NOCTURNOS
No ames a quien no te ama
Hay días que vives como amas, sin ganas. Ahora, cuando escribo estas tonterías, vivo por inercia, y no sueño con amar a mujer alguna. Se vive para amar y ser amado. Sin en ese sentimiento, nada tiene importancia.
Hay que prepararse para vivir. Saber que duele, que se suceden las cuitas, que existen también instantes mágicos, que el tiempo se burla de ti, que nunca se sabe lo que te queda. Hay que reírse de ti mismo antes de que los demás se mofen de tu persona, de tu físico, de tu inteligencia.
Yo he vivido con pasión. He mordido la vida como el felino su presa. He amado con locura a una mujer que me tomó por un Romeo desfasado. Dejó mi volcán sin lava. Ya solo queda de mí el cráter y hedor a azufre. La amaré siempre, aunque haya jugado conmigo. Me enamoré de su belleza. Me conmovió su talento, su clase, su elegancia. Hay noches que mueres como vives, sin ganas; que amas en silencio, que te mira tu can con pena. Hoy la amé. Mañana dejaré de amarla. No se puede vivir por inercia. No des tu amor a quién no te ama, porque perderás lo más hermoso que guardas en tu alma. Hazme caso. Si no es así, morirás con los ojos anegados en lágrimas y la boca cerrada.
Eugenio-Jesús de Ávila
Hay días que vives como amas, sin ganas. Ahora, cuando escribo estas tonterías, vivo por inercia, y no sueño con amar a mujer alguna. Se vive para amar y ser amado. Sin en ese sentimiento, nada tiene importancia.
Hay que prepararse para vivir. Saber que duele, que se suceden las cuitas, que existen también instantes mágicos, que el tiempo se burla de ti, que nunca se sabe lo que te queda. Hay que reírse de ti mismo antes de que los demás se mofen de tu persona, de tu físico, de tu inteligencia.
Yo he vivido con pasión. He mordido la vida como el felino su presa. He amado con locura a una mujer que me tomó por un Romeo desfasado. Dejó mi volcán sin lava. Ya solo queda de mí el cráter y hedor a azufre. La amaré siempre, aunque haya jugado conmigo. Me enamoré de su belleza. Me conmovió su talento, su clase, su elegancia. Hay noches que mueres como vives, sin ganas; que amas en silencio, que te mira tu can con pena. Hoy la amé. Mañana dejaré de amarla. No se puede vivir por inercia. No des tu amor a quién no te ama, porque perderás lo más hermoso que guardas en tu alma. Hazme caso. Si no es así, morirás con los ojos anegados en lágrimas y la boca cerrada.
Eugenio-Jesús de Ávila















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