NOCTURNOS
Mi forma de amarte
No te quiero porque me quieres, te amo sin que me ames. ¿Incompresible? Puede ser. Hay amores que se confunden con placeres. Hay un amor que se da sin esperar nada a cambio. No te equivoques. No te amo como una madre a sus polluelos; te amo con deseo, con todo mi seso, con lo que queda de mi sexo, con mi talento, si lo tuviere; con mi inteligencia, si todavía se esconde en mi cerebro.
Yo sé lo que es el amor. Sé también lo que significas para mi alma y para mi carne y la osamenta que la mantiene. Tú pudiste ser. Solo quedaste en ucronía. Yo pude ser. Elegiste que no estuviera.
No te odio, que nunca es la antítesis del amor. Me apasionas. No me duele que desprecies como amante. Me conforta haber formado parte de tu vida. No como amigo. Una mujer tan hermosa solo puede ser amante, amor de tu vida para esperar la muerte, pasión, locura, poesía, arte. Pasé a tu vera. Nos hablamos. Conozco tu voz, con la que mis tímpanos sueñan. Me altera la hermosura de tu cuerpo. Me trastorna la belleza de tu rostro. Por ti he vivido unos cuantos años más. Sin ti existiré recordándote. No sé si me comprendes.
Eugenio-Jesús de Ávila
No te quiero porque me quieres, te amo sin que me ames. ¿Incompresible? Puede ser. Hay amores que se confunden con placeres. Hay un amor que se da sin esperar nada a cambio. No te equivoques. No te amo como una madre a sus polluelos; te amo con deseo, con todo mi seso, con lo que queda de mi sexo, con mi talento, si lo tuviere; con mi inteligencia, si todavía se esconde en mi cerebro.
Yo sé lo que es el amor. Sé también lo que significas para mi alma y para mi carne y la osamenta que la mantiene. Tú pudiste ser. Solo quedaste en ucronía. Yo pude ser. Elegiste que no estuviera.
No te odio, que nunca es la antítesis del amor. Me apasionas. No me duele que desprecies como amante. Me conforta haber formado parte de tu vida. No como amigo. Una mujer tan hermosa solo puede ser amante, amor de tu vida para esperar la muerte, pasión, locura, poesía, arte. Pasé a tu vera. Nos hablamos. Conozco tu voz, con la que mis tímpanos sueñan. Me altera la hermosura de tu cuerpo. Me trastorna la belleza de tu rostro. Por ti he vivido unos cuantos años más. Sin ti existiré recordándote. No sé si me comprendes.
Eugenio-Jesús de Ávila



















Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.129