IEZ FLORIÁN D'OCAMPO
Aguda Crisis Nacional/Inter-Regional Española
Desde la referencialidad de diversos datos socioeconómicos, se apuntala la ya existencia de una más que amplia desigualdad económica entre los ciudadanos españoles y, por ende, la presumible aparición de posibles fracturas sociales en el conjunto amplio de toda la sociedad española que, en términos constitucionales, podemos pluralizar en el constituyente bloque común de las constitucionales quince regiones españolas.
Tal situación del presente, y en atención a las publicaciones consultadas -.- tales como las reflexiones del informe “Radiografía de medio siglo de desigualdad en España” (publicado por el Observatorio Social de la Fundación La Caixa)-.-, parece que es más que obvio, que afectaría e incidiría directamente a lo que podríamos asemejar en la propia estabilidad integral de todo el Estado Español y desde tal y un tanto apriorística presunción, por ende, a todas y cada una de las vertientes en que el mismo se presenciabiliza, sean tanto de índole social, como de índole económico, como de otros índoles ya conocidos e incluso, y por lo novedoso de la situación, de algunos que aún no se atisbára constancia de su existencia.
Desde tal inusitada exposición, el marco de la misma hace cavilar sobre su más que directa actuación en todos aquellos pretéritos objetivos del Estado Español que, instrumentándose en una concepción venida del pasado, están enlazados con las sinergias de las dinámicas del desarrollo integral y/o del crecimiento tanto conjuntamente como parcializado.
De la existencia, en basamentos socioeconómicos y ambientales, de esa considerada brecha y/o fractura integral, que pudiera haberse venido gestando tanto desde el año 2007, como en el añadido del año 2012, en el conjunto de todo el Estado Español, pudiera haberse conformado aquí como uno de los Estados donde la `desigualdad interpersonal´, en forma mensurable, hubiera alcanzado las mayores diferencias, propendiéndose a la significación y anclaje en cada una de las constitucionales quince regiones españolas.
Tal umbral posicional del Estado Español se recrudece y agrava sobremanera con la irrupción, cuasi de sopetón, de la pandemia del COVID´19 en el año 2019 que, a la vista, sorprendió a todos por sus efectos tanto mediatos como demorados, a la vez que, y por su estacionamiento y permanencia, desarboló todo tipo de previsiones, conjeturas y hasta solucionarios, haciendo de las posibles proyecciones todo un galimatías de artificiosidad, cargado de ignotas expectativas y con amplios pasajes de ciencia ficción.
Ya no se trataba tan sólo y únicamente de efectuar, desde la organización plausible y argumentadamente lo que vendría , y en principio, también sería la (1ª) Recuperación sobre sobre la crisis económica del año 2007, ni tampoco la (2ª) sobre la crisis económica del año 2012, ahora se tenía que hacer, y en términos circenses sería como el triple salto hacia atrás y con cuádruple tirabuzón, la (3ª) Recuperación sobre la crisis económica que había sido generada por la propia pandemia y además, y en esto reside en gran medida la novedad de la situación presente, enlazarla con la propia recuperación sanitaria social.
La crisis económica del año 2007 debió tener, es muy posible, su zona de stress forzado, dentro del aparataje social del Estado Español, que no sobrevoló por encima de la situación general, en la generalidad de las quince regiones españolas, tal vez, es una opinión, al ser reabsorbida, en su importante impacto, por las apoyaturas familiares, en su gran mayoría provenientes de la tercera edad y en lo que pudo ser significado como un detraimiento de los ahorros de los mayores puesto a disposición de la estabilidad/mantenimiento/prevalencia de, en términos más que amplios, cada “unidad familiar”.
Se podría inducir que la (1ª) Recuperación sobre la crisis económica del año 2007, se llevo a efectos a consta de los ahorros aprovisionados por casi toda la tercera edad del Estado Español que, en su forma participada, colaboró cumplidamente, más que generosamente, desde todas y cada una de las constitucionales quince regiones españolas.
