SANIDAD
Decálogo de criticas a las propuestas de la Consejería de Sanidad
El Movimiento en Defensa de la Sanidad Pública de Zamora expone diez razones en contra de las propuestas de reestructuración de la Atención Primera por parte de la Consejería de Sanidad
El Movimiento en Defensa de la Sanidad Pública, que lideran Carlos Pedrero y Jerónimo Cantuche, expuso hoy un decálogo de razones contra las nuevas propuestas de reestructuración de la Atención Primaria de la Junta de Castilla y León, en rueda de prensa en la que estuvieron acompañados por una médico y otras personas afectadas por la actual situación sanitaria.
La primera propuesta pretende que los centros de Salud deberán atender, como mínimo, a 5.000 habitantes. Según Pedrero y Cantuche la suma de habitantes de las comarcas zamoranas no llegan a este cifra.
La segunda cuestión afirma que “unificar o disgregar son formas sutiles de decir que desaparece alguno de los centros de Salud, pues “de dos centros que se unifican, solo quedará uno, desapareciendo el otro, y, cuando disgregan, dividen la zona en partes para unirlas a otras zonas, y, por lo tanto, también ese centro desaparece.
La Junta fija un cupo mínimo de 400 personas por médico, medida que “supone que las plazas de médicos de menos de 400 pacientes desaparecerán, y se reducirá el número de médicos de cada zona, con lo cual aumentará para los que queden el número de localidades a asistir”.
La Consejería de Sanidad establece que pueden suprimirse plazas en el medio rural en una determinada categoría y estas serán creadas en la misma u otra categoría “similar” en la capital. Pero, con esto “suprimirán la plaza de un médico en un pueblo y la crearán nueva en la ciudad, bien de médico, ya de enfermera”.
Dice la consejera que “no se perderán plazas de ninguna categoría en la provincia, pero estas plazas “cambiarán del medio rural al urbano, y el aumento de plantilla que se plantea es un brindis al sol, ni dicen cuándo ni cómo ni dónde se crearán”.
La Consejería creará consultorios de atención diaria y que con ello mejorará el acceso de los ciudadanos, pero “la elección de estos consultorios está basada en el tamaño y en el equipamiento, ignorando la distancia al mismo de las localidades o el tamaño de la población que acoge, que es lo fundamental para que sea accesible”.
También nos llevarán en taxis o furgonetas al consultorio de atención diaria, pero “no nos dicen si saldremos a primera hora de la mañana, recorreremos toda la zona y tras la consulta nos devolverán a nuestra casa a primera hora de la tarde, veremos…”.
Crearán puntos de guardia (PAC vinculado), atendidos solamente por una enfermera, donde el médico estará al teléfono en otro puto de urgencias. La dotación mínima de cualquier punto de guardia debe ser presencia de un médico y una enfermera. Los PAC vinculados los sitúan solo en el medio rural. “No concretan el aumento de recursos necesarios de transporte sanitario para garantizar la isócrona de 30 minutos en atención urgente, en todo caso es algo materialmente imposible cuando el número de urgencias es impredecible”.
Al parecer se generaliza la cita previa, pero “lejos de proponer medidas de mejora en la red telefónica o Internet en el medio rural, “lo derivan a la posible colaboración de terceros”. Se propone el aumento del personal administrativo de los centros, pero “no se aborda el aumento del soporte telefónico par que las líneas no se colapsen”.
Y, como colofón, “no aborda el problema principal: la falta de médicos de familia, tanto en el medio rural como en el urbano, ni la adecuación sanitaria a la enorme dispersión de la población y a la despoblación que sufrimos, porque necesitamos que la frecuencia de la asistencia se adecúe a la realidad de la población actual, pues la establecida es la del año 1986, y la asistencia no puede quedar supeditada por la disminución de la población de las localidades solo a la demanda”.
El Movimiento en Defensa de la Sanidad Pública, que lideran Carlos Pedrero y Jerónimo Cantuche, expuso hoy un decálogo de razones contra las nuevas propuestas de reestructuración de la Atención Primaria de la Junta de Castilla y León, en rueda de prensa en la que estuvieron acompañados por una médico y otras personas afectadas por la actual situación sanitaria.
La primera propuesta pretende que los centros de Salud deberán atender, como mínimo, a 5.000 habitantes. Según Pedrero y Cantuche la suma de habitantes de las comarcas zamoranas no llegan a este cifra.
La segunda cuestión afirma que “unificar o disgregar son formas sutiles de decir que desaparece alguno de los centros de Salud, pues “de dos centros que se unifican, solo quedará uno, desapareciendo el otro, y, cuando disgregan, dividen la zona en partes para unirlas a otras zonas, y, por lo tanto, también ese centro desaparece.
La Junta fija un cupo mínimo de 400 personas por médico, medida que “supone que las plazas de médicos de menos de 400 pacientes desaparecerán, y se reducirá el número de médicos de cada zona, con lo cual aumentará para los que queden el número de localidades a asistir”.
La Consejería de Sanidad establece que pueden suprimirse plazas en el medio rural en una determinada categoría y estas serán creadas en la misma u otra categoría “similar” en la capital. Pero, con esto “suprimirán la plaza de un médico en un pueblo y la crearán nueva en la ciudad, bien de médico, ya de enfermera”.
Dice la consejera que “no se perderán plazas de ninguna categoría en la provincia, pero estas plazas “cambiarán del medio rural al urbano, y el aumento de plantilla que se plantea es un brindis al sol, ni dicen cuándo ni cómo ni dónde se crearán”.
La Consejería creará consultorios de atención diaria y que con ello mejorará el acceso de los ciudadanos, pero “la elección de estos consultorios está basada en el tamaño y en el equipamiento, ignorando la distancia al mismo de las localidades o el tamaño de la población que acoge, que es lo fundamental para que sea accesible”.
También nos llevarán en taxis o furgonetas al consultorio de atención diaria, pero “no nos dicen si saldremos a primera hora de la mañana, recorreremos toda la zona y tras la consulta nos devolverán a nuestra casa a primera hora de la tarde, veremos…”.
Crearán puntos de guardia (PAC vinculado), atendidos solamente por una enfermera, donde el médico estará al teléfono en otro puto de urgencias. La dotación mínima de cualquier punto de guardia debe ser presencia de un médico y una enfermera. Los PAC vinculados los sitúan solo en el medio rural. “No concretan el aumento de recursos necesarios de transporte sanitario para garantizar la isócrona de 30 minutos en atención urgente, en todo caso es algo materialmente imposible cuando el número de urgencias es impredecible”.
Al parecer se generaliza la cita previa, pero “lejos de proponer medidas de mejora en la red telefónica o Internet en el medio rural, “lo derivan a la posible colaboración de terceros”. Se propone el aumento del personal administrativo de los centros, pero “no se aborda el aumento del soporte telefónico par que las líneas no se colapsen”.
Y, como colofón, “no aborda el problema principal: la falta de médicos de familia, tanto en el medio rural como en el urbano, ni la adecuación sanitaria a la enorme dispersión de la población y a la despoblación que sufrimos, porque necesitamos que la frecuencia de la asistencia se adecúe a la realidad de la población actual, pues la establecida es la del año 1986, y la asistencia no puede quedar supeditada por la disminución de la población de las localidades solo a la demanda”.
















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