Redacción
Martes, 07 de Diciembre de 2021
HABLEMOS

Por las clases trabajadoras, activas y propietarias

Carlos Domínguez

[Img #59820]   En lo nominal y nunca en lo esencial, asociada a la de “obrero” es difícil sentir hoy aprecio por la palabra “trabajador”, término en origen honorable como el que más, pero profundamente adulterado e incluso denigrado por las ideologías sectarias de socialismo y comunismo. Aun así es seguro que todo el mundo siente estima por la de “labrador”, idéntica en significado, por mención a quien verdaderamente vive, puebla y trabaja esa naturaleza que el socialcomunismo aliado con un ecologismo fanático dice proteger, pero a la que, si bien se analiza, desprecia y ataca sin cesar no menos que a sus cada vez más escasos pobladores, o “labradores” de toda la vida. Incluidos los ganaderos, aunque al presente no sabemos si quienes cuentan para burocracia y partitocracia son ellos con sus familias, o el bienestar de la alimaña y manada del lobo.

 

   Aquellos que se parapetan tras cargos, nóminas y poltronas de casta, en el fondo ningunean, ofenden y, lo que es peor, esquilman a los auténticos trabajadores, en realidad clases activas y propietarias que, a partir de la iniciativa individual, no dependen de lo funcionarial ni de lo público con sus privilegios. Clases activas y propietarias son quienes trabajan con el esfuerzo del día a día, desde el empleado al empresario pasando por autónomos y profesionales liberales, obligados a hacer cuentas, a evaluar precios y costes, ingresos o salarios, lo mismo que a calcular hasta dónde llega el latrocinio de las burocracias sociales y fiscales con sus impuestos, tasas, cotizaciones y demás, siempre al arbitrio de oligarquías políticas que dictaminan a capricho, haciendo gala de ignorancia cuando no de una idiocia insultante, ¡qué maravilla, oiga!, sobre entelequias con las que pretenden ocultar su ruinosa inutilidad.

 

   Las clases activas y propietarias, verdaderos trabajadores contando aquí sí con la máxima dignidad y nobleza del término, debieran movilizarse para poner coto en las urnas a los desmanes de una socialburocracia y una partitocracia cuya voracidad no parece tener limite. Y debieran hacerlo porque, les guste o no, ellas al día de mañana, entre la inflación y el timo del período de cotización junto a otros que ya llegarán, no van a cobrar ni cien euros reales de pensión. Eso sí, de entrada a cotizar y cotizar, el 0,6% ahora más lo que venga, con subidas perpetuas para blindar chollo y momio de nuestros muy solidarios y ecuánimes mayores. También la nómina de políticos y liberados sindicales, al margen de cualquier sigla o condición.

 

   Contra semejante privilegio y desafuero, recuperemos, reivindiquemos para quien la merezca la palabra trabajador, digna y honorable donde las haya, referida a quien verdaderamente se esfuerza y crea riqueza, contribuyendo al bien común bajo la condición de ciudadano libre e igual ante la ley.

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