HABLEMOS
Inflación y mentira del Bienestar (y II)
Carlos Domínguez
La inflación que ha estallado coincidiendo con una epidemia cuyo origen, causas y propagación son un misterio porque Occidente no quiere aclararlo, en tanto hacerlo supondría colocar al mundo al borde del conflicto total, exigiendo responsabilidades por los millones de muertos y el colapso económico a una China imperialista, ha venido para quedarse con independencia de fluctuaciones pasajeras. Las naciones del antiguo Tercer Mundo, gran proletario si no esclavo de la socialdemocracia y del progresista Bienestar, están hoy dispuestas a invadir mediante movimientos migratorios masivos a quienes consideran culpables de su atraso, después de décadas de propaganda anticolonial y antioccidental, aventada por los lacayos mediáticos e intelectuales de un marxismo y una Komintern jamás extintos. Unos países, especialmente China al lado de otras potencias asiáticas, que buscan su propio desarrollo conforme a los modelos económicos y energéticos copiados de Occidente.
Lo cual significa que alimentos, materias primas y energía se hallan a expensas de la demanda masiva de una humanidad hasta ahora ignorada de tres mil o cuatro mil millones de personas, que reclaman su trozo del pastel. En la época buenista e hipócrita de una Europa satisfecha bajo bandera de la socialdemocracia con sus “logros” sociales y su egoísta Bienestar, esa humanidad se colocaba a las puertas, mendigando un desarrollo y una igualdad que por ella misma nunca mereció, toda vez que sus aspiraciones no dejaban de ser fruto de los modelos, tecnología y avances del Primer Mundo. Mas, al presente, no suplican ni mendigan; sencillamente aporrean la puerta reclamando lo que jamás fue avance o aportación propia, aun sin renunciar al juego que Occidente les impuso. Libertad de comercio, apertura, globalización, mercado mundial… vaya y pase. Pero además de asalto inmigratorio, gas, petróleo, materias primas y recursos para todos, ellos a bien ser por delante como China, pues, según han comprobado, el Occidente buenista de la socialdemocracia y los derechos humanos suplantando a los cívicos con sus garantías dentro del Estado de derecho, ha claudicado de sus valores, principios y reales intereses.
Mientras tanto, estupidez y propaganda al por mayor del cambio climático, también mucha ideología verde con latrocinio de fantasmales derechos y cuotas de emisión, para alimentar una inflación que, salvo altibajos ocasionales, de una u otra forma vino para quedarse, como resultado de mucho más. Y a propósito de aberraciones, el engrudo ideológico de la tan cacareada Agenda 20/30 propone la fórmula que perfecciona la abyección política, moral y vital del no tan lejano y pútrido timo de la socialdemocracia… escandinava. ¡Ya lo sabes, ciudadano del nuevo/eterno paraíso… comunista!; en 2030 no tendrás nada, y serás feliz. Vamos, que lo habitual; en el robo de una propiedad privada que hace y hará siempre del individuo persona y ciudadano libre, anda el juego para los esbirros del intervencionismo y el totalitarismo, bajo dominio e imperio del Estado Protector.
La inflación que ha estallado coincidiendo con una epidemia cuyo origen, causas y propagación son un misterio porque Occidente no quiere aclararlo, en tanto hacerlo supondría colocar al mundo al borde del conflicto total, exigiendo responsabilidades por los millones de muertos y el colapso económico a una China imperialista, ha venido para quedarse con independencia de fluctuaciones pasajeras. Las naciones del antiguo Tercer Mundo, gran proletario si no esclavo de la socialdemocracia y del progresista Bienestar, están hoy dispuestas a invadir mediante movimientos migratorios masivos a quienes consideran culpables de su atraso, después de décadas de propaganda anticolonial y antioccidental, aventada por los lacayos mediáticos e intelectuales de un marxismo y una Komintern jamás extintos. Unos países, especialmente China al lado de otras potencias asiáticas, que buscan su propio desarrollo conforme a los modelos económicos y energéticos copiados de Occidente.
Lo cual significa que alimentos, materias primas y energía se hallan a expensas de la demanda masiva de una humanidad hasta ahora ignorada de tres mil o cuatro mil millones de personas, que reclaman su trozo del pastel. En la época buenista e hipócrita de una Europa satisfecha bajo bandera de la socialdemocracia con sus “logros” sociales y su egoísta Bienestar, esa humanidad se colocaba a las puertas, mendigando un desarrollo y una igualdad que por ella misma nunca mereció, toda vez que sus aspiraciones no dejaban de ser fruto de los modelos, tecnología y avances del Primer Mundo. Mas, al presente, no suplican ni mendigan; sencillamente aporrean la puerta reclamando lo que jamás fue avance o aportación propia, aun sin renunciar al juego que Occidente les impuso. Libertad de comercio, apertura, globalización, mercado mundial… vaya y pase. Pero además de asalto inmigratorio, gas, petróleo, materias primas y recursos para todos, ellos a bien ser por delante como China, pues, según han comprobado, el Occidente buenista de la socialdemocracia y los derechos humanos suplantando a los cívicos con sus garantías dentro del Estado de derecho, ha claudicado de sus valores, principios y reales intereses.
Mientras tanto, estupidez y propaganda al por mayor del cambio climático, también mucha ideología verde con latrocinio de fantasmales derechos y cuotas de emisión, para alimentar una inflación que, salvo altibajos ocasionales, de una u otra forma vino para quedarse, como resultado de mucho más. Y a propósito de aberraciones, el engrudo ideológico de la tan cacareada Agenda 20/30 propone la fórmula que perfecciona la abyección política, moral y vital del no tan lejano y pútrido timo de la socialdemocracia… escandinava. ¡Ya lo sabes, ciudadano del nuevo/eterno paraíso… comunista!; en 2030 no tendrás nada, y serás feliz. Vamos, que lo habitual; en el robo de una propiedad privada que hace y hará siempre del individuo persona y ciudadano libre, anda el juego para los esbirros del intervencionismo y el totalitarismo, bajo dominio e imperio del Estado Protector.




















Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.213