RES PÚBLICA
Destruir y construir: Monte la Reina y una decisión
Falta clase y elegancia en política. Quizá porque también son virtudes escasas entre la ciudadanía. Hombres y mujeres que dedican su tiempo a la res pública surgen del pueblo, no descendieron de los cielos, ni proceden de otras galaxias.
Nadie cree en nada. Todo el mundo sospecha del prójimo. La solidaridad se ha convertido en una mascarada social. El político, cuando hace oposición, destruye, no realiza críticas que contribuyan a mejorar la gobernanza. El político se olvida de la gente cuando se cierran las urnas. Después obedece consignas de las jerarquías de sus partidos, porque sabe que le debe el puesto, el cargo, el escaño, al jefe, nunca al ciudadano, que solo rubrica la elección del que manda, del que compone las listas electorales. Mientras se mantenga la actual Ley, el pueblo no elige, y el político se convierte en reo de su líder. De esa actitud, se deriva su distanciamiento del vulgo.
Aquí, desde que Pedro Sánchez, en 2019, anunció, en el teatro Ramos Carrión, la recuperación de Monte la Reina como instalación militar, los medios de comunicación o de lo que sea, nunca escribieron artículos criticando al presidente del Gobierno por el olvido de su promesa. Este menda escribió, una y otra vez, cargando la suerte periodística en el presidente del Gobierno y su diputado nacional por Zamora, Antidio Fagúndez. Creo que es deber de todo periodista criticar al poder, máxime si se olvida de sus promesas. Pero también lo es ponderar las decisiones políticas que favorecen al pueblo, como incluir veinte millones de euros para invertir en el año 2022 en Monte la Reina. No soy arquitecto, ni entiendo de infraestructuras militares. Pero ese montante económico me parece idóneo para el inicio de esas obras. Porque veinte millones de euros son más de 3.000 millones de pesetas. No está nada mal para empezar.
Considero lógico que se sospeche de Pedro Sánchez, porque se ha convertido en uno de los políticos que más se ha traicionado a sí mismo, y ya es decir, en un mundo en el que la mentira derrotó, de forma definitiva, a la verdad. Y recuerdo sus palabras sobre Podemos y Bildu antes de las últimas elecciones legislativas. Pero, en esta ocasión, los veinte millones aparecerán en el PGE 2022 y, además, lo ha escuchado toda España. Por lo tanto, ahora creo firmemente que la instalación militar en Monte la Reina se hará realidad en dos años.
El PP afirma que es una cantidad insuficiente. Yo sé que algún político importante de este partido pasó de una oferta para Monte la Reina, aunque después haya atacado al Gobierno por su olvido. Cara dura. Barrios debería señalar cuál ha ser el montante para ese comienzo de las obras en esas tierras que forman parte del municipio toresano. Quizá tenga amigos que entiendan de infraestructuras militares para hacernos una idea.
La paradoja política consiste en criticar a Pedro Sánchez durante dos años por incumplir sus promesas sobre Monte la Reina. Pero una vez que hace honor a sus palabras se mantienen las censuras y los juicios al respecto. Ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio, contigo porque me matas, sin ti porque me muero.
Colijo, pues, que hay gente que hubiera preferido que Sánchez pasase de Monte la Reina, de Zamora y de la autovía entre la capital de la provincia y la frontera lusa. Al parecer los zamoranos queremos hundirnos aún más en nuestra miseria, en esta decadencia económica que nos ata y en una despoblación galopante que nos descompone como sociedad. Hablaré con Antidio Fagúndez para que el Gobierno retire esos veinte millones del PGE y así alcancemos el orgasmo político. Sigamos, pues, ahorrando miseria, viajando al pasado, gozando de nuestra decadencia intelectual, cultural y económica. Resabiados y retrógrados.
Un servidor, por el contrario, recibió la noticia de la inversión del gobierno en Monte la Reina con una enorme alegría, como si la mujer de la que estoy enamorado, me hubiese confesado que también me quiere. No obstante, desde el jueves, como escribí en un artículo informativo, conocía que Sánchez iba a cumplir con su palabra, si bien confieso que ignoraba la cantidad que se contemplaría en el PGE 2022. Un periodista lígrimo, una persona honrada, de bien, se debe al lector, incluso al que lo critica visceralmente, y a sí mismo. Odio a los felones. La coherencia que le exigimos a los políticos también le incumbe al escribidor. Si critiqué a Sánchez por no cumplir su promesa, ahora me exijo alabarlo.
No va más. Zamora, ciudad y provincia en ruina económica y social, necesitaba al Estado para salir de su camino hacia la nada. Sin inversiones públicas, profundizaríamos en la miseria. Ahora, Monte la Reina y, no me olvido, la transformación de la N-122 en autovía, si Sánchez es persona honorable y cumple con su palabra, nuestra tierra tendrá futuro, renacerá.
Lo siento por aquellos que prefieren una Zamora anciana, enferma, pretérita, sin alma, caciquil y moribunda. Viva la vida.