Casi sin tiempo de resarcirse, no solo económicamente si no también emocional y anímicamente, de lo del año 2007, se hizo presente la crisis del año 2012, donde ya se vio, es una opinión, como la (2ª) Recuperación se hacía `a trancas y a barrancas´, como mucha mayor dificultad, en un clímax donde se percibía, es otra opinión, que no todos los convecinos y no en todas las regiones españolas, se sumaban al carro recuperador. Lo precedente introducía otra vez, ¡y después de muchos años años!, una especie de `alerta intersocial´ que generaba novedades sobre el modelo anterior, dando paso a las graves vivencias de amplias situaciones convivenciales por casi todo el Estado Español que, en la mayoría de las quince regiones españolas, eran observables.
Es posible que de la (2ª) Recuperación correspondiente a la del año 2012, se hubiera salido y al conjunto de todo el Estado Español, más tarde o más temprano, en un periodo de tiempo no muy amplio y como consecuencia tal vez, queremos suponer, de nuestra pertenencia al marco de la Unión Europea, y por puro influjo de una situación de mercado que, en cierta forma, se mantenía dentro de una dinámica de cuasi homogeneidad.
Hablar de la (3ª) Recuperación sobre los devastadores efectos del COVID´19 que ha tenido, entre una de sus más lacerantes perversiones, ser el casi directo responsable de haber sido el causante del fallecimiento de un altísimo número de convecinos mayores, y/o de llevarse por delante`´ a casi todos los verdaderos héroes y sostenedores de la (1ª) Recuperación, es meternos en futuribles nunca previstos y, a lo que oteamos, totalmente desprovistos de reglas balsámicas.
Lo que parece indudable, según diversas publicaciones es ese incremento y/o alza en la diferenciación interpersonal entre los ciudadanos españoles por todo el Estado Español y más que significado en nuestras quince constitucionales regiones españolas, que está dando paso a una disminución, parece que acelerada para algunos estudiosos de la situación social, en aquellas capas de la sociedad que antes del año 2007, circulaban un tanto acomodaticiamente en su normal status de desarrollo de vida, y que de forma coloquial, en muchas ocasiones, se ligaba a la existencia de un llamado Estado de Bienestar.
Los avances del llamado Estado de Bienestar hoy, y en atención a los datos que se están publicando, están cuando menos un tanto parados en la medida en que están avanzando las situaciones convecinales hacia las situaciones de pobreza y que lo están haciendo en todo el Estado Español y por todas y cada una de nuestras constitucionales quince regiones españolas.
En estos tiempos de estas tres iniciáticas recuperaciones hemos visto como, y pese a la evidencia más que ostensible de su más que absoluta novedad que se podría alojar en lo de `extraordinaria novedad´´ (-.-¿Quiénes habían vivido antes una pandemia?-.-), aun se siguen formularios de respuestas que están asidos, puede que así es sí así parece, al inter europeo año de 1917 y/o al inter español año de 1833, no apreciándose en ellos por ningún lado, ni en la forma ni el fondo, todas aquellas justas y equitativas promociones de la persona humana desde el profundo revulsivo de sus derechos, ¡ de siempre!, en cuanto tales individuos y de sus valores en cuanto tales libres ciudadanos.
La situación real nos induce que cuasi obligadamente, nos tiene que incluir a todos los ciudadanos españoles del Estado Español y por todas y cada una de sus quince constitucionales regiones españolas, en lo que tiene que ser, y con fondos europeos por medio (-.- ¿ 140.000 millones de euros?-.-), la (4ª) Recuperación integral, donde las oportunidades no sean exclusivistas, ni por lugar ni por foro, ni tampoco inasumibles por filiación y/o atajo procedimental.
Aquí, ¡y ahora!, todas las constitucionales quince regiones españolas a la una y , de forma práctica, con un real y tangible Estado Español. ¡Faltaría más!.
