugador que supera el metro ochenta, delanteros que carecen de una gran envergadura, con lo que apenas saca provecho del fútbol estático y, en defensa, se ve superado en el juego aéreo. Y poco más que decir.
Pocos cambios respecto al once inicial en Madrid, salvo la baja de Piña, sancionado, y de Coscia, que empezó el partido en el banquillo. Baselga ocupó su posición. Empezaron los rojiblancos con muchas ganas, como si saliesen convencidos que este 11 de septiembre podría ser una gran noche. Así, en el minuto 1, el Zamora gozó de dos ocasiones consecutivas, a huevo, para adelantarse en el marcador, pero nadie acertó a empujar la pelota en la meta de Serantes. El Logroñes esperaba. El cuadro rojiblanco, sin hacer maravillas, sin brillo en la medular, porque ni Ramos ni Luque aparecían, dominaba el encuentro. Todo iba bien, hasta que en el minuto 20, un centro alto desde la derecha no acierta a despejarlo Navas, que estaba dentro del área. El balón llegó a pies de Iñaqui que largo un disparo cruzado que no vio Jon Mikel. El cuadro de Movilla acusó el golpe. Quedó groggy, deambulando por el césped. Para colmo de males, mientras estaba tocado, sin levantar cabeza, otra pelota perdida en la medular por Luque, origina el segundo tanto riojano, que llegó por la derecha, con disparo que rechaza Jon Mikel por el centro para que Guarrochena, más atento que los centrales rojiblancos, anote su primer gol, segundo visitante. Minuto 29.
Estaba claro que había que marcar antes de que concluyese la primera mitad si el Zamora pensaba en remontar. No fue así. Sin más, a los vestuarios.
Movilla no se anduvo con tonterías y realizó dos cambios nada más iniciar la segunda entrega: Xisco y Dani Hernández, al que no le salió ni uno solo de sus clásicos regates, se quedaban en la grada, para que intentarán mejorar sus prestaciones Diego y Garay. El charró pudo marcar el primer gol rojiblanco nada más saltar al campo. Pero Serantes puso rúbrica a su testarazo. Y, de nuevo, el Logroñés acertaba con su tercera ocasión. Minuto 48. Jugada por la derecha del ataque visitante, un filón para sus intereses, con centro al borde del área y remate raso, junto al palo izquierdo, de Guarrochena. Esa fue la diferencia entre el Zamora y el Logroñés. La plantilla rojiblanca no tiene un jugador como el goleador vasco y, además, tampoco contó con la suerte a su favor, sino todo lo contrario.
El partido ya estaba perdido. Movilla quemó las últimas naves. Kepa sustituía a Navas, en el minuto 55, y Coscia a Losada, en el 59. Mejoró el cuadro rojiblanco, porque el exterior vasco desbordaba bien por su banda y puso centros al área, y Diego demostró otra vez que ha llegado al Zamora a demostrar su calidad. Jugador rápido, alto y que se lo deja todo en el campo. Coscia pudo acortar distancias en el 62, pero su cabezazo se fue por encima del larguero.
Y llegó la cuarta ocasión del Logroñés y su cuarto tanto. Minuto 74. Otra vez Guarrochena. El Zamora pese a recibir tan severo y, si se quiere, injusto castigo, intentó levantarse del suelo. Movilla realizaba su último cambio, dando entrada a Jorge Fernández por Cordero. El técnico vasco dejaba a su equipo con tres defensas y se lanzó al ataque por la diestra, por la siniestra y por donde fuera posible. Así, Diego, a centro de Kepa, marcaba de excelente cabezazo el tanto rojiblanco. Minuto 82. El Zamora buscó una segunda diana, que pudo lograrla Coscia, pero volvió a faltar suerte. Si bien el Logroñés también pudo anotar el quinto.
Movilla tendrá que trabajar con jugadores esenciales que todavía no alcanzaron su mejor estado de forma, casos de Carlos Ramos, esencial para los intereses del equipo; Dani Hernández, Luque, Navas, Parra y Jon Rojo. Tampoco la plantilla tiene jugadores de físico importante para imponerse en el juego aéreo, ni un extremo zurdo claro. La medular ni crea ni destruye. Y la defensa resulta muy vulnerable por las bandas y esta noche, ante la ausencia de Piña, también por el centro. Por lo tanto, si al mal fario, que el rival anote cuatro goles en sus primeras cuatro ocasiones, añadimos esas carencias físicas y tácticas, normal que los rojiblancos solo hayan sumado un punto de los nueve posibles. Habrá que ganar en Tudela. Pero esta temporada hay que pensar en la permanencia. Dejemos de soñar en mayores objetivos. No hay más.




















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