Eugenio-Jesús de Ávila
Falta clase y elegancia en política. Quizá porque también son virtudes escasas entre la ciudadanía. Hombres y mujeres que dedican su tiempo a la res pública surgen del pueblo, no descendieron de los cielos, ni proceden de otras galaxias.
Nadie cree en nada. Todo el mundo sospecha del prójimo. La solidaridad se ha convertido en una mascarada social. El político, cuando hace oposición, destruye, no realiza críticas que contribuyan a mejorar la gobernanza. El político se olvida de la gente cuando se cierran las urnas. Después obedece consignas de las jerarquías de sus partidos, porque sabe que le debe el puesto, el cargo, el escaño, al jefe, nunca al ciudadano, que solo rubrica la elección del que manda, del que compone las listas electorales. Mientras se mantenga la actual Ley, el pueblo no elige, y el político se convierte en reo de su líder. De esa actitud, se deriva su distanciamiento del vulgo.
Aquí, desde que Pedro Sánchez, en 2019, anunció, en el teatro Ramos Carrión, la recuperación de Monte la Reina como instalación militar, los medios de comunicación o de lo que sea, nunca escribieron artículos criticando al presidente del Gobierno por el olvido de su promesa. Este menda escribió, una y otra vez, cargando la suerte periodística en el presidente del Gobierno y su diputado nacional por Zamora, Antidio Fagúndez. Creo que es deber de todo periodista criticar al poder, máxime si se olvida de sus promesas. Pero también lo es ponderar las decisiones políticas que favorecen al pueblo, como incluir veinte millones de euros para invertir en el año 2022 en Monte la Reina. No soy arquitecto, ni entiendo de infraestructuras militares. Pero ese montante económico me parece idóneo para el inicio de esas obras. Porque veinte millones de euros son más de 3.000 millones de pesetas. No está nada mal para empezar.
Considero lógico que se sospeche de Pedro Sánchez, porque se ha convertido en uno de los políticos que más se ha traicionado a sí mismo, y ya es decir, en un mundo en el que la mentira derrotó, de forma definitiva, a la verdad. Y recuerdo sus palabras sobre Podemos y Bildu antes de las últimas elecciones legislativas. Pero, en esta ocasión, los veinte millones aparecerán en el PGE 2022 y, además, lo ha escuchado toda España. Por lo tanto, ahora creo firmemente que la instalación militar en Monte la Reina se hará realidad en dos años.
El PP afirma que es una cantidad insuficiente. Yo sé que algún político importante de este partido pasó de una oferta para Monte la Reina, aunque después haya atacado al Gobierno por su olvido. Cara dura. Barrios debería señalar cuál ha ser el montante para ese comienzo de las obras en esas tierras que forman parte del municipio toresano. Quizá tenga amigos que entiendan de infraestructuras militares para hacernos una idea.
La paradoja política consiste en criticar a Pedro Sánchez durante dos años por incumplir sus promesas sobre Monte la Reina. Pero una vez que hace honor a sus palabras se mantienen las censuras y los juicios al respecto. Ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio, contigo porque me matas, sin ti porque me muero.
Colijo, pues, que hay gente que hubiera preferido que Sánchez pasase de Monte la Reina, de Zamora y de la autovía entre la capital de la provincia y la frontera lusa. Al parecer los zamoranos queremos hundirnos aún más en nuestra miseria, en esta decadencia económica que nos ata y en una despoblación galopante que nos descompone como sociedad. Hablaré con Antidio Fagúndez para que el Gobierno retire esos veinte millones del PGE y así alcancemos el orgasmo político. Sigamos, pues, ahorrando miseria, viajando al pasado, gozando de nuestra decadencia intelectual, cultural y económica. Resabiados y retrógrados.
Un servidor, por el contrario, recibió la noticia de la inversión del gobierno en Monte la Reina con una enorme alegría, como si la mujer de la que estoy enamorado, me hubiese confesado que también me quiere. No obstante, desde el jueves, como escribí en un artículo informativo, conocía que Sánchez iba a cumplir con su palabra, si bien confieso que ignoraba la cantidad que se contemplaría en el PGE 2022. Un periodista lígrimo, una persona honrada, de bien, se debe al lector, incluso al que lo critica visceralmente, y a sí mismo. Odio a los felones. La coherencia que le exigimos a los políticos también le incumbe al escribidor. Si critiqué a Sánchez por no cumplir su promesa, ahora me exijo alabarlo.
No va más. Zamora, ciudad y provincia en ruina económica y social, necesitaba al Estado para salir de su camino hacia la nada. Sin inversiones públicas, profundizaríamos en la miseria. Ahora, Monte la Reina y, no me olvido, la transformación de la N-122 en autovía, si Sánchez es persona honorable y cumple con su palabra, nuestra tierra tendrá futuro, renacerá.
Lo siento por aquellos que prefieren una Zamora anciana, enferma, pretérita, sin alma, caciquil y moribunda. Viva la vida.
Eugenio-Jesús de Ávila


















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