VALORIO 17-1-2022
Francisco Iglesias Carreño
Del Instituto de Estudios Zamoranos FloriánD´Ocampo
Desde la referencialidad de diversos datos socioeconómicos, se apuntala la ya existencia de una más que amplia desigualdad económica entre los ciudadanos españoles y, por ende, la presumible aparición de posibles fracturas sociales en el conjunto amplio de toda la sociedad española que, en términos constitucionales, podemos pluralizar en el constituyente bloque común de las constitucionales quince regiones españolas.
Tal situación del presente, y en atención a las publicaciones consultadas -.- tales como las reflexiones del informe “Radiografía de medio siglo de desigualdad en España” (publicado por el Observatorio Social de la Fundación La Caixa)-.-, parece que es más que obvio, que afectaría e incidiría directamente a lo que podríamos asemejar en la propia estabilidad integral de todo el Estado Español y desde tal y un tanto apriorística presunción, por ende, a todas y cada una de las vertientes en que el mismo se presenciabiliza, sean tanto de índole social, como de índole económico, como de otros índoles ya conocidos e incluso, y por lo novedoso de la situación, de algunos que aún no se atisbára constancia de su existencia.
Desde tal inusitada exposición, el marco de la misma hace cavilar sobre su más que directa actuación en todos aquellos pretéritos objetivos del Estado Español que, instrumentándose en una concepción venida del pasado, están enlazados con las sinergias de las dinámicas del desarrollo integral y/o del crecimiento tanto conjuntamente como parcializado.
De la existencia, en basamentos socioeconómicos y ambientales, de esa considerada brecha y/o fractura integral, que pudiera haberse venido gestando tanto desde el año 2007, como en el añadido del año 2012, en el conjunto de todo el Estado Español, pudiera haberse conformado aquí como uno de los Estados donde la `desigualdad interpersonal´, en forma mensurable, hubiera alcanzado las mayores diferencias, propendiéndose a la significación y anclaje en cada una de las constitucionales quince regiones españolas.
Tal umbral posicional del Estado Español se recrudece y agrava sobremanera con la irrupción, cuasi de sopetón, de la pandemia del COVID´19 en el año 2019 que, a la vista, sorprendió a todos por sus efectos tanto mediatos como demorados, a la vez que, y por su estacionamiento y permanencia, desarboló todo tipo de previsiones, conjeturas y hasta solucionarios, haciendo de las posibles proyecciones todo un galimatías de artificiosidad, cargado de ignotas expectativas y con amplios pasajes de ciencia ficción.
Ya no se trataba tan sólo y únicamente de efectuar, desde la organización plausible y argumentadamente lo que vendría , y en principio, también sería la (1ª) Recuperación sobre sobre la crisis económica del año 2007, ni tampoco la (2ª) sobre la crisis económica del año 2012, ahora se tenía que hacer, y en términos circenses sería como el triple salto hacia atrás y con cuádruple tirabuzón, la (3ª) Recuperación sobre la crisis económica que había sido generada por la propia pandemia y además, y en esto reside en gran medida la novedad de la situación presente, enlazarla con la propia recuperación sanitaria social.
La crisis económica del año 2007 debió tener, es muy posible, su zona de stress forzado, dentro del aparataje social del Estado Español, que no sobrevoló por encima de la situación general, en la generalidad de las quince regiones españolas, tal vez, es una opinión, al ser reabsorbida, en su importante impacto, por las apoyaturas familiares, en su gran mayoría provenientes de la tercera edad y en lo que pudo ser significado como un detraimiento de los ahorros de los mayores puesto a disposición de la estabilidad/mantenimiento/prevalencia de, en términos más que amplios, cada “unidad familiar”.
Se podría inducir que la (1ª) Recuperación sobre la crisis económica del año 2007, se llevo a efectos a consta de los ahorros aprovisionados por casi toda la tercera edad del Estado Español que, en su forma participada, colaboró cumplidamente, más que generosamente, desde todas y cada una de las constitucionales quince regiones españolas.
Casi sin tiempo de resarcirse, no solo económicamente si no también emocional y anímicamente, de lo del año 2007, se hizo presente la crisis del año 2012, donde ya se vio, es una opinión, como la (2ª) Recuperación se hacía `a trancas y a barrancas´, como mucha mayor dificultad, en un clímax donde se percibía, es otra opinión, que no todos los convecinos y no en todas las regiones españolas, se sumaban al carro recuperador. Lo precedente introducía otra vez, ¡y después de muchos años años!, una especie de `alerta intersocial´ que generaba novedades sobre el modelo anterior, dando paso a las graves vivencias de amplias situaciones convivenciales por casi todo el Estado Español que, en la mayoría de las quince regiones españolas, eran observables.
Es posible que de la (2ª) Recuperación correspondiente a la del año 2012, se hubiera salido y al conjunto de todo el Estado Español, más tarde o más temprano, en un periodo de tiempo no muy amplio y como consecuencia tal vez, queremos suponer, de nuestra pertenencia al marco de la Unión Europea, y por puro influjo de una situación de mercado que, en cierta forma, se mantenía dentro de una dinámica de cuasi homogeneidad.
Hablar de la (3ª) Recuperación sobre los devastadores efectos del COVID´19 que ha tenido, entre una de sus más lacerantes perversiones, ser el casi directo responsable de haber sido el causante del fallecimiento de un altísimo número de convecinos mayores, y/o de llevarse por delante`´ a casi todos los verdaderos héroes y sostenedores de la (1ª) Recuperación, es meternos en futuribles nunca previstos y, a lo que oteamos, totalmente desprovistos de reglas balsámicas.
Lo que parece indudable, según diversas publicaciones es ese incremento y/o alza en la diferenciación interpersonal entre los ciudadanos españoles por todo el Estado Español y más que significado en nuestras quince constitucionales regiones españolas, que está dando paso a una disminución, parece que acelerada para algunos estudiosos de la situación social, en aquellas capas de la sociedad que antes del año 2007, circulaban un tanto acomodaticiamente en su normal status de desarrollo de vida, y que de forma coloquial, en muchas ocasiones, se ligaba a la existencia de un llamado Estado de Bienestar.
Los avances del llamado Estado de Bienestar hoy, y en atención a los datos que se están publicando, están cuando menos un tanto parados en la medida en que están avanzando las situaciones convecinales hacia las situaciones de pobreza y que lo están haciendo en todo el Estado Español y por todas y cada una de nuestras constitucionales quince regiones españolas.
En estos tiempos de estas tres iniciáticas recuperaciones hemos visto como, y pese a la evidencia más que ostensible de su más que absoluta novedad que se podría alojar en lo de `extraordinaria novedad´´ (-.-¿Quiénes habían vivido antes una pandemia?-.-), aun se siguen formularios de respuestas que están asidos, puede que así es sí así parece, al inter europeo año de 1917 y/o al inter español año de 1833, no apreciándose en ellos por ningún lado, ni en la forma ni el fondo, todas aquellas justas y equitativas promociones de la persona humana desde el profundo revulsivo de sus derechos, ¡ de siempre!, en cuanto tales individuos y de sus valores en cuanto tales libres ciudadanos.
La situación real nos induce que cuasi obligadamente, nos tiene que incluir a todos los ciudadanos españoles del Estado Español y por todas y cada una de sus quince constitucionales regiones españolas, en lo que tiene que ser, y con fondos europeos por medio (-.- ¿ 140.000 millones de euros?-.-), la (4ª) Recuperación integral, donde las oportunidades no sean exclusivistas, ni por lugar ni por foro, ni tampoco inasumibles por filiación y/o atajo procedimental.
Aquí, ¡y ahora!, todas las constitucionales quince regiones españolas a la una y , de forma práctica, con un real y tangible Estado Español. ¡Faltaría más!.
VALORIO 17-1-2022
Francisco Iglesias Carreño
Del Instituto de Estudios Zamoranos FloriánD´Ocampo





























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