COSAS MÍAS
Política y periodismo provincianos
Hacer periodismo en esta ciudad pretérita me parece tarea complicada, tanto como ser torero, saxofonista, ganadero de vacuno, pastor de ovejas y cabras, poeta o carpintero. En Zamora todo es más difícil, porque, si triunfas, te pondrán a parir hasta tus amigos, y si fracasas, darás pena, que resulta el peor sentimiento que provocas en el prójimo.
Para escribir en un periódico, hablar en una emisora, dar la cara en una televisión, cuando solo eres un empleado, se necesita fingir, ser otro u otra, actuar. Lo que menos importa es conocer la sintaxis, tener una voz agradable, o una imagen atractiva; lo único importante consiste en saber dónde trabajas y para quién; conocer las manías del director o directora, que casi siempre apoyan más al mediocre que al que destaca, y autocensurarte. Cuando conozcas el percal, ya realizas la tarea como un funcionario que entró porque tenía un amigo político en cualquier institución pública. Lo que se conoce, en términos populares, como enchufe.
Para triunfar en política, dentro de las posibilidades intelectuales de cada cual, recomiendo seguir las pautas del periodista. Un tío o una señorita, dispuestos a vivir del momio de la res pública, saben que deben convertirse en actores, hacer la pelota al que manda, pero de una forma tan sutil, que realicen idéntica práctica con el próximo jerarca, una vez depuesto el antiguo capitoste, sin que descubran queesa facilidad para loar siempre al que ocupa la cúspide del poder. .
Aquí, en Zamora, en el PP, siempre mandan los mismos. Resulta curioso. Pasan las décadas y ahí siguen Maíllo, Barrios, que parece buen hombre, y Martín Pozo. En el PSOE, se provocan batallas, se descabezan secretarios provinciales, pero Madrid es el sumo sacerdote, el papa socialista. Da igual que fuera González, después Zapatero y ahora Sánchez, porque don Demetrio lleva siendo el patriarca del socialismo provincial desde que un servidor creía en el anarquismo de Kropotkin. Lampedusa, como Caín, debieron tener sangre zamorana.
En esencia, para perpetuarse en periodismo y en política por estos lares, hay que ser mediocre, vulgar, listo, pero nunca inteligente; con una cultura básica, sin grandes lecturas, ni reflexiones; desconocer la historia de nuestra provincia desde que se nos dio esta democracia de cartón-piedra. Por supuesto, no haber leído a los grandes del pensamiento universal, ni profundizar en los hitos de la historia contemporánea.
Obsérvese que, si el que manda en el partido político o en el medio de comunicación se acerca más a la medianía que a la excelencia, se rodeará de una guardia pretoriana de personajes grises y anodinos. Aquellos que son inteligentes y cultos, con personalidad y clase, o se van de Zamora o se hacen autónomos. Aquí solo piensan, y muy mal, siempre a favor de obra, unos pocos, sujetos mezquinos.
La ciudadanía, mientras tanto, vive sin enterarse de lo que sucede ni de lo que pasa. Compran la prensa para ver quién se ha muerto y cumplir con deudos y dolientes. Y poco más. Zamora seguirá viajando hacia el pasado mientras la política y el periodismo se nutran de gente sin talento ni preparación, personalidades escasas y sin suficiencia.
Eugenio-Jesús de Ávila
Hacer periodismo en esta ciudad pretérita me parece tarea complicada, tanto como ser torero, saxofonista, ganadero de vacuno, pastor de ovejas y cabras, poeta o carpintero. En Zamora todo es más difícil, porque, si triunfas, te pondrán a parir hasta tus amigos, y si fracasas, darás pena, que resulta el peor sentimiento que provocas en el prójimo.
Para escribir en un periódico, hablar en una emisora, dar la cara en una televisión, cuando solo eres un empleado, se necesita fingir, ser otro u otra, actuar. Lo que menos importa es conocer la sintaxis, tener una voz agradable, o una imagen atractiva; lo único importante consiste en saber dónde trabajas y para quién; conocer las manías del director o directora, que casi siempre apoyan más al mediocre que al que destaca, y autocensurarte. Cuando conozcas el percal, ya realizas la tarea como un funcionario que entró porque tenía un amigo político en cualquier institución pública. Lo que se conoce, en términos populares, como enchufe.
Para triunfar en política, dentro de las posibilidades intelectuales de cada cual, recomiendo seguir las pautas del periodista. Un tío o una señorita, dispuestos a vivir del momio de la res pública, saben que deben convertirse en actores, hacer la pelota al que manda, pero de una forma tan sutil, que realicen idéntica práctica con el próximo jerarca, una vez depuesto el antiguo capitoste, sin que descubran queesa facilidad para loar siempre al que ocupa la cúspide del poder. .
Aquí, en Zamora, en el PP, siempre mandan los mismos. Resulta curioso. Pasan las décadas y ahí siguen Maíllo, Barrios, que parece buen hombre, y Martín Pozo. En el PSOE, se provocan batallas, se descabezan secretarios provinciales, pero Madrid es el sumo sacerdote, el papa socialista. Da igual que fuera González, después Zapatero y ahora Sánchez, porque don Demetrio lleva siendo el patriarca del socialismo provincial desde que un servidor creía en el anarquismo de Kropotkin. Lampedusa, como Caín, debieron tener sangre zamorana.
En esencia, para perpetuarse en periodismo y en política por estos lares, hay que ser mediocre, vulgar, listo, pero nunca inteligente; con una cultura básica, sin grandes lecturas, ni reflexiones; desconocer la historia de nuestra provincia desde que se nos dio esta democracia de cartón-piedra. Por supuesto, no haber leído a los grandes del pensamiento universal, ni profundizar en los hitos de la historia contemporánea.
Obsérvese que, si el que manda en el partido político o en el medio de comunicación se acerca más a la medianía que a la excelencia, se rodeará de una guardia pretoriana de personajes grises y anodinos. Aquellos que son inteligentes y cultos, con personalidad y clase, o se van de Zamora o se hacen autónomos. Aquí solo piensan, y muy mal, siempre a favor de obra, unos pocos, sujetos mezquinos.
La ciudadanía, mientras tanto, vive sin enterarse de lo que sucede ni de lo que pasa. Compran la prensa para ver quién se ha muerto y cumplir con deudos y dolientes. Y poco más. Zamora seguirá viajando hacia el pasado mientras la política y el periodismo se nutran de gente sin talento ni preparación, personalidades escasas y sin suficiencia.
Eugenio-Jesús de Ávila



















Hugo | Viernes, 12 de Noviembre de 2021 a las 00:57:41 horas
Grande Eugenio...
Accede para votar (0) (0) Accede para responder