RES PÚBLICA
El 13F: Ganarán o perderán Casado, Sánchez, Arrimadas o Abascal
Los líderes regionales, convidados de piedra en las elecciones autonómicas
Cuando apenas queda nada, por suerte, de campaña electoral, sostengo que no ganarán ni perderán Mañueco, Tudanca, Igea y Juan García-Gallardo (VOX), sino que el triunfo o el fracaso habrá que apuntárselos a Casado, Sánchez, Arrimadas y Abascal. Aquí, excepción de los comicios locales, donde el candidato es importante, verbigracia, el caso Guarido, se vota en contra de, nunca a favor de, excepción hecha de los militantes e hinchas de los partidos.
En esta autonomía, una locura para su buena administración, debido a su enorme extensión y falta de sentimiento de pertenencia a la misma, carecemos de líderes carismáticos. No es extraño, porque España también se halla huérfana de gente como fueron en su día Adolfo Suárez y Felipe González –el PP jamás presentó a un líder que contagiara a las masas liberales y conservadoras de su pasión por la política-; solo Iglesias, antes de entrar en el Gobierno, movió a los desencantados, entre esa gente, un servidor. Pedro Sánchez no tiene carisma, ni verbo fluido, ni talento, solo estampa, para arrastrar a las masas. Solo Ayuso posee características que adornan a políticos con carisma. Si la presidenta de la Comunidad de Madrid fuese de izquierdas, la adorarían los que ahora votan a formaciones de la siniestra. Pero aquí se odia más por ser de este o aquel partido que por sus políticas. Para un hincha del PSOE o Podemos, jamás un dirigente de derechas le convencerá de una brillante gestión económica, cultural e intelectual. Y viceversa. Aquí se odia, no se piensa. La irracionalidad triunfa sobre la razón.
Ahora bien, si Mañueco pierde, Casado buscará la fórmula para eliminarlo, más a sabiendas que el candidato del PP a la Junta, como Maíllo, formaban parte del enemigo, confesos hombres de Rajoy y Sáenz de Santamaría. Si el PP se ve superado por el PSOE, a Mañueco le quedará poco en la res pública…mientras mande Casado.
Si Tudanca no alcanza el éxito, tampoco tardará mucho Pedro Sánchez en arrinconarlo y encontrarle un sustituto. Ahora bien, si el PSOE supera al PP, quedará bendecido. A mí este burgalés me cae bien. No me parece un radical rojeras ni tiene como catecismo el Manifiesto Comunista de 1848.
Igea, como no alcanzará el anterior resultado de Ciudadanos, desaparecerá de la res pública. El candidato de VOX un auténtico desconocido, si no lograse aquello que auguran las encuestas, también sufriría una reprimenda y sería acusado de hacer una pésima campaña. En verdad, los líderes nacionales de la formación conservadora elaboraron, organizaron y ejecutaron las políticas de su partido en Castilla y León, porque los candidatos locales no contaron para nada. Verbigracia: Marisa Calvo, número 1 en la lista de VOX por Zamora, apenas ha dicho esta boca es mía. Por lo tanto, si VOX decide, a partir del 13 de febrero, quién gobierna en la Junta, se deberá al trabajo de los líderes nacionales del partido.
Castilla y León, una comunidad sin sentido, sin identidad propia, ha contado ahora por primera vez para los políticos nacionales, para los que aspiran a mandar en el resto de España, si obviamos País Vasco y Cataluña, dos regiones donde la nación no existe.
Eugenio-Jesús de Ávila
Cuando apenas queda nada, por suerte, de campaña electoral, sostengo que no ganarán ni perderán Mañueco, Tudanca, Igea y Juan García-Gallardo (VOX), sino que el triunfo o el fracaso habrá que apuntárselos a Casado, Sánchez, Arrimadas y Abascal. Aquí, excepción de los comicios locales, donde el candidato es importante, verbigracia, el caso Guarido, se vota en contra de, nunca a favor de, excepción hecha de los militantes e hinchas de los partidos.
En esta autonomía, una locura para su buena administración, debido a su enorme extensión y falta de sentimiento de pertenencia a la misma, carecemos de líderes carismáticos. No es extraño, porque España también se halla huérfana de gente como fueron en su día Adolfo Suárez y Felipe González –el PP jamás presentó a un líder que contagiara a las masas liberales y conservadoras de su pasión por la política-; solo Iglesias, antes de entrar en el Gobierno, movió a los desencantados, entre esa gente, un servidor. Pedro Sánchez no tiene carisma, ni verbo fluido, ni talento, solo estampa, para arrastrar a las masas. Solo Ayuso posee características que adornan a políticos con carisma. Si la presidenta de la Comunidad de Madrid fuese de izquierdas, la adorarían los que ahora votan a formaciones de la siniestra. Pero aquí se odia más por ser de este o aquel partido que por sus políticas. Para un hincha del PSOE o Podemos, jamás un dirigente de derechas le convencerá de una brillante gestión económica, cultural e intelectual. Y viceversa. Aquí se odia, no se piensa. La irracionalidad triunfa sobre la razón.
Ahora bien, si Mañueco pierde, Casado buscará la fórmula para eliminarlo, más a sabiendas que el candidato del PP a la Junta, como Maíllo, formaban parte del enemigo, confesos hombres de Rajoy y Sáenz de Santamaría. Si el PP se ve superado por el PSOE, a Mañueco le quedará poco en la res pública…mientras mande Casado.
Si Tudanca no alcanza el éxito, tampoco tardará mucho Pedro Sánchez en arrinconarlo y encontrarle un sustituto. Ahora bien, si el PSOE supera al PP, quedará bendecido. A mí este burgalés me cae bien. No me parece un radical rojeras ni tiene como catecismo el Manifiesto Comunista de 1848.
Igea, como no alcanzará el anterior resultado de Ciudadanos, desaparecerá de la res pública. El candidato de VOX un auténtico desconocido, si no lograse aquello que auguran las encuestas, también sufriría una reprimenda y sería acusado de hacer una pésima campaña. En verdad, los líderes nacionales de la formación conservadora elaboraron, organizaron y ejecutaron las políticas de su partido en Castilla y León, porque los candidatos locales no contaron para nada. Verbigracia: Marisa Calvo, número 1 en la lista de VOX por Zamora, apenas ha dicho esta boca es mía. Por lo tanto, si VOX decide, a partir del 13 de febrero, quién gobierna en la Junta, se deberá al trabajo de los líderes nacionales del partido.
Castilla y León, una comunidad sin sentido, sin identidad propia, ha contado ahora por primera vez para los políticos nacionales, para los que aspiran a mandar en el resto de España, si obviamos País Vasco y Cataluña, dos regiones donde la nación no existe.
Eugenio-Jesús de Ávila


















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