Eugenio de Ávila
Viernes, 04 de Febrero de 2022
POLITICASTROS

La Reforma Laboral y la desvergüenza parlamentaria

[Img #61994]Que la democracia española se ha ido degradando desde que el postfranquismo más inteligente y la izquierda posibilista pactaron la Transición, no me cabe duda. Su cénit lo conocimos ayer, en el Congreso de los Diputados  a cuenta de la Reforma Laboral, idéntica, salvo temas como el de la temporalidad, a la que el PP de Rajoy legisló y puso en circulación. Bochorno, mediocridad, filibusterismo y vergüenza ajena, tras ese voto de un diputado del PP que, en vez de personarse en el parlamento para ejercer su voto, lo único que tiene que hacer para cobrar un salario muy superior al del español medio, prefirió quedarse en su casita y votar a distancia. Después se arrepintió y ahora patalea porque la presidenta del Congreso, Batet, mismo apellido que el general, Domingo Batet, católico, liberal y republicano,  que paró el golpe de Estado de la Generalidad, gobernada por ERC, en plena II República, jugó a favor del Gobierno de Sánchez. 

 

 Seguro que la socialista catalana hizo de su capa un sayo. Fijo. ¿Pucherazo? ¿Fraude? Todo es posible en este estado decadente entre la casta política.¡Qué lastima que no conociera esta España Valle-Inclán! Esperpento de democracia.

 

Pero un servidor se alegra de que la Reforma Laboral la aprobaran fuerzas españolas y que no hayan intervenido en esta importante ley para los trabajadores y empresarios los enemigos de la patria, los golpistas de la ERC, racistas y fascistas, y los bilduetarras, malandrines que siguen sin condenar los crímenes de ETA. Porque estos badulaques jamás querrán que a los españoles nos vaya bien, que nuestra nación prospere, que empresa y trabajo crezcan juntos, en armonía.

 

Ciudadanos ha sido clave en esta reforma laboral, sin sus votos, Pedro Sánchez habría tenido que atender, por enésima vez, a las formaciones antiespañoles que le permiten gobernar hasta donde ellas pretenden. La formación naranja nació para equilibrar el combate entre derechas e izquierdas democráticas, no marxistas, y evitar las extorsiones continuas y maquiavélicas de ERC, PNV, Bildu y Podemos.  Sus errores tácticos, con su génesis las decisiones de Albert Rivera, y el abandono de Cataluña por parte de Inés Arrimadas, colocaron a Ciudadanos en el coma político, del que, para desgracia de los liberales españoles, nunca saldrá.

 

 

Confieso, pues, mi dicha por la aprobación de esta reforma laboral, merced a los votos de los partidos españoles. Y repruebo que el PP y VOX votasen en contra, cuando los populares son hijos ideológicos y laborales de la ley que contribuyó a que España siguiera creciendo antes y después de la pandemia, ahora reformada en parte, pero vigente en lo esencial. España, con Fraga, era la único importante. Para el PP de Casado, solo una excusa política para fastidiar a Sánchez.

 

Y celebraría que Pedro Sánchez gobierne un día para España y por España, y deje el lastre independentista y totalitario lejos de la gobernanza de la nación. Si el presidente del Gobierno cambiase de socios, muchos españoles, que se alejaron del PSOE por sus políticas posibilistas, antítesis  de su ideario socialdemócrata, volverían  a votar socialismo. No obstante, mientras Casada y Egea representen al PP, larga vida en La Moncloa aguarda al actual presidente del ejecutivo.

 

Espero que, algún día, políticos cabales, desinteresados, altruistas, no profesionales y que se sientan españoles y libérrimos, corrijan la deriva de esta democracia que se encamina hacia el despeñadero de la historia, a la muerte del Estado y de la nación más antigua de Europa.

 

No obstante, la que se ha quedado sin tinte en el cabello ha sido la vicepresidenta 2ª del ejecutivo, que quiso siempre que su Reforma Laboral la aprobasen las formaciones antiespañolas, a las que le prometió el oro blanco y el moro sin chilaba a cambio de su apoyo. No cumplió su palabra. Su ascenso hacia el estrellato político ha sufrido un tremendo golpe. Su falta de palabra, de ética, en definitiva, la coloca entre los muchos politicastros que viven del cuento, merced a al estado moral, psíquico e intelectual de la masa española, ya estabulada, ya en el redil de los políticos.

 

El parlamento español ha perdido toda ascendencia moral sobre un pueblo en decadencia, silente, capaz de tragarse mentiras y embustes, promesas y proclamas. No va más.

 

Solo los versos de un poeta sublime, intenso y profundo, como Antonio Machado, podrían definir el estado actual de esta nación llamada España

El vano ayer engendrará un mañana
vacío y ¡por ventura! pasajero,
la sombra de un lechuzo tarambana,
de un sayón con hechuras de bolero;
el vacuo ayer dará un mañana huero.

Eugenio-Jesús de Ávila

 

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