ZAMORANA
Votar con la lección aprendida
Los que somos zamoranos y amamos a nuestra tierra, silenciados desde hace demasiado tiempo, sin hacernos oír por quienes pueden salvarnos de la hecatombe que se vive en la capital y sus comarcas, tenemos una oportunidad de oro para elegir a quienes nos representen en las cortes de Castilla y León. Las elecciones de este mes de febrero pueden ser un punto de partida para castigar a aquellos que no han hecho nada por Zamora y apoyar a los que están dispuestos a partirse el alma por esta tierra, zamoranos que conocen de primera mano los problemas reales, gente que vive a pie de calle, sufre la agonía de la despoblación, comprueba paseando por la capital la falta de jóvenes o los comercios cerrados de una ciudad dormida que tiene que resurgir como el ave fénix y dejar de padecer una agonía prolongada que la está debilitando.
Zamora son también sus pueblos, los agricultores, los ganaderos, los pocos jóvenes que aún habitan villas vacías a quienes se debe ofrecer un futuro interconectado, con una tecnología que llegue a cada rincón, con un transporte que les acerque y no les aísle, con asistencia médica inmediata, con una caja rural en cada pueblo para no tener que desplazarse a hacer gestiones; unas poblaciones que necesitan dotaciones básicas para subsistir, teniendo en cuenta que la mayoría de la gente que aún vive allí son ancianos y ha de proveérseles de servicios fundamentales a los que tienen derecho.
Zamora ha de hacerse oír también en otro tema: reclamando su pertenencia a León para que se constituya una autonomía propia separada de Castilla; en este sentido ya he expresado la necesidad de que todos los partidos leonesistas se unan para sensibilizar al país de un proyecto que es más una necesidad, un objetivo que debería realizarse por una cuestión cultural e histórica que no ha sido suficientemente reivindicada. Sin embargo, ya hay algún partido que quiere ir por libre, que ni siquiera apuesta por hacer frente común, aunque discrepe en algunas cuestiones con el resto; eso se tramitará más tarde, pero si no hay una fuerte unión que vincule a todos los que defienden el leonesismo, la idea se diluirá y pasará a ser historia.
Creo que no es el momento de votar al que sale más guapo en la foto, o al partido de siempre; en esta ocasión hay que informarse de lo que ofrecen los candidatos (con espíritu crítico, porque ya sabemos que muchas propuestas se quedarán en nada); enterarse de si son meros acólitos de Madrid que quieren sumar votos para sus partidos centrales o, si por el contrario, son personas dispuestas a sacar a Zamora de ese letargo que sufre, porque no escriben su programa desde una mesa de despacho, sino que conocen de primera mano a las gentes de esta tierra olvidada, injustamente tratada por los poderes locales, autonómicos y generales. Esta es una ocasión de oro para hacerse notar, para decir que Zamora también existe, para tratar sus problemas y colocarla de una vez donde se merece.
Mª Soledad Martín Turiño
Los que somos zamoranos y amamos a nuestra tierra, silenciados desde hace demasiado tiempo, sin hacernos oír por quienes pueden salvarnos de la hecatombe que se vive en la capital y sus comarcas, tenemos una oportunidad de oro para elegir a quienes nos representen en las cortes de Castilla y León. Las elecciones de este mes de febrero pueden ser un punto de partida para castigar a aquellos que no han hecho nada por Zamora y apoyar a los que están dispuestos a partirse el alma por esta tierra, zamoranos que conocen de primera mano los problemas reales, gente que vive a pie de calle, sufre la agonía de la despoblación, comprueba paseando por la capital la falta de jóvenes o los comercios cerrados de una ciudad dormida que tiene que resurgir como el ave fénix y dejar de padecer una agonía prolongada que la está debilitando.
Zamora son también sus pueblos, los agricultores, los ganaderos, los pocos jóvenes que aún habitan villas vacías a quienes se debe ofrecer un futuro interconectado, con una tecnología que llegue a cada rincón, con un transporte que les acerque y no les aísle, con asistencia médica inmediata, con una caja rural en cada pueblo para no tener que desplazarse a hacer gestiones; unas poblaciones que necesitan dotaciones básicas para subsistir, teniendo en cuenta que la mayoría de la gente que aún vive allí son ancianos y ha de proveérseles de servicios fundamentales a los que tienen derecho.
Zamora ha de hacerse oír también en otro tema: reclamando su pertenencia a León para que se constituya una autonomía propia separada de Castilla; en este sentido ya he expresado la necesidad de que todos los partidos leonesistas se unan para sensibilizar al país de un proyecto que es más una necesidad, un objetivo que debería realizarse por una cuestión cultural e histórica que no ha sido suficientemente reivindicada. Sin embargo, ya hay algún partido que quiere ir por libre, que ni siquiera apuesta por hacer frente común, aunque discrepe en algunas cuestiones con el resto; eso se tramitará más tarde, pero si no hay una fuerte unión que vincule a todos los que defienden el leonesismo, la idea se diluirá y pasará a ser historia.
Creo que no es el momento de votar al que sale más guapo en la foto, o al partido de siempre; en esta ocasión hay que informarse de lo que ofrecen los candidatos (con espíritu crítico, porque ya sabemos que muchas propuestas se quedarán en nada); enterarse de si son meros acólitos de Madrid que quieren sumar votos para sus partidos centrales o, si por el contrario, son personas dispuestas a sacar a Zamora de ese letargo que sufre, porque no escriben su programa desde una mesa de despacho, sino que conocen de primera mano a las gentes de esta tierra olvidada, injustamente tratada por los poderes locales, autonómicos y generales. Esta es una ocasión de oro para hacerse notar, para decir que Zamora también existe, para tratar sus problemas y colocarla de una vez donde se merece.
Mª Soledad Martín Turiño

















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