Mª Soledad Martín Turiño
Lunes, 11 de Octubre de 2021
ZAMORANA

¡Por fin, una buena noticia!

[Img #57707]Hoy los que amamos a Zamora nos hemos levantado, por una vez y ¡ojalá sirva de precedente!, exultantes, confiados, felices ante la noticia de que el campamento militar de Monte La Reina puede ser una realidad si se hace efectivo el apoyo que ha confirmado el presidente Pedro Sánchez a este proyecto con una dotación de veinte millones para el próximo año, procedente de los Presupuestos Generales del Estado.

 

Ha llegado tarde, pero bienvenida sea la buena nueva; esperemos que el esfuerzo que han hecho políticos, asociaciones, particulares, medios de comunicación y organismos varios haya valido la pena. Por fin, las voces han llegado a buen cauce y una puerta se ha abierto para poner en marcha una iniciativa comunal que solo pretende mejorar nuestra provincia, tan necesitada de ayudas y de atención por parte de los poderes públicos, esos que nos gobiernan.

 

Son muchas las carestías que tiene esta ciudad y sus comarcas, y también –justo es reconocerlo- es grande el esfuerzo que algunos han dedicado a esta tierra, desde el alcalde Guarido, determinados políticos de la Junta, hasta Zamora 10, pasando por un sinfín de personas anónimas que nos dedicamos a vocear con datos y cifras ante los organismos competentes para justificar esas necesidades que precisa nuestra provincia. En unos casos se trata de realizar viejos y reclamados proyectos: caso de Monte La Reina, Autovía N 122; en otros de arreglar, acondicionar o dar un nuevo uso a instalaciones emblemáticas que desaparecerán con la inercia del tiempo si no se hace nada por evitarlo: aceñas de Zamora (Gijón y Pisones), apeaderos de ferrocarril ahora en desuso (en Aliste: la Torre, Cabañas y San Pedro de las Herrerías. En Sanabria: Robledo, Requejo y Lubián); en ocasiones solo se pide embellecer la ciudad (con esculturas, jardines, bancos, plazas); y uno de los anhelos principales es que no siga aumentando la Lista Roja de Patrimonio con una serie de castillos, santuarios, monasterios, conventos o iglesias esparcidos por todas las comarcas zamoranas, algunos de ellos en un estado lamentable, y otros casi inexistentes que dejan su huella en piedras o roquedales apenas reconocibles, porque ya en esa situación, no hay remedio.

 

         Hoy estamos un poco más ilusionados, aunque debido a nuestro carácter, los zamoranos tendemos a hacer bueno el aserto ese de “ver para creer”; no somos proclives a la alegría desmedida, tal vez porque nos han prometido demasiadas veces cosas que luego no se cumplieron; así que en este caso del acuartelamiento militar solo esperamos que se haga realidad cuanto antes para que Zamora despierte de esa hibernación tan prolongada como perjudicial y comience a florecer su economía, aumente el número de personas en las calles, los comercios progresen y, de nuevo, la ciudad vuelva a la vida.

 

Mª Soledad Martín Turiño